Economia

¿Es más seguro pagar con tarjeta o con el móvil en cualquier establecimiento? Un experto lo confirma

¿Es más seguro pagar con tarjeta o con el móvil en cualquier establecimiento? Un experto lo confirma
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  • Publishedfebrero 25, 2026




El pago sin contacto se ha convertido en un gesto cotidiano en supermercados, restaurantes y pequeños comercios. La expansión de los datáfonos compatibles con la tecnología sin contacto y el uso generalizado de los teléfonos inteligentes han impulsado una transformación silenciosa en los hábitos de los consumidores. De hecho, las previsiones indican que en 2026 Más de 30 millones de españoles utilizarán su teléfono móvil para pagar en establecimientos físicos. Cada vez son más las personas que dudan entre acercar su tarjeta bancaria o su teléfono móvil al terminal, pero la cuestión de cuál de los dos métodos es más seguro sigue generando debate.

Uno de los factores clave es la tecnología detrás de cada sistema. Tanto la tarjeta como el teléfono utilizan comunicación de campo cercano para completar la transacción cuando se acercan al terminal, lo que limita la distancia a unos pocos centímetros y reduce la posibilidad de interceptación. Sin embargo, el móvil incorpora capas adicionales de protección como tokenizaciónque sustituye los datos reales de la tarjeta por un código cifrado que sólo sirve para esa operación concreta y por tiempo limitado. Este sistema significa que, incluso si alguien capturara la información transmitida, no podría reutilizarla para realizar otros pagos.

El autenticador de usuarios móviles: factor diferenciador

Otro elemento diferenciador es la autenticación de usuarios. Si bien muchas tarjetas permiten pagos pequeños importe sin necesidad de introducir un PIN, el teléfono suele requerir verificación previa mediante huella dactilar, reconocimiento facial o código de desbloqueo. Además, en determinados casos se añade un segundo paso de validación con contraseñas de un solo uso o confirmaciones en la aplicación bancaria. Esta barrera adicional dificulta el uso del dispositivo por parte de terceros en caso de pérdida o robo y refuerza el control directo del propietario.

Sin embargo, ambos métodos tienen ventajas y desventajas. La tarjeta física es universal, no depende de batería ni cobertura y es rápida en cualquier circunstancia, aunque expone datos impresos como el número completo y la fecha de caducidad, lo que puede facilitar las copias si cae en malas manos. El teléfono móvil, por su parte, proporciona cifrado mejorado, almacenamiento seguro de versiones digitales de la tarjeta y monitoreo de las entidades financieras ante movimientos sospechosos. Aun así, requiere una configuración previa, mantener el sistema actualizado y activar medidas como contraseñas seguras o autenticación biométrica para maximizar su protección.

Un experto en ciberseguridad responde a la pregunta

Sobre este tema habla Juan Carlos Galindo, experto judicial en ciberseguridad que difunde contenidos informativos en redes sociales. En una de sus últimas publicaciones plantea directamente la pregunta que muchos consumidores se hacen a diario y lanza una clara advertencia. Cada vez que sacas tu tarjeta en una tienda estás exponiendo tus datos más de la cuenta, sobre todo porque el número es visible y puede ser capturado sin que el usuario se dé cuenta. En su análisis destaca que muchas reticencias hacia el pago móvil se deben a una Percepción errónea de inseguridad que no se corresponde con la tecnología actual..

En ese mismo vídeo sostiene que el móvil genera un código único para cada transacción, un identificador tokenizado lo cual no sirve de nada si alguien logra interceptarlo. Recuerde también que este sistema no transmite el número de tarjeta real y que los bancos monitorean las operaciones para detectar patrones de fraude. Por eso se recomienda configurar siempre el doble factor de autenticación y priorizar el pago con el teléfono frente a la tarjeta tradicional. En su opinión, no se trata sólo de comodidad sino también de protección, ya que la combinación de cifrado, autenticación biométrica y control bancario convierte el dispositivo móvil en una herramienta más robusta contra el fraude.



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