Una tecnología autónoma que gestiona activos ‘cripto’ en tu nombre
Quim Allard no lo adorna. «Empezamos en el universo ‘cripto’ en 2017 y hemos perdido dinero de todas las formas que existen». Deja clara la mayor, de entrada, para intentar alejar su proyecto de otras soluciones etéreas e incomprensibles relacionadas con las criptomonedas. «Si seguimos igualmente adelante –pese a los contratiempos– fue porque veíamos que el concepto tenía mucho sentido: estábamos seguros de que era una tecnología que la gente iba a adoptar«, prosigue el ahora cofundador y consejero delegado de Iqana, la empresa que está cerca de probar que su instinto no les engañaba.
[–>[–>[–>Por lo menos, así lo apuntan sus últimos logros: haber multiplicado por 12 el volumen de activos gestionados en el último año y medio (no precisan la cifra, pero sí que hablan de millones); acabar de sumar a Marcos Aza, alto directivo de Santander Asset Management, a una lista de asesores en la que ya figuran José Abad (consultor para el FMI o el Banco Mundial) o José Carabias (director de Quant Research y exCitadel Nueva York); o haber cerrado una ronda de inversión inicial de 1,1 millones de euros.
[–> [–>[–>El hito, en este último caso, es que las rondas ‘pre-semilla’ –aquellas que se cierran casi que para poner en marcha la empresa–, suelen ser mucho más bajas. Los socios inversores son Kfund, que lidera la operación, y firmas que ya habían invertido hace unos meses en la empresa como Heartfelt y un grupo de pequeños inversores independientes.
[–>[–>[–>
«Iqana aborda uno de los principales cuellos de botella del mercado ‘cripto’ institucional: la necesidad de herramientas robustas para la gestión de carteras, el control del riesgo y la ejecución eficiente, en un entorno cada vez más regulado y sofisticado», resumen desde Kfund.
[–>[–>[–>Lo que hace Iqana, muy sucintamente, es automatizar la gestión de criptoactivos. Los fundadores (Quim Allard, Albert Ventura-Traveset, Ignasi Salat y François Centeno) desarrollaron en su momento una tecnología que les permitiera a ellos poder estar todo lo encima que requiere el universo de las criptomonedas, sin tener que pasar todo el día pegados al ordenador o levantándose a horas intempestivas porque a mitad de la noche el mercado estuviese cayendo un 40%. Sin embargo, su entorno les empezó a preguntar por la herramienta, y vieron que eso podía ser lo que aportaran a este mercado.
[–>[–>[–>
Perfil de cliente y planes de futuro
[–>[–>[–>
«Nos enfocamos principalmente a ‘family offices’ [gestoras de grandes patrimonios familiares] que están empezando a adentrarse en los activos digitales y están buscando un socio que les ayude a hacerlo, estamos trabajando con varios ‘fondos de cobertura’ [fondos de alto riesgo] que buscan equipos como el tuyo [para complementar su operativa] y luego hay fondos discrecionales que hacían esta gestión manualmente y están empezando a delegarnos el asunto«, enumera Allard. Lo que les ofrecen son trajes a medida: que la herramienta analice, compre, venda y lo que sea necesario con el nivel de riesgo que ellos requieran.
[–>[–>
[–>«Hemos hecho mucho énfasis en el equipo que hemos montado», resuelve el consejero delegado de Iqana, para responder a si una propuesta así no genera cierta desconfianza. «Contratamos a físicos, matemáticos, ingenieros, doctorados en economía… buscamos que el capital humano que diseña, implementa y monitoriza estos modelos sea de primer nivel, porque es algo sensible», reconoce. De hecho, han decidido que estos modelos todavía no incorporen inteligencia artificial (IA).
[–>[–>[–>
Con el dinero recibido (que es, según avanzan, antesala a una ronda mucho mayor) trabajarán en que estos modelos puedan gestionar un volumen de datos e información monetaria muchísimo mayor, en terminar los trámites regulatorios que les permitan empezar a trabajar con grandes bancos y gestoras de fondos, y en seguir contratando a este tipo de perfiles. De momento son una oficina de 10 personas (cuando se confirmen sus dos últimos fichajes), más los asesores externos.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí