Sánchez dispara la deuda pública en casi 80.000 millones en 2025 – José María Rotellar
En diciembre, la deuda aumentó en 410 millones de euros, pero procedente de incrementos acumulados muy significativos en los últimos siete años y medio. El aumento de los ingresos derivados de la inflación mitiga el déficit y, con él, la deuda en valores absolutos, pero, aun así, el déficit sigue teniendo un gran poder porque casi todo se gasta los nuevos ingresos que se generan.
Es más, la ratio entre deuda y PIB sigue, pese a ello, por encima del 100%, por lo que ni siquiera la recaudación excepcional puede bajar la ratio por debajo de dicho umbral, porque, realmente, dicha recaudación excepcional se está dedicando a aumentar el gasto más.
Deuda a PIB se puede reducir ficticiamente para lograr un efecto estadístico, pero en valores absolutos todavía existesigue creciendo y sigue acumulándose como una losa para la economía española, tanto por su capacidad para devolverlo, como por su capacidad para pagar los intereses del mismo, lo que restará recursos a otros servicios esenciales.
Los datos son los siguientes:
En diciembre, la deuda aumentó en 410 millones de euros y mantiene así su tendencia ascendente, como ha hecho Sánchez a lo largo de su mandato. SíSólo en 2025 la deuda aumentó en 78.108 millones.
La deuda sigue rondando 1.700 millones de eurosy se sitúa en 1.698681 millones de euros de deuda en noviembre, con un incremento de 540.000 millones de euros desde que gobierna Sánchez (541.344 millones), según las notas de deuda iniciales de la AAPP que emite mensualmente el Banco de España.
De esta manera, la deuda sigue aumentando alrededor de 200 millones de euros al día (195,36 millones) -casi 1.500 millones a la semana, 6.000 millones al mes, casi 8,5 millones cada hora- desde que gobierna Sánchez. O, dicho de otra manera, Sánchez aumenta la deuda cada minuto en 135.667 euros.
Es decir, mientras un ciudadano se toma un descanso de quince minutos para tomar un café por la mañana, Sánchez habría incrementado la deuda en más de 2 millones de euros. Y durante una jornada laboral completa, en la que un ciudadano habrá trabajado duro durante ocho horas, generando actividad económica, empleo y pagando sus impuestos, Sánchez habrá incrementado la deuda en 65 millones de euros.
El aumento de la deuda puede poner en peligro la economía española, tanto por su capacidad de financiarla si el Banco Central Europeo deja de comprar deuda, como por el impacto de sus intereses en el presupuesto, que Reducirá los recursos para servicios esenciales. y eso, a su vez, aumentará el gasto. Es algo que no se tiene en cuenta, pero constituye un peligro latente.
Así, sobre la base de los ingresos temporales, se ha asumido un aumento del gasto anual en el sector público, especialmente en el Gobierno de la nación, lo que nos lleva a una situación de insostenibilidad: con una recaudación adicional de más de 30.000 millones en 2022, el déficit sólo se redujo en 2 décimas por encima del objetivo, lo que denota el importante incremento del gasto que se está produciendo (tres décimas si utilizamos la revisión del PIB, pero no es comparable con la previsión inicial, realizada con un PIB estimado menor, al no ser revisado en su momento).
Además, la IGAE detectó posteriormente un pequeño aumento del déficit, que se come una décima parte. En 2023 el gasto siguió aumentando y si el déficit disminuyó fue sólo por el aumento de los ingresos por el aumento de la inflación, como en 2022. En 2024, el saldo también se redujo por un aumento extraordinario del PIB en su revisión.
El Gobierno también lo puso todo en los ingresos en 2025, ya que el gasto se volvió a disparar, como hemos visto con el techo de gasto no financiero que tenía previsto para 2025 (pese a no presentar finalmente un PGE), donde cada vez se vuelve más estructural, tal y como ha vuelto a hacer para 2026, en el que el techo de gasto no financiero propuesto en la senda de la estabilidad, rechazado dos veces por el Congreso, es casi 100.000 millones de euros más que el que existía cuando Sánchez llegó al Gobierno.
Si cumple el objetivo será por el impulso inflacionario de la recaudación -el IRPF sigue incrementando su recaudación- y del PIB nominal, revisado de forma extraordinaria por el INE, aumentó en 35.000 millones Esto se debe a esta revisión, no a un crecimiento saludable ni a un ajuste del gasto, que sigue creciendo.
Este endeudamiento se agravará, con un mayor crecimiento del gasto, que aumentará el gasto estructural y el déficit estructural, con presiones adicionales de gasto muy importantes como el desequilibrio existente en la Seguridad Social, que con la reforma del Gobierno se desequilibra aún más, presionando fuerte el gasto. La propuesta de reforma del SFA, además de estar diseñada a dictado de los independentistas catalanes, pretende aumentar el gasto en 21.000 millones de euros sin descontarlos de las partidas de AGE. Ahora bien, no se puede ver, pero el deterioro estructural causado por este crecimiento malsano de corto plazo es muy intenso.
Además, si en el futuro se aplicara el acuerdo catalán, la Administración General del Estado puede perder decenas de miles de millones de euros de ingresos, con el agravamiento de dicho déficit, al mismo tiempo que tendría que cubrir los servicios esenciales de las CCAA recibiendo fondos ante la falta de solidaridad de la cuota catalana, tal y como han publicado diferentes organizaciones.
De esta forma, el déficit estructural español ronda los cuatro puntos porcentuales del PIB, elemento que indica una grave desequilibrio de la economía española. Déficit estructural que es la gran preocupación de la Comisión Europea.
La tendencia, así, sigue siendo alcista -y lo seguirá siendo mientras siga habiendo déficit, ya que la deuda no es más que la suma de los diferentes saldos presupuestarios de cada año- con la aportación de inestabilidad a la economía que ello supone, como también ha ocurrido en 2022, 2023 y 2024 pese al extraordinario incremento de la recaudación motivado por la inflación, situando el gran problema en la actualidad, donde la desaceleración económica -más allá del impulso artificial del efecto base estadístico- será mayor y los ingresos podrán cubrir los gastos aún peor. La propia AIReF ha alertado de la aceleración del gasto y ha pedido que se tomen medidas para corregirlo en torno a de 5.000 millones de euros.
La deuda con esos 1.698 millones de euros representa el 100,8% del PIB español según el Banco de España, pero sólo por el efecto del incremento extraordinario del PIB en la revisión de 2021…
…sin esa revisión, sería 102,9% del PIB. Es decir, la revisión extraordinaria del PIB baja el cociente en 2 puntos, pero la deuda aumenta bruscamente en valores absolutos:
Si bien es obvio que el efecto del denominador derivado del crecimiento del PIB mitiga la ratio, como vemos, seguirá siendo muy elevada en términos porcentuales y, lo que es más preocupante, aumentando en valores absolutos.
Todo esto nos lleva a que desde que gobierna Sánchez La deuda ha aumentado en 541.344 millones de euros. Durante el primer año aumentó en 38.688 millones, y tras siete años y medio de mandato el incremento es de 540.000 millones de euros, según las notas mensuales iniciales que publica el Banco de España sobre la deuda de las Administraciones Públicas.
Así, si durante el primer año la deuda por persona creció en 828,03 euros, en los más de siete años y medio de mandato de Sánchez la deuda por persona ha aumentado en 10.949 euros (más de trece veces el aumento en el primer año).
O visto de otra manera: en el primer año, la deuda aumentó a un ritmo de 105,99 millones de euros diarios. Ahora, después de casi siete años de gobierno de Sánchez, la deuda crece 195,36 millones de euros cada día.
De esta forma, seguimos con un aumento exponencial del gasto, siendo los últimos de la UE en lograr recuperarnos, a pesar de la extraordinaria revisión al alza llevada a cabo por el INE y el impulso que el gasto público ha dado al PIB durante los últimos siete años y medio, en un entorno económico complicado, además de la inflación.
Esto impulsa el crecimiento a corto plazo, aproximadamente cimientos muy débilesque perjudican también la estructura económica en el medio y largo plazo, por la insalubre composición del crecimiento, donde el gasto público crece en detrimento de la inversión, que no crece como debería, aunque ahora el Gobierno la revisa al alza en su cuadro macro y el INE en sus revisiones, dando lugar a un efecto de expulsión de la inversión privada por el gasto público, con un claro ejemplo en la inversión extranjera recibida.
Este empobrecimiento se refleja en la caída del PIB per cápita español en comparación con la media de la UE. Los ciudadanos necesitan que el Gobierno les libere de cargas, como, por ejemplo, la deflación del IRPF, y la reducción de impuestos, no para endeudarlos más.
Es imprescindible, por tanto, reducir el gasto ineficiente, porque es el origen del problema y hace insostenible el mantenimiento de la estructura económica con tal endeudamiento, incrementar la inversión que impulse el desarrollo económico e incentivar, especialmente, la inversión productiva privada, eliminando el efecto de expulsión que conlleva un gasto público excesivo y estéril, y devolver los ingresos adicionales a los ciudadanos que el Gobierno está consiguiendo gracias a la inflación, que asfixia a los españoles, les hace perder poder adquisitivo y les impide llegar a fin de mes y poder competir, en el caso de las empresas, en los mercados.
Es decir, hace falta una política económica radicalmente distinta a la de Sánchez, confiscatoria e incrementalista del déficit y la deuda, en definitiva, empobrecedora, como se ve con la pérdida de posiciones en la UE en PIB per cápita en paridad de poder adquisitivo. y es necesario recuperar la confianza y la seguridad jurídicasocavado por la falta de presentación de PGE por parte del Gobierno durante los últimos tres años.
Seguimos como cada mes, lamentablemente, con más gasto, más déficit, más deuda y más impuestos. El Gobierno puede revisar el panorama macro, celebrar las revisiones del INE y alardear de la mejora crediticia del S&P, pero sabe que esto es sólo el corto plazo y que La política económica actual está causando graves daños. a la estructura económica española, que tendrá que ser rectificada por el próximo gobierno.
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