Adiós al socialismo en Bolivia: Rodrigo Paz empieza a reducir el gasto y los subsidios
bolivia ha iniciado en 2026 uno de los programas de ajuste económicoo más intenso en América Latina después de casi 20 años de hegemonía del Movimiento Al Socialismo (MAS), la fuerza política que gobernó el país casi ininterrumpidamente desde 2006 bajo el liderazgo de Evo Moralesprimero, y Luis Arce, después.
El nuevo presidente, Rodrigo Paz, asumió el poder a finales de 2025 tras una victoria electoral que puso Fin a dos décadas de modelo estatista.basado en subsidios masivos, controles de precios, expansión del gasto público y una fuerte intervención del Estado en sectores estratégicos. Su llegada a la presidencia se produjo en un contexto económico críticomarcado por desequilibrios fiscales, escasez de divisas y un deterioro acelerado de las cuentas externas.
A finales de 2025, Bolivia presentó un inflación interanual cercana al 20%el nivel más alto desde principios de la década de 2000. El déficit presupuestario superó el 10% del PIB, tras encadenar varios ejercicios consecutivos en rojo después de años de gasto expansivo financiado por el auge de los precios de las materias primas y el recurso a una deuda masiva.
El reservas internacionales netas Estaban a principios de año en mínimos históricostras haber caído desde niveles superiores a los 15.000 millones de dólares en el pico de la última década a menos de 2.000 millones en la actualidad, según información del propio Banco Central. Esta pérdida de colchón externo se ha traducido en una creciente escasez de monedarestricciones al acceso a dólares y un fuerte deterioro de la confianza.
El tipo de cambio paralelo ha alcanzado el doble del oficial, superando 14 bolivianos por 1 dolaren comparación con un ratio oficial anclado en niveles artificialmente bajos de 1 dólar por cada 7 bolivianos. La brecha cambiaria refleja tanto la escasez de moneda estadounidense como la expectativa de una corrección inevitable después de años de desorden monetario.
Fin de los subsidios al combustible
En este contexto, el nuevo gobierno decidió seguir los pasos del Ejecutivo de Daniel Noboa en Ecuador y romper con una de las políticas más emblemático de ciclo socialista: el masivo subsidio para la compra de combustible, vigente desde hace décadas y convertido en pilar simbólico del modelo del Movimiento al Socialismo de Morales y Arce.
Así, a partir de enero de 2026, Bolivia eliminó subsidios a gasolina y diésel. El precio de la gasolina especial subió a alrededor de 6,96 bolivianos por litro, el diésel subió a 9,80 bolivianos y la gasolina premium superó los 11 bolivianos por litro. Hasta entonces, el Estado importaba combustibles a precios internacionales mucho más altos y los vendía en el mercado interno a precios artificialmente bajos, asumiendo una factura tributaria multimillonaria para cubrir la diferencia.
El gobierno ha estimado el costo anual de estos subsidios superiores al 3% del PIBcircunstancia a la que se sumó la fuerte fuga de divisas que supuso la importación de combustibles en dólares en un contexto de reservas agotadas. Para amortiguar parte del ajuste, cprecio del gas congelado el petróleo licuado y el llamado Ingreso de la Dignidad, de modo que los regímenes de ayuda no se han retirado por completo, pero sí los más costosos y distorsionadores.
Reorganización del gasto público y reformas tributarias
Al mismo tiempo, el Ejecutivo ha comunicado una plan de reorganización presupuestariacon el objetivo explícito de reducir el peso del gasto público corriente, revisar programas ineficientes y presentar un nuevo Presupuesto General del Estado tras las elecciones subnacionales que se celebrarán el próximo marzo. El ajuste presupuestario busca revertir una dinámica en la que el gasto público ha crecido sostenidamente muy por encima de los ingresos.
En el ámbito fiscal y regulatorio, el Gobierno, encabezado en el área económica por el ministro Juan Carlos Guzmán, ha anunciado su intención de eliminar impuestos considerados distorsionantes, así como una agenda que busca simplificar los procedimientos administrativos y mejorar la seguridad jurídica para la inversión privada. Así, parece evidente que la El «modelo Milei» sigue inspirando cambios de política económica en toda la región, como también lo demuestran los planes del nuevo gobierno chileno.
Apertura al capital y explotación de recursos estratégicos
El enfoque oficial es abiertamente pragmático y busca atraer capital extranjero a sectores estratégicos como la minería, los hidrocarburos y, especialmente, el litio, de los cuales Bolivia concentra una parte relevante de las reservas mundiales. A pesar de este potencial, el país sólo ha explotado una fracción limitada de sus recursos, obstaculizados durante años por la gestión estatal, la falta de inversión y los obstáculos regulatorios.
Normalización del mercado cambiario
Otro eje central del ajuste ha sido el mercado cambiario. Las autoridades iniciaron un proceso de normalización que incluye la retorno gradual de los depósitos en dólares a los pequeños ahorristasasí como diferentes medidas para reducir la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo.
Por ahora, el tipo de cambio informal se ha reducido de niveles superiores a 14 bolivianos por dólar a alrededor de 9 a 10 bolivianos, aunque persisten restricciones y tensiones en el acceso a divisas. Sin embargo, la estabilización depende en gran medida de la credibilidad del programa de ajuste, por lo que la las reformas deben avanzar en los próximos meses para garantizar una reinversión permanente en las condiciones monetarias y económicas.
Primeras señales positivas y desafíos futuros
Pese a las tensiones, el Ejecutivo sostiene que el Los primeros signos son positivos.. El presidente Rodrigo Paz ha destacado que ha habido una reducción sustancial del riesgo país, que efectivamente ha caído por debajo de los 500 puntos básicos tras haber superado los 1.000 puntos el año pasado en 2025.
Bolivia avanza así hacia un período complejo que debe estar marcado por la perseverancia en el ajuste económico. La presión política de la izquierda y el desafío de transformar las reformas iniciales en cambios a largo plazo son desafíos importantes, pero sólo un programa ambicioso podrá hacer avanzar al país después de casi dos décadas de intervencionismo, subsidios generalizados y continuo deterioro de las condiciones socioeconómicas.
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