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La pesadilla que está viviendo Marisa Martín Blázquez por culpa de sus okupas

La pesadilla que está viviendo Marisa Martín Blázquez por culpa de sus okupas
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  • Publishedfebrero 17, 2026



Marisa Martín Blázquez en su programa. (Foto: Youtube)

el periodista Marisa Martín Blázquez está pasando por una de las etapas más angustiosas de su vida personal debido a un conflicto con los inquilinos de una vivienda de su propiedad ubicada en TorrelodonesA unos 30 kilómetros de la capital. La colaboradora de televisión ha denunciado públicamente que sus inquilinos han tres años sin pagar alquileruna situación que comenzó en 2023 y que, lejos de resolverse, ha empeorado con el tiempo. El caso, que ella misma ha calificado como una auténtica pesadilla, ha desembocado en procesos judiciales, denuncias cruzadas y un importante agotamiento emocional.

El problema de Marisa Martín Blázquez

Marisa Martín Blázquez en su programa. (Foto: Instagram)Marisa Martín Blázquez en su programa. (Foto: Instagram)
Marisa Martín Blázquez en su programa. (Foto: Instagram)

Según se explica en distintos programas de televisión, la vivienda estuvo alquilada en 2021 y durante los dos primeros años los pagos se realizaron con normalidad. Sin embargo, en 2023 dejaron de realizarse los pagos mensuales, lo que encendió las alarmas del periodista, quien intentó resolver el problema a través del diálogo. “Me pagaron religiosamente hasta 2023. A partir de ahí empecé a ver que el dinero del alquiler no llegaba”dijo, recordando el momento en que comenzó el conflicto.

Lejos de recurrir inmediatamente a acciones legales, la colaboradora intentó llegar a un acuerdo amistoso con su inquilino. Mantuvieron varias conversaciones en las que ella planteó la imposibilidad de mantener la situación sin pagos, advirtiendo que se vería obligada a denunciar si no se regularizaba la deuda. La falta de soluciones y el paso del tiempo hicieron inevitable la demandael cual fue presentado ese mismo año, aunque el proceso ha continuado hasta el día de hoy sin una resolución definitiva.

La deuda acumulada durante estos tres años se ha convertido en una carga financiera considerable, a la que se suman los gastos que sigue asumiendo el propietario. Impuestos, comunidad de vecinos, mantenimiento e IBI Siguen estando a su cargo, a pesar de no percibir ingresos por alquiler. La periodista ha insistido en que adquirió esa vivienda con esfuerzo, como una inversión de futuro en una profesión marcada por la inestabilidad laboral.

En sus declaraciones ha defendido su derecho a disponer del inmueble como mejor le parezca, recordando que puede necesitarlo en el futuro para su familia. “Tengo derecho, porque me lo he ganado, a tener una casa para hacer con ella lo que quiera”afirmó, poniendo como ejemplo la posibilidad de que su hija decida independizarse. Sus palabras reflejan la frustración de quien siente que un derecho básico ha sido vulnerado tras años de trabajo y obligaciones tributarias cumplidas.

Uno de los aspectos que más indignación provoca es que, según su versión, los inquilinos no se encuentran en una situación vulnerable. La comunicadora ha destacado que paga impuestos que ayudan a financiar políticas de vivienda social dirigidas a quienes realmente la necesitan. «No tengo que ser el sostén de la familia de personas que no pueden o no quieren pagar el alquiler».declaró con firmeza, marcando distancia con un discurso que, según ella, no se ajusta a su caso.

Marisa Martín Blázquez ha tomado medidas

Marisa Martín Blázquez en su programa. (Foto: Instagram)Marisa Martín Blázquez en su programa. (Foto: Instagram)
Marisa Martín Blázquez en su programa. (Foto: Instagram)

El conflicto ha alcanzado niveles especialmente tensos, incluidas denuncias contra la propia periodista. Según contó, los inquilinos la denunciaron ante la Guardia Civil por presunto acoso y coacciones, episodio que la llevó a hacer pública su situación. La exposición mediática no fue una elección, sino una consecuencia directa del proceso.con el objetivo de defender su versión y evitar que el silencio le juegue en contra.

Además, el procedimiento judicial ha sufrido retrasos y contratiempos, como la necesidad de volver a presentar la demanda por un defecto formal. Mientras tanto, las promesas de pago de los inquilinos nunca se materializaron, a pesar de que, según ella, aseguraron que saldarían la deuda tras recibir un importante ingreso del Tesoro. ese pago nunca llegoprolongando una incertidumbre que ya dura tres años.

Más allá del impacto económico, la situación está teniendo consecuencias directas en su bienestar personal. El periodista sufre miastenia gravisuna enfermedad autoinmune crónica que provoca debilidad muscular y fatiga, y se ha reconocido que el estrés emocional agrava sus síntomas. “Todo lo que me afecta a nivel emocional me afecta”confesó, explicando que intenta protegerse mentalmente para evitar que el conflicto deteriore aún más su salud.

Casada con el fotógrafo Antonio Montero y madre de dos hijos, la colaboradora asegura que esta experiencia está afectando profundamente su vida diaria. La incertidumbre judicial, la presión económica y la exposición pública configuran un escenario difícil de sostener, incluso para alguien acostumbrado a la atención mediática. Su caso se ha convertido en un ejemplo del impacto personal que pueden tener las disputas de alquiler.especialmente cuando duran años.

A la espera del juicio y de una resolución que ponga fin a esta etapa, Marisa Martín Blázquez insiste en que su objetivo no es otro que recuperar su casa y cerrar un capítulo que ha afectado a su estabilidad emocional y económica. El periodista exige soluciones efectivas y protección para propietarios que cumplan con la leyconvencida de que su experiencia refleja un problema que afecta a muchas personas en situaciones similares. Mientras tanto, sigue enfrentándose a una realidad que define con una sola palabra: pesadilla.



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