España Hoy Noticia

¿Sabías que vemos el mundo al revés? Así trabaja nuestro ojo por dentro

¿Sabías que vemos el mundo al revés? Así trabaja nuestro ojo por dentro
Avatar
  • Publishedfebrero 17, 2026


Hablamos con cuatro especialistas de Quirónsalud para descubrir cómo funcionan nuestros ojos y los problemas visuales más frecuentes

Casi 25 millones de españoles utilizan gafas o lentillas. Así lo confirma el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas (CGCOO), que destaca que más de la mitad de ellos lo hacen por miopía (dificultad para ver objetos distantes). Este defecto visual es, según la Organización Mundial de la Salud, una auténtica pandemia que, sin las medidas preventivas adecuadas, podría afectar a la mitad de la población mundial en 2050.

Pero los problemas visuales no terminan ahí. Tal y como recoge el Libro Blanco de la Salud Visual en España 2025, el 80% de los españoles tiene algún error refractivo, como la citada miopía, además de hipermetropía (dificultad para ver objetos cercanos), astigmatismo (visión borrosa a cualquier distancia debido a una curvatura irregular de la córnea o el cristalino) y presbicia (fatiga visual, que causa dificultad progresiva para enfocar de cerca). A ellos se suman otros trastornos que van desde el síndrome del ojo seco o la conjuntivitis hasta patologías más complejas como cataratas, glaucoma, degeneración macular asociada a la edad (DMAE), retinopatía diabética o estrabismo infantil. Un panorama amplio que obliga a prestar atención a la salud ocular desde la infancia hasta la vejez. No en vano, ver bien no sólo afecta a nuestra calidad de vida, sino también a nuestra autonomía, nuestro rendimiento académico y laboral y nuestra seguridad.

Para entender por qué los trastornos visuales son tan comunes y por qué muchas de estas enfermedades aparecen o empeoran con el tiempo, es necesario mirar dentro del ojo. Analiza cómo funciona esto maquinaria complejaayudas biológicas comprender tanto su fragilidad como su extraordinaria capacidad.

El ojo interior: una máquina precisa

Como explica el médico Juan Donate, jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario La Luz«Cada ojo es una cámara de alta resolución. La imagen que llega a la retina está invertida y es el cerebro el que se encarga de reorganizarla, fusionando la información de ambos ojos, eliminando el ruido e interpretando la imagen resultante.»

“El ojo es un órgano complejo formado por varias estructuras que trabajan de forma coordinada para permitir la visión”, añade el médico. Manuel Losada, jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Quirónsalud Murcia. En su parte más exterior se encuentra el córneauna capa transparente que protege el ojo y actúa como su principal sistema de enfoque. “Es la primera lente del ojo y la más potente, actuando como una lente gran angular”, afirma el médico. Diego Castanera Gratacós, especialista del Servicio de Oftalmología del Centro Médico Teknon.

De izquierda a derecha: Dr. Diego Castanera Gratacós, Dr. Emanuel Barberá, Dr. Manuel Losada Morell y Dr. Juan Donate.

El iris y la pupila se encuentran detrás de la córnea. Él irisEl músculo responsable del color de los ojos, funciona como un diafragma que regula la entrada de luz modificando el diámetro de los ojos. alumnodependiendo de la iluminación. Como curiosidad, el doctor Donate explica que tener ojos marrones, azules o verdes depende de la «concentración de melanina y variaciones en la vascularización, incidencia de la luz, dispersión de esta y por supuesto esto está condicionado genéticamente. Incluso hay una evolución a lo largo de nuestra vida y determinadas patologías, como la dispersión de pigmentos o las infecciones por herpes que hacen que este color cambie». Además, las huellas del iris son únicas, tan únicas como las huellas dactilares, y por eso se utilizan en sistemas de alta seguridad.

Luego la luz pasa a través del cristalinouna lente natural capaz de cambiar su forma para enfocar objetos a diferentes distancias, proceso conocido como acomodación y que recuerda al zoom de una cámara fotográfica. “Cuando el cristalino empieza a perder elasticidad aparece la presbicia y con el tiempo es ahí donde se desarrollan las cataratas”, afirma el doctor Castanera.

La imagen enfocada finalmente llega al retinauna capa interna formada por millones de células fotosensibles que transforman la luz en impulsos eléctricos. “La retina convierte los estímulos luminosos en señales nerviosas que viajan a través del nervio óptico hasta el cerebro, donde finalmente se construye la imagen que vemos”, detalla el médico. Emanuel Barberá Loustaunau, oftalmólogo y coordinador médico del Instituto Oftalmológico Quirónsalud A Coruña. En el centro de la retina se encuentra el mancharesponsable de la visión fina y los detalles, esencial para leer o reconocer rostros.

El Dr. Donate explica que el ojo humano puede distinguir alrededor de 10 millones de coloresy procesa información visual a alta velocidad, en estrecha conexión con el cerebro. «Aunque sólo tenemos tres tipos de conos -verde, rojo y azul-, con ellos podemos generar combinaciones casi infinitas. Pero no todos percibimos los colores igual, depende de la experiencia y el aprendizaje acumulado a lo largo de la vida. Además, existen variaciones genéticas que nos permiten distinguir más tonalidades, mientras que el daltonismo dificulta la percepción de los colores, especialmente en los hombres».

El globo ocular se completa con estructuras de soporte como el escleróticola parte blanca que da forma y protección al ojo; el coroidesrico en vasos sanguíneos; él humor vítreoun gel transparente que rellena el interior del ojo y mantiene su estructura; y el humor acuosoun líquido transparente que nutre la córnea y el cristalino. Un delicado mecanismo en el que cualquier alteración puede derivar en problemas de visión, desde ligeros errores de enfoque hasta enfermedades graves.

Cuando falla el engranaje: enfermedades oculares

“Entre los problemas más comunes tenemos los errores de refracción— miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia—, que se producen cuando la forma del ojo impide que la luz se enfoque correctamente en la retina. No dañan el ojo en sí, pero afectan directamente a la calidad visual”, afirma el doctor Losada, y requieren una corrección específica mediante gafas, lentes de contacto o cirugía.

Después de los 60 años, la causa más común de pérdida de visión es cataratashoy la principal causa de ceguera reversible en el mundo. Ocurren cuando el cristalino se vuelve opaco, provocando una visión turbia, como si se mirara a través de un cristal sucio. A pesar de estar ligados al proceso natural de envejecimiento del ojo y ser muy limitantes, tienen un tratamiento quirúrgico eficaz.

Él glaucoma Es otra patología ligada al envejecimiento. Es un daño progresivo del nervio óptico, muchas veces asociado a un aumento de la presión intraocular. Al principio no provoca dolor y afecta en primer lugar a la visión periférica. “Su principal peligro es que avanza silenciosamente y los daños que provoca son irreversibles si no se detecta a tiempo”, advierte el doctor Barberá.

El degeneración macular relacionada con la edad (DMAE) Afecta a la parte central de la retina, dificultando actividades como leer o reconocer rostros. Hay dos formas: seca, que no tiene tratamiento, y húmeda, que puede tratarse con fármacos intraoculares.

Además, “las enfermedades sistémicas como la diabetes pueden afectar gravemente a la salud visual”, recuerda el doctor Losada, subrayando la importancia de la prevención y el control médico para evitar dolencias como la retinopatía diabética. La enfermedad daña los vasos sanguíneos de la retina y, en estadios avanzados, puede provocar ceguera total.

A estas patologías se suman las infecciones o inflamaciones oculares, los traumatismos, las lesiones por accidentes o las enfermedades hereditarias y congénitas. Muchas de ellas pueden prevenirse o tratarse si se detectan a tiempo mediante revisiones oftalmológicas periódicas.

Cómo cuidar tu vista y señales de alerta

Además de estos controles, que debemos realizar incluso cuando no percibimos ningún problema, los especialistas dan algunos consejos para cuidar nuestros ojos. “Descansar la vista durante el uso prolongado de pantallas, trabajar con buena iluminación, usar gafas de sol con protección UV, mantener una dieta saludable rica en vegetales y omega 3, no fumar y controlar el consumo de alcohol, evitar frotarse los ojos y extremar la higiene son hábitos básicos para preservar la salud ocular”, menciona el doctor Castañera.

La limpieza de los ojos debe realizarse con cuidado: manos siempre limpias, uso de solución salina o agua potable, movimientos suaves desde el lagrimal hacia afuera y una gasa diferente para cada ojo. En el caso de secreciones secas, se aconseja humedecer primero y nunca frotar. Además, el doctor Losada recomienda “evitar el uso de manzanilla (puede contener partículas o alérgenos) o jabones agresivos”.

La pérdida repentina de visión, la aparición de visión doble, dolor intenso en el ojo, ojo rojo acompañado de dolor y visión borrosa, destellos de luz, la aparición repentina de puntos negros o una sombra o “cortina” en el campo visual, o cualquier golpe en el ojo requieren atención médica inmediata ya que “pueden indicar patologías graves que requieren atención urgente”, afirma el doctor Barberá. Esperar a que “desaparezca por sí solo” puede marcar la diferencia entre conservar o perder la visión.

Gafas, pantallas y mitos visuales

Cuidar bien nuestros ojos también significa desterrar algunos mitos. Una de las más extendidas es que llevar gafas produce “pereza” en el ojo. “Es falso”, aclara el doctor Losada. «Las gafas no empeoran la visión ni debilitan el ojo; simplemente permiten que la imagen llegue con claridad a la retina, permitiendo que el ojo vea correctamente y evitando el sobreesfuerzo visual», explica. “La sensación de ver peor al quitarlas se debe a que, a medida que uno se acostumbra a ver con claridad, se hace más evidente el desenfoque previo”, añade el doctor Barberá, quien matiza: “Los llamados ojo vago o ambliopía Es otra cosa: es un problema del desarrollo visual en la infancia que, si no se trata a tiempo, puede dejar una pérdida permanente de la visión. En estos casos, las gafas suelen ser parte del tratamiento, no la causa».

En cuanto a la uso intensivo de pantallasCada vez más presente en la vida diaria, tampoco daña el ojo de forma permanente, pero puede provocar fatiga visual, sequedad ocular, visión borrosa, dolor de cabeza y molestias cervicales. “Pestañeamos menos, no hacemos pausas y mantenemos un esfuerzo continuo de concentración”, explica el doctor Castañera. Medidas sencillas como la regla 20-20-20 (cada 20 minutos, mirar a 20 pies (6 metros) durante 20 segundos para relajar el alojamiento), el parpadeo frecuente, el ajuste de la iluminación y una buena ergonomía ayudan a minimizar estos efectos negativos y a mantener una visión saludable durante toda la vida.



Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

Compartir esta noticia en: