Kiko Matamoros y Kiko Hernández confirman lo más grande: «Esto va a ser una guerra»
Kiko Matamoros y Kiko Hernández Regresan juntos con un proyecto propio y sin ataduras, un compromiso que ambos definen tajantemente como un punto de inflexión en sus carreras. La frase que pronuncian entre risas“Esto va a ser una guerra”— no suena a amenaza, sino más bien a una declaración de intenciones de cara a una nueva etapa en la que prometen dinamitar convenciones y recuperar la esencia del espectáculo que, dicen, se ha perdido en los últimos años. Nos reciben en el Teatro Las Vegas de Madrid, convertido en escenario improvisado y sede de un formato que se estrenará el jueves 19, desde donde emitirán su nueva programación nocturna y lanzarán ‘Los Kikos TV’un canal de YouTube que nació con vocación de fenómeno.
La actualidad de los Kikos

La complicidad entre ambos queda patente desde el primer momento y se mezcla con una energía casi juvenil que contrasta con los golpes profesionales que admiten haber sufrido recientemente. “Vamos a ser nosotros mismos, sin auriculares ni consignas”Subraya Matamoros, reivindicando una libertad creativa que considera inexistente en sus anteriores etapas televisivas. Hernández, por su parte, celebra con entusiasmo la ausencia de filtros: “Si la cadena se quemó con filtros, imagínate ahora”dice convencido de que el público busca precisamente esa autenticidad que, según él, se diluye cuando la televisión intenta agradar a todo el mundo.
El proyecto no es sólo un programa, sino un experimento en tiempo real que pretende medir minuto a minuto la reacción del público. Hernández explica que la interacción con los espectadores será clave, observando quién conecta, qué contenidos funcionan y cuáles no, para darle forma al formato sobre la marcha. La promesa de la improvisación y la cercanía Se presenta como uno de los grandes atractivos de un espacio que aspira a emitir de lunes a jueves, de diez de la noche a dos de la madrugada, con audiencia en directo y una estructura abierta que mezcla entrevistas, humor, memoria televisiva y comentarios espontáneos.
Ambos insisten en que el tono será ligero, incluso gamberro, y que el objetivo principal es entretener sin caer en ataques personales o posiciones ideológicas. Matamoros enfatiza que no buscan adoctrinar ni señalar a nadie, sino mostrar la cara menos conocida de personajes públicos y también reírse de ellos mismos. La autocrítica se convierte en banderamáxime cuando el colaborador admite que al repasar sus primeros programas le parece “ridículo”, una confesión que revela su intención de desmontar su propia imagen pública y conectar con el espectador a través de la ironía.
El pasado compartido pesa, pero no como losa, sino como combustible narrativo. Recuerdan sus etapas en diferentes formatos, sus enfrentamientos y reconciliaciones, y el aprendizaje que, dicen, les ha permitido llegar a este momento con una visión más clara de lo que quieren ofrecer. Hernández admite que su relación no siempre fue idílica y que incluso vivieron una auténtica guerra al principio, mientras Matamoros resume su viaje conjunto como una montaña rusa de amistades, distancias y reencuentros. Esa historia comúnlejos de quedar oculto, formará parte del contenido, un elemento que el público podrá revisitar desde una perspectiva más madura.
En medio de la conversación, el recuerdo de Mila Ximéneza quien ambos evocan con emoción contenida. Coinciden en que ella es la compañera que más extrañan y la única con la que, dicen, compartirían esta nueva aventura sin dudarlo. La evocación no se queda en la nostalgia, sino que refuerza la idea de que el programa quiere recuperar el espíritu de compañerismo que, según ellos, hizo especiales sus mejores etapas profesionales.
Un programa con mucha proyección

El formato también promete una puesta en escena ambiciosa para el entorno digital, con público en vivo y una producción que aspira a diferenciarse de los estándares de YouTube. Matamoros evita comparaciones grandilocuentes, pero deja saber que no será un proyecto menor y que el objetivo es trasladar la magnitud del espectáculo televisivo tradicional al entorno online. La combinación de plató físico y retransmisión digital pretende romper la barrera entre ambos mundos y demostrar que el entretenimiento puede reinventarse sin perder su esencia.
La génesis del proyecto se remonta a conversaciones mantenidas durante etapas profesionales difíciles, cuando ambos sintieron que el medio les había dado la espalda. Reconocen que hubo momentos de verdadera agonía laboral, especialmente después de salidas abruptas de proyectos que consideraban propios. Lejos de recrear el victimismo, transforman esa experiencia en un motor creativo: “Quizá nos demos una bofetada, pero será nuestra forma de entender el espectáculo”Admite Matamoros, asumiendo el riesgo como parte inseparable del trabajo.
La frase que da título a esta historia, “Esto va a ser una guerra”adquiere así un significado diferente: no es una batalla contra personas concretas, sino contra la previsibilidad, el miedo al qué dirán y la uniformidad del entretenimiento actual. Ambos defienden que el humor, la improvisación y la capacidad de reírse de uno mismo son armas más poderosas que cualquier polémica, y que el público sabrá distinguir entre una provocación gratuita y un espectáculo bien construido. La guerra, en su versión, es contra el aburrimiento..
A pocos días del estreno, el entusiasmo se mezcla con la lógica incertidumbre de quien empieza de nuevo, pero ninguno de los dos parece dispuesto a moderar sus expectativas. Celebran haber alcanzado decenas de miles de suscriptores incluso antes de emitir su primer programa y confían en que el boca a boca impulse un rápido crecimiento. Libertad creativa, interacción con el público y exigencia de entretenimiento sin complejos Se presentan como los pilares de una apuesta que, de cumplir su promesa, podría marcar un antes y un después en la forma de entender el espectáculo en la era digital.
En un panorama mediático en constante transformación, Matamoros y Hernández se aferran a la idea de que todavía hay espacio para formatos que mezclen memoria televisiva, humor irreverente y conversación sin filtros. Su alianza, forjada entre conflictos y reconciliaciones, se presenta ahora como un laboratorio donde probar nuevas fórmulas sin la presión de las cadenas tradicionales. El jueves 19 no sólo se estrena un programa; Se prueba una forma diferente de hacer televisiónuno que, según ellos, sólo responde a una regla: entretener por encima de todo.
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