PP Y SINDICATOS | La inacción de Hunosa y del Principado, el pegamento que une a sindicatos mineros y PP
Fue una reunión, según el líder del PP asturiano Álvaro Queipo, que debería «estar dentro de la más absoluta normalidad». Pero lo cierto es que no lo es. Se trata más bien una excepción, prácticamente la primera vez en más de 25 años que los sindicatos mineros (SOMA-FITAG-UGT y Federación de Industria de CC OO) se reúnen con los populares, para tratar temas «de interés común». Entre estas cuestiones, el del futuro de Hunosa, que las centrales empiezan a ver negro, como el carbón que sacó durante más de medio siglo. El revés judicial a los permisos de la central de La Pereda, que ahora mismo está en obras -55 millones de euros- pero no podría funcionar quemando biomasa y combustible sólido recuperado (el polémico CSR) preocupan, y mucho, a los sindicatos. También lo que consideran pasividad por parte del Gobierno del Principado de Adrián Barbón, y sobre, todo, por parte de la empresa pública, liderada por el exconsejero de Industria Enrique Fernández. Esta inacción es el pegamento que une a las partes. «Seguimos sin una hoja de ruta, tres semanas después de conocer la sentencia del TSJA», clamaba José Luis Alperi tras el encuentro.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>La política hace extraños compañeros de cama. Esta frase la popularizó el primer ministro británico Winston Churchill, si bien su origen parece estar en el escritor inglés Charles Dudley. En este caso, es perfectamente atribuible al encuentro entre populares y centrales mineras. Todos tienen un objetivo común -en el encuentro lo dejaron bien claro, revitalizar el proyecto de la térmica híbrida de biomasa y CSR-, y todos tienen sus intereses particulares, que en este caso también coinciden, al menos parcialmente: dar un toque de la atención al Gobierno regional, y también al estatal -que controla la SEPI, Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, accionista de Hunosa- por su actuación de los últimos meses con la empresa pública.
[–> [–>[–>Tradición negociadora
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Queipo y su equipo hablaron con los sindicatos a la sede del PP en la calle Azcárraga. Algo insólito, que prácticamente llevaba sin verse desde los tiempos en los que el denostado José Ángel Fernández Villa, líder del SOMA, mantenía una especial sintonía con el entonces ministro popular Francisco Álvarez Cascos. Veinticinco años han pasado desde entonces, si bien en 2012 hubo otro acercamiento Cascos-SOMA y CC OO, si bien aquel caso fue distinto al actual: fue para coordinar medidas contra la eliminación de los fondos mineros decretada por un recién llegado a la Moncloa, Mariano Rajoy (PP). La historia del posibilismo con los pactos del SOMA viene incluso de mucho más atrás. Ya su fundador, Manuel Llaneza -justo este fin de semana es su homenaje anual- fue conocido por ser un gran negociador, que llegó a sentarse a la mesa con el Directorio Militar de Primo de Rivera… al que sorprendentemente arrancó una medida como fue la socialización de la mina San Vicente, en El Entrego, hace ahora justo un siglo, en 1926.
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Moderación popular
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Desde el punto de vista de los populares, el encuentro de Queipo con los sindicatos puede leerse en clave de moderación política: acercamientos al centro-izquierda político, alejándose de la extrema derecha de Vox. Ya hace apenas una semana, el viernes 13, el líder del PP asturiano estuvo en las Cuencas, en Ciaño, asistiendo a una de las presentaciones del libro de memorias del expresidente regional socialista Pedro de Silva, «Lo que queda a la espalda». Este jueves 19, la reunión con CC OO y SOMA, y la «preocupación» por el futuro de Hunosa. «No es solamente un problema ni siquiera de Mieres o de las Cuencas mineras. Eso es un problema de Asturias», recalcó Queipo, que puso el dedo en la llaga en otra de las cuestiones: «Corremos el riesgo de no llegar a tiempo para poner la térmica a funcionar y no cumplir» con la llamada «subasta» de renovables, un permiso para producir energía duramente conseguido y que, de no cumplirse -y si no hay permisos ambientales, retirados por el TSJA, es complicado- dejaría a La Pereda fuera del sistema eléctrico… y a Hunosa sin razón de ser.
[–>[–>[–>El Pedro Sánchez de 2018
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Los sindicatos, por su parte, exigen a Hunosa, al Gobierno de Pedro Sánchez y al Principado que actúen con celeridad. El motivo, el expresado por Queipo. Si se acaba la obra, se pasan los plazos marcados y no se entra a producir energía, adiós al principal proyecto de diversificación de Hunosa, y muy posiblemente, adiós a la empresa y a los 400 empleos directos y 180 indirectos que todavía sustenta. La Pereda es el pilar maestro, la estructura en la que descansaría el resto de sus actividades: producción de hidrógeno verde en Langreo (aquí sí que el proyecto, de 18 millones, parece marchar sin contratiempos), o los planes de futuro de contar con parques solares en antiguas escombreras. De fondo está el plan general de Hunosa, que lleva años negociándose, sin avances. «Necesitamos un plan que sitúe a Hunosa a la vanguardia de la transición energética», recalcaron las centrales tras verse con el PP. Un recado al PSOE estatal, a aquel Pedro Sánchez de 2018, novato en la presidencia, que aseguraba en Asturias que Hunosa iba a estar «a la vanguardia» de la transición energética.
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Este domingo, en Mieres, en el homenaje anual a Manuel Llaneza, se vivirá un nuevo episodio en este nuevo juego político, del que depende en buena parte el futuro de Hunosa y sus trabajadores.
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La Pereda Central, en Mieres / Luisma Murias
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