¿Es posible reducir la jornada laboral a 32 horas en Asturias? El estudio que lo valora avisa de que no hay una receta universal
La reducción de la jornada laboral no puede ser homogénea ni efectiva en todos los sectores. Esa es la advertencia que marca como punto de partida el estudio que el Principado ha impulsado en colaboración con la Fundación NovaGob para analizar una posible implantación de la jornada de 32 horas. «No es una receta igual para todos los sectores y, sobre todo, para todas las ocupaciones dentro de un sector», subrayan Ángeles Hernández y Loredana Stan, encargadas del informe.
[–>[–>[–>La jornada laboral en España se mantiene en 40 horas semanales, aunque en muchos convenios colectivos ya se recogen 37 horas y media (el tiempo que ahora quiere estandarizar como máximo el Ministerio de Trabajo). En este sentido, el Gobierno autonómico no tiene potestad para modificar la jornada, pero sí margen para actuar a través del diálogo social. «El Principado tiene capacidad a través de la negociación y la conversación con los agentes sociales«, explica Judith Flórez, directora general de Empleo del Principado. La iniciativa (siendo Asturias la única región española que hace este tipo de estudios), nace precisamente como medida de concertación social, que ayer se presentó por primera vez a sindicatos y empresarios.
[–> [–>[–>No se trata, insisten, de imponer una reducción inmediata. «Esto va más allá de decir si se trabaja más o menos. Es saber cómo se organiza ese trabajo y si es eficiente o no«, apuntan. Uno de los hallazgos centrales del análisis internacional es la diferencia entre comprimir la jornada y reducirla realmente.
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«Existen diferencias: o las 40 horas las agrupamos en cuatro días y dejamos uno libre, que es la compresión de jornada, o hacemos una reducción real», explican. Y la evidencia apunta en una dirección clara: «La reducción real genera resultados más sostenibles». La compresión, advierten, «intensifica más la carga de trabajo en cuatro días y eso no facilita la conciliación». Por el contrario, los modelos que reducen horas efectivas y mantienen el salario «tienen mayor aceptación, más estabilidad y más legitimidad».
[–>[–>[–>Loredana Stan y Ángeles Hernández, de la fundación NovaGob / Fernando Rodríguez / LNE
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Reorganización
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Pero el tiempo no es el único factor. «No se trata de trabajar menos, sino de trabajar mejor«, resumen. Las experiencias exitosas han ido acompañadas de reorganización interna, gestión por objetivos, digitalización y metodologías como el deep work. «Implementar la jornada les ha impulsado a reorganizar el trabajo», señalan Stan y Hernández.
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Los efectos más repetidos en los casos analizados son «reducción del estrés, mejora de la conciliación, retención y atracción del talento y mejora del clima organizativo«. Eso sí, con una advertencia: «Los efectos no son automáticos ni universales».
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[–>La investigación insiste en que la viabilidad no depende tanto del sector como del tipo de ocupación. «En vez de hablar de sectores, habría que hablar de la ocupación dentro del sector«, comentan. Las actividades intensivas en conocimiento presentan mayor margen de adaptación. En cambio, sectores como la industria o la construcción requieren un análisis específico. «No es lo mismo la industria que la hostelería«, razonan. Y dentro de la construcción, «en un arquitecto o un peón, el descenso de horas va a ser diferente».
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En Asturias existen algunas experiencias, pero son aisladas. Por eso insisten: «Una receta igual para todos no es recomendable». El estudio ha identificado 16 iniciativas internacionales. Entre los países con planes piloto figuran Islandia, Reino Unido, Alemania, Francia, Portugal, Suecia, Bélgica y Países Bajos. Sin embargo, matizan: «Son proyectos piloto que se han ido desarrollando, no es un cambio estructural como tal».
[–>[–>[–>El análisis incorpora datos de la Encuesta de Población Activa en Asturias, comparando horas efectivas y pactadas, parcialidad voluntaria e involuntaria y ocupaciones por sector. Para las responsables del estudio, el envejecimiento regional no es un freno, sino «una oportunidad«. «En general, los trabajadores que reducen la jornada y adoptan medidas de reorganización mejoran en conciliación y satisfacción«, aseguran.
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Próximos pasos
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El estudio, que se inició en enero, tiene una duración de tres meses e incluye encuestas, entrevistas y método Delphi con expertos de otras comunidades. «Lo que hacen los casos más sólidos es evaluar desde el principio el sistema», explican desde NovaGob. La siguiente fase, si se confirma la viabilidad, sería lanzar proyectos piloto voluntarios. Las empresas interesadas podrían acceder a incentivos vinculados a contratación o costes sociales.
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En cualquier caso, el mensaje es prudente. «Esto no va de más salario y menos horas porque sí. Va de cómo podemos hacer lo mismo o más en menos tiempo», subrayan.
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