CRIMEN MACHISTA | La madre y la hija degolladas en Xilxes llevaban casi 48 horas muertas cuando el asesino simuló descubrir el doble crimen
María José Bou, de 48 años, y su hija Noemí, de 12, fueron asesinadas entre la noche del domingo y las primeras horas del lunes. Es la estimación de los forenses que han comenzado a practicar la autopsia a ambos cuerpos en el Instituto de Medicina Legal de Castellón, plasmada en el informe preliminar enviado a la jueza de la plaza 1 de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Vila-real.
[–>[–>[–>Se trata de un dato muy revelador, ya que significa que, cuando el presunto asesino, Abdelkader B., exmarido y padre, respectivamente, de ambas víctimas, montó un escándalo en la calle Cova Santa de Xilxes, a las 18.00 horas del martes, diciendo que acababa de descubrir el doble crimen, las víctimas llevaban, como mínimo, día y medio muertas. De hecho, el estado de los cadáveres prueba que fueron asesinadas entre 36 y casi 48 horas antes.
[–> [–>[–>La detención del hombre por los crímenes transcurría casi en paralelo al homenaje que se guardó ayer en el pueblo. Solo las campanas de la iglesia, a las 12.00 horas, rompían un silencio devastador. Todo el pueblo estaba allí, en la plaza Mayor, guardando cinco minutos de silencio en memoria de dos vecinas muy conocidas por todos, asesinadas en un doble crimen machista. Media hora después, se confirmaba el arresto, en un caso de libro de violencia machista unida a la violencia vicaria.
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Las autoridades llevaban desde el martes por la tarde interrogando al sospechoso, Abdelkader, quien aportó una versión con infinidad de lagunas: afirmó que había recibido un extraño mensaje en el móvil que le alertaba de que algo malo estaba sucediendo en la vivienda, y entonces se desplazó desde València a toda prisa. Según él, entró en casa y se las encontró degolladas. La Guardia Civil ha descartado esa teoría después de una investigación «exhaustiva y en tiempo récord», según la definió la delegada del Gobierno en la Comunitat, Pilar Bernabé. «Mi más rotunda condena a la violencia machista, a un asesinato insoportable y a una situación terrible», incidió Bernabé.
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La ansiedad del asesino
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El hecho de que nadie descubriese su obra, esa impaciencia transformada en ansiedad conforme pasaban las horas sin que se produjese la esperada noticia del hallazgo de los cuerpos, es lo que habría llevado al presunto asesino machista a simular, con grandes aspavientos, que las acababa de encontrar. Es lo que sostienen los investigadores, que ya habían detenido a Abdelkader B. la madrugada del miércoles por quebrantamiento de la orden de alejamiento vigente por una agresión en febrero de 2025.
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Los malos tratos habían sido una constante casi desde el principio, pero María José temía las consecuencias de la denuncia y no se atrevía a dar el paso. Tampoco nadie de su entorno. Hasta esa agresión en febrero de 2025, cuando la mujer por fin se decidió a denunciar. La ruptura, la detención, el juicio y la condena posteriores de Abdelkader no solo no pusieron fin al maltrato, sino que tampoco lo frenaron a la hora de romper esa orden de alejamiento. No una, sino varias veces, aunque casi ninguna fue denunciada. De hecho, incluso conservó una llave del piso.
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[–>Evidencias incriminatorias
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Esos antecedentes por violencia machista, que habían llevado a intervenir tanto a la Guardia Civil de la Vall d’Uixó como a la Policía Local de Xilxes, unidos a las incongruencias en su relato, pusieron a Abdelkader B. en el punto de mira de los investigadores de la Policía Judicial desde el primer momento.
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Ayer, a media mañana, tras obtener los primeros resultados del laboratorio de Criminalística de Castelló, que aisló evidencias de la presencia reciente del detenido en la escena del crimen, y reunir una serie de indicios claramente incriminatorios, los agentes decidieron ampliar la imputación y acusarle de los dos asesinatos. Fuentes de toda solvencia aclararon que el envío de la foto de su hija, ya muerta, a varios contactos del teléfono de María José y al suyo propio, en su intento por trazar una coartada y desviar la atención de la Guardia Civil, apenas pesó en la suma de indicios para acabar arrestándolo por los dos asesinatos machistas.
[–>[–>[–>Ayer, en el lugar del homenaje, ya no había rastro de ese hombre aparentemente afligido que le juraba a las autoridades y al alcalde de Xilxes que él no había sido. Menos de 18 horas antes corría por esa misma plaza (el piso donde ocurrió el crimen está a 50 metros) diciendo que alguien había matado a su familia. Actuaba como si estuviera roto por la muerte de su hija y su exmujer, con quien se había casado en 2022 en Argelia, país natal de él.
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Se niega a colaborar
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Desde su detención (continúa en un calabozo hasta su puesta a disposición judicial), ya no hay gritos, ni gestos, ni ganas de contar. Abdelkader B., de 39 años, el hombre que dijo haber roto desesperado de una patada la puerta de la casa, el mismo que estuvo enseñando su móvil a todo el que quiso verlo mientras los agentes buscaban pruebas, se mantiene callado. No quiere colaborar ni un ápice con los investigadores del Equipo de Delitos contra las Personas de la Comandancia de Castellón, que ya cuentan con evidencias de a qué hora llegó al piso de las víctimas y en qué circunstancias. Asimismo, cuentan con indicios suficientes de que el martes no descubrió los cadáveres y, sobre todo, de que ese día no los veía por primera vez; esa tarde, simplemente, regresó a su lugar del crimen y lo hizo público.
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