Sama de Grado se emociona al echar la vista atrás con su exposición de fotografías antiguas, un «homenaje a quienes somos y a nuestro pueblo»
«Cuando los vi sentí mucha ilusión, fue un momento que me emocionó y que me prestó muchísimo», resume María del Mar Rodríguez después de descubrir a sus padres, Loína y Antonio, en una de las imágenes que forma parte de la exposición exterior permanente «Sama de Grado en fotos», impulsada por la Asociación La Castañar. Se trata de 65 instantáneas en blanco y negro que condensan la memoria visual de las primeras seis décadas del siglo XX en la parroquia.
[–>[–>[–>«Es una forma de rendir homenaje a quienes constituyen el pueblo, a quienes somos y de dónde venimos. Y también para que nuestros jóvenes pongan rostro a sus antepasados y descubran cómo era la vida de antes«, dice Patricia Arias, presidenta de La Castañar, quien es además concejala en el Ayuntamiento de Grado.
[–> [–>[–>La muestra puede verse colgada del exterior de las paredes del centro social, la iglesia y las antiguas escuelas con las fotos insertadas en unos paneles adecuados para soportar las inclemencias del tiempo. Cada edificio acoge una selección de imágenes que el colectivo ha tratado de ordenar.
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Así, en el centro social se pueden ver fotos del día a día de la parroquia, de sus fiestas, de grupos de amigos «y muchas de los cinco bares que llegó a haber a la vez», detalla Arias. Los tablones de las antiguas escuelas los protagonizan fotografías de las clases y del equipo de fútbol de Sama y las del templo parroquial están vinculadas con bautizos, comuniones, bodas y festejos religiosos.
[–>[–>[–>La búsqueda de familiares
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Un carrusel de fotos que hace brotar muchos sentimientos en la parroquia. Los vecinos que ya la han visto aseguran sentirse encantados con la iniciativa, sienten orgullo de sus familias y el pasado de la parroquia. «¿Me veis?», preguntó Olegario Arias mientras señalaba una imagen de los años sesenta de un grupo de jóvenes. «Igual no me reconocéis», añadió entre risas.
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Así, buscando caras conocidas y recuperando memorias del pasado disfrutaron los vecinos que se acercaron a ver la muestra. «Es una maravilla», celebró Daniel Gutiérrez. Otra de las vecinas que disfrutó de la exposición fue Pilar Fernández, quien acudió con sus nietos, Pilar y Daniel Martínez. «Presta enseñarles cómo era la vida de antes», dijo.
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[–> [–>[–>[–>A los más jóvenes de la parroquia aún les cuesta un poco disfrutar de viejas fotos en blanco y negro entretenidos con otros asuntos como el balón. Pero, finalmente, les picó la curiosidad y se acercaron. «Presta ver a los abuelos», señaló Pablo López. Al adolescente Aitor Toledano le sirvió también para cuestionarse algunas diferencias entre el modo de vida de antes y el actual.
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La fotografía más antigua de la exposición con tres jóvenes en una obra de teatro. / Sara Arias
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Mayores y jóvenes disfrutaron de la primera visita a la muestra y seguro que habrá más paseos para recordar el ayer. La idea de recopilar y ordenar estas fotografías surgió en 2024 tras el éxito que tuvo una exposición con fotos de la parroquia en las antiguas escuelas. Desde ese momento, La Castañar comenzó a recuperar antiguas imágenes para dar forma a la actual selección. Y avisan de que habrá más.
[–>[–>[–>Más imágenes
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«Vamos a seguir haciendo paneles porque tenemos otras cien fotos y porque del barrio de Tresmuria y La Veiga casi no tenemos», precisa la presidenta. Y parece que los vecinos le cogerán de nuevo el guante a la asociación para seguir cediendo más imágenes del álbum familiar, pues después de ver las 65 estampas seleccionadas quieren continuar con la iniciativa. «Hombre, claro, ahora tienen que poner más y más fotos», pidió María del Mar Rodríguez.
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Pilar Fernández con sus nietos, Pilar y Daniel Martínez. / Sara Arias
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Así será. En los próximos meses van a continuar con la recopilación, ya que la actual muestra ha sido todo un acicate para que se donen más fotos. «Se animan al verlas y nos avisan para ceder más porque les encanta verse y recordar la foto y a los que estaban en ella», valora Arias.
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Lo cierto es que los vecinos de Sama de Grado están encantados con la exposición porque hay caras que nunca se olvidan y recuerdos y vivencias que siempre siguen vivos pese al paso de los años.
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