Europa no escucha
En enero de 2017, a pocos días de la primera presidencia de Donald Trump, hace ya más de nueve años, escribí un articulo en este periódico, titulado “La Hora de Europa”, que me van a permitir que reproduzca en algunos de sus párrafos para que vean la inoperancia e inutilidad de nuestra querida Europa.
[–>[–>[–>Escribía: “ Trump promoverá un nuevo pensamiento en las relaciones económicas, así como una modificación en las relaciones internacionales que hará que el resto del mundo, pero sobre todo Europa, tengan que compartir los gastos relativos a seguridad y defensa”.
[–> [–>[–>“Europa, en continua decadencia después de quinientos años de preponderancia, tiene que darse cuenta que el modelo actual no sirve. Una Europa con el 6% de la población mundial, que tiene el 20% del PIB del mundo y un gasto social que supone el 50% de todo el planeta, está abocada al fracaso si no cambia. Una Europa vieja y autocomplaciente, que piensa que el Estado del bienestar del que goza es el summun al que se puede llegar, solo merece ir perdiendo vigor, prestigio y poder en el mundo que se avecina”.
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“ Ha llegado la hora de Europa. Una Europa que debe construir una nueva estructura que haga frente a los nuevos retos que llegan. Una Europa unida, que se ponga de acuerdo no solo en lo económico, sino también en una política fiscal común, en la seguridad y defensa de nuestras fronteras y que de respuesta a la crisis migratoria que se avecina”.
[–>[–>[–>Y terminaba diciendo: “Hoy, más que nunca, debemos apostar por esa nueva Europa. Y la pregunta que me hago es: ¿Están nuestros líderes políticos europeos a la altura de este inmenso desafió? La respuesta se la dejo a ustedes. Lo que tengo claro es una cosa “American Dad” ya no vendrá en nuestro auxilio como lo hizo hasta ahora”.
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Como europeo, es amargo preguntárselo, pero ¿ que hizo Europa entre 2017 y 2025? Absolutamente nada. Siguió en su propia burbuja, ensimismada en su inigualable Estado del bienestar, sin darse cuenta que el mundo ya había cambiado. Tuvo que volver Trump a la presidencia para que Europa reaccionara y comenzara a tomar medidas, pero ya se habían perdido ocho fundamentales años…
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[–>Miren ustedes, soy de la opinión que Europa debería haber repelido de manera mucho más contundente la invasión de Crimea por parte de Putin en 2014. No eran suficientes unas simples medidas económicas, financieras y diplomáticas. Habría que haber salido en defensa de Ucrania como se hizo con la segunda invasión en febrero de 2022. Pero nuestro “buenismo”, es decir, nuestra tolerancia, benevolencia e ingenuidad, nos llevó a esa trampa de bondad, tan característica de Europa, minimizando el problema y rehuyendo la confrontación directa. Sin darnos cuenta que, como dijo Herman Van Rompuy (presidente del Consejo de Europa en aquella época), “ El mundo nunca volverá a ser el mismo”
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Pero dicho todo lo anterior, ya no podemos perder el tiempo preguntándonos que ha sido de Europa, sino que quiere ser en un mundo futuro que no va funcionar en términos de normas y regulaciones sino en términos de poder. Se pensó durante demasiados años que las normas, la regulación y el comercio era lo más importante, y, sin embargo, hoy lo importante es el asegurarse la energía, la capacidad industrial, la tecnología y la seguridad y defensa de todos los países europeos; no se puede ser un actor importante desde el punto de vista geopolítico mientras se siga operando como un simple poder regulatorio. Hoy el mundo no espera y a Europa se le ha terminado el tiempo.
[–>[–>[–>Y no nos equivoquemos, a día de hoy, y por muchos años, el que Europa se pueda defender al margen de EEUU es una quimera. Estados Unidos tiene en Europa 80.000 soldados en posición inmediata de combate, algo que ningún país europeo tiene. Pero no es solo un problema de soldados o armamento, la movilidad y la logística son fundamentales, y Europa no está preparada para reaccionar en pocas horas a un ataque. Se deben disponer carreteras, aeropuertos, vías y todas las conexiones necesarias. Y para eso se necesitan muchos años, se necesita tiempo y hacer, junto a los americanos, una transición ordenada. Fíjense que hay expertos militares que dicen que es imposible conseguirlo antes de diez años.
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Y el gran reto no es el dinero o la capacidad técnica, que también, sino, como siempre ocurre con la Unión Europa, si existe o no la voluntad de TODOS los países miembros en hacerlo. A día de hoy la sustitución de la OTAN es imposible, y sin esa voluntad política de integración lo será por muchos años.
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Y no empezamos hablar del “escudo nuclear”, porque si desaparece de Europa el de EEUU las necesidades dinerarias de Europa para instalar uno independiente ya no serían del 5% del PIB, estaríamos hablando de, por lo menos, el 8% del PIB. Imagínense el montante, mas de 1 billón de euros.
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Nos guste o no, estamos en una nueva era. Los líderes europeos, criados en la prosperidad y felicidad del Estado del bienestar, fueron incapaces de pensar en 2014 que el orden internacional, como lo conocíamos hasta entonces, se había terminado. Como dice el filósofo británico John N. Gray: “ Europa creyó que no necesitaría fuerza militar, porque el poder duro ya no decidiría el destino del mundo. Se equivocó, ahora es la norma y Europa no tiene nada. Si EEUU abandonase Europa, lo tendría muy difícil con Rusia; sobre todo Ucrania, Moldavia, Georgia y los países Bálticos”.
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De una manera más suave y más sutil que Trump o que Vance, lo ha dicho el Secretario de Estado americano Marco Rubio en la Conferencia de Seguridad de Munich. Vino a manifestar que el viejo mundo ha desaparecido, y que vivimos en una nueva era geopolítica, donde debemos de redefinir juntos tres grandes bloques de temas: 1- Estado de bienestar versus seguridad y defensa. 2- Políticas verdes obsoletas que nos arruinan. 3- Limitación de la inmigración porque amenaza la cohesión de nuestras sociedades, la continuidad de nuestra cultura y el futuro de nuestros pueblos. Y a partir de ahí, construir juntos el nuevo mundo que ya está aquí.
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Aunque si después del brillante y demoledor discurso del señor Rubio, leemos el flojo, benevolente, tolerante, moralista y absurdo discurso del presidente Sánchez, hablando del rearme moral en vez de rearme militar, miedo me da que Putin este pensando en que día comenzar la invasión de Europa… n
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