Cuando volví, ya estaba mejor señalizado
«Reduje la velocidad al llegar a la zona del argayo. Recuerdo que me deslumbró algo el sol, seguí el trazado de la carretera y, cuando me di cuenta, ya había impactado contra los bloques de hormigón que actúan como muros de contención. El coche quedó desguazado». Es el testimonio del conductor que, hasta la fecha, ha sufrido el accidente de tráfico más grave en la zona del argayo de la autopista del Huerna (AP-66).
[–>[–>[–>El desprendimiento de tierras se produjo el 10 de noviembre de 2024 y, más de un año y tres meses después, sigue condicionando la circulación entre Asturias y la Meseta.
[–> [–>[–>El «argayón» se localiza en el concejo de Lena, a escasos kilómetros del túnel de El Negrón, en sentido León. En la actualidad, el tráfico se canaliza por un «bypass», con dos carriles hacia la Meseta y uno de bajada hacia Oviedo, al ser este el margen más afectado por el desprendimiento.
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Este sistema se implantó pocos días después del argayo y, aunque fue anunciado como provisional, lleva ya 472 días en funcionamiento. La autopista está privatizada y gestionada por Aucalsa, de la que dependen las obras de restitución del tramo, de unos 300 metros. La previsión es que vuelva a estar operativo a finales de agosto.
[–>[–>[–>Usuarios habituales y transportistas califican este punto como una zona «peligrosa» para la conducción. Así lo relata el propio conductor que el 6 de enero de 2025, día de Reyes, regresaba a Madrid con su familia tras pasar las Navidades en Asturias cuando sufrió el accidente.
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«Llegué al argayo, pasé un tramo y, al entrar en una zona de curva, fue cuando colisioné», recuerda. El vehículo acabó volcado, con el techo apoyado en el asfalto. Los bomberos excarcelaron a los cinco ocupantes. El conductor fue quien sufrió las lesiones más graves: tuvo que ser operado, permaneció hospitalizado alrededor de cuatro meses y aún arrastra secuelas físicas.
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[–>Dudas sobre la señalización
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«Llevo conduciendo prácticamente toda mi vida y nunca había tenido un siniestro tan grave. No sé si la zona estaba escasamente señalizada, pero sí puedo decir que, meses después, cuando volví a pasar, había más señalización. No es solo una opinión personal: otras personas me han trasladado lo mismo», explica.
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El tramo del argayo está limitado a 40 kilómetros por hora, aunque una de las quejas recurrentes entre los usuarios de la autopista es la deficiente señalización de esa restricción. «En el momento del accidente, un vehículo que circulaba detrás de mí aseguró en el atestado que mi coche no iba a una velocidad excesiva«, señala el conductor, que reconoce que sí superaba el límite de 40 km/h.
[–>[–>[–>Pese a lo ocurrido, asegura que no ha desarrollado miedo a volver a circular por ese punto. «He pasado por esa zona varias veces desde el accidente porque viajo a Asturias con regularidad. No me da angustia ni sudores fríos«, afirma. También critica el estado general de la autopista: «Tengo amigos y conocidos hartos de pagar por una vía de alta capacidad que presenta estas limitaciones».
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