Los padres de un niño de dos años que recibió un corazón ‘quemado’ en un trasplante en Nápoles piden tratamientos paliativos: «No hay esperanza»
Los padres de Domenico, el niño italiano de dos años y medio que ha tenido a toda Italia mirando tras recibir un corazón ‘quemado’ en diciembre por supuestamente graves deficiencias en el transporte del cuerpo, han autorizado tratamientos paliativos, ya que, según el abogado de la familia, «lamentablemente no hay esperanza».
Francesco Petruzzi, abogado de la familia, ha explicado a los medios que se ha pedido al hospital de Nápoles donde está ingresado el menor que inicie tratamientos paliativos. para eliminar posibles doloresy ha subrayado que «no es eutanasia, sino un procedimiento que sirve para evitar el tratamiento agresivoporque lamentablemente no hay esperanza.»
Tras una exhaustiva evaluación médica y el estudio de los últimos exámenes por parte de un equipo de especialistas de los principales hospitales italianos especializados en trasplantes pediátricos, se ha concluido que las condiciones actuales del niño no son compatibles con una nueva intervención cirugía, pese a que este martes se había informado la posible disponibilidad de un órgano compatible.
El corazón resultó dañado por el uso de hielo seco.
Según las primeras investigaciones sobre el trasplante del corazón dañado en el Hospital Monaldi de Nápoles, el órgano que viajó desde Bolzano (norte) fue dañado por el uso de hielo seco durante su transporte dentro de un contenedor médico de plástico el 23 de diciembre.
El caso está a cargo de la fiscalía de Bolzano y de Nápoles, ya que se cree que el hielo seco utilizado en la primera ciudad fue uno de los factores clave del caso, aunque el corazón fue implantado en la segunda ciudad aunque ya estaba dañado.
En este momento, el niño permanece ingresado en estado crítico en la Unidad de Cuidados Intensivos de Monaldi, conectado a un sistema ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea), que reemplaza temporalmente las funciones del corazón y los pulmones.
La madre del niño, Patrizia Mercolino, luchó hasta el final para poder conseguir un corazón para su hijo y el jueves por la noche participó en una marcha organizada en Nola, donde vive, en la que Cerca de 300 vecinos participaron para expresar su apoyo con globos rojos en forma de corazón, decenas de velas encendidas y una pancarta que decía «Por nuestro guerrero».
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