El fondo dueño de Codorníu y Seidor desembarca en el sector de la vivienda asequible en España para comprar 1.500 viviendas
El fondo estadounidense Carlyle, dueño a través de su división de capital riesgo de compañías como Codorníu o Seidor, ha completado su desembarco en el sector de la vivienda asequible en España de la mano de la gestora española Q-Living. Ambos socios invertirán 300 millones de euros en crear una cartera de 1.500 inmuebles en alquiler en la Comunidad de Madrid, según avanzan fuentes oficiales a EL PERIÓDICO. El primer proyecto está ya en marcha y se ubica en Berrocales, uno de los desarrollos urbanísticos del sureste de la capital.
[–>[–>[–>Dentro de la ‘joint venture’, Carlyle aportará 90 millones de euros a través del fondo Carlyle Europe Realty, el 75% del capital; mientras el 25% restante recaerá sobre Q-Living, que compromete a esta estrategia 30 de los 50 millones de euros que aspira a levantar con su último fondo, Q-Living Multifamily Oportunities FCRE. Teniendo en cuenta el apalancamiento, los socios esperan invertir 300 millones de euros en la adquisición llave en mano de 1.500 viviendas protegidas en la capital, tanto de precio limitado (VPPL) como de precio básico (VPPB), que se destinarán al arrendamiento. El acuerdo ha estado asesorado por BNP Paribas Real Estate y Linklaters.
[–> [–>[–>La primera inversión de Carlyle y Q-Living es una promoción de 138 viviendas en el nuevo barrio de Berrocales, que han adquirido llave en mano a una pequeña promotora, Zanda Homes, cuya entrega está prevista para 2028. Se trata de la primera operación, ya que la ‘joint venture’ tiene en fase de análisis un pipeline de promociones que suman 350 inmuebles adicionales. Una vez los activos culminen sus obras y acojan a los primeros inquilinos serán operadas a través de su propia gestora, confirman las mismas fuentes consultadas.
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Espaldarazo al crecimiento de Q-Living
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Este acuerdo supone todo un espaldarazo para la estrategia de crecimiento de Q-Living, que tiene en marcha el proceso de ‘fundraising’ (levantamiento de capital) de su segundo fondo en solitario, el tercero teniendo en cuenta el primero de la mano de Tectum Real Estate. La gestora liderada por Rosa Gallego cuenta con 250 millones de euros en activos bajo gestión y el ‘track record’ de haber adquirido hasta el momento 1.850 viviendas. Su anterior fondo, Q-Living FICC, está actualmente en fase de desinversión, mandato que también ha recaído sobre BNP Paribas Real Estate, tal y como avanzó El Economista.
[–>[–>[–>Carlyle es uno de las gestoras norteamericanas con más arraigo en el mercado español. Su división de ‘private equity’ (o capital privado) es el máximo accionista de la bodega de cava catalana Codorníu o la ingeniería Seidor. En inmobiliario, la compañía ha hecho pequeñas incursionas en los últimos años: en 2024, firmó un acuerdo con Asentis para crear el primer gran casero de chalés unifamiliares, con 500 unidades. En el anterior ciclo, antes del estallido de la burbuja, cuando fue propietario del edificio Estel, en Barcelona, que adquirió a Telefónica y acabó entregando a la banca acreedora.
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La vivienda asequible, activo de inversión
En los últimas semanas, se han completado varias adquisiciones que han situado a la vivienda asequible como uno de los activos inmobiliarios favoritos de los inversores. Culmia acordó la venta de una cartera de más de 1.700 pisos construidos en fórmulas de colaboración público-privada al fondo de infraestructuras alemán MEAG, la primera transacción de estas características en España, avanzada en exclusiva por este periódico en octubre. Al acuerdo de Q-Living y Carlyle se unen otros fondos en fase de ‘fundrainsing’, como Alas Vivienda Asequible, Tectum Investment Managers o Genivus Insulae. Este tipo de vehículos garantizan retornos contenidos, pero una estabilidad y seguridad en la inversión, ya que a priori la demanda esta garantizada ante la poca oferta disponible.
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