Merz pide a Xi una relación «equilibrada, fiable y justa» en su visita a China
Discurren las cumbres de líderes europeos en Pekín en el último lustro con una rutina férrea. Piden el auxilio en Ucrania aludiendo a la presunta influencia china sobre Rusia y exponen su pliego de lamentos comerciales mientras escuchan invitaciones a estrechar los lazos frente en estos tiempos inciertos. Las tozudas reclamaciones sugieren los escasos avances, probablemente ninguno, de Europa. Friedrich Merz y Xi Jinping se aferraron al guion en la primera visita del canciller alemán a China desde que asumió el cargo.
[–>[–>[–>Aterrizó en la capital Merz en una mañana desabrida tras las largas vacaciones de Año Nuevo con una agenda apretada. En las siguientes horas le esperaba en el Gran Palacio del Pueblo el primer ministro, Li Qiang, y sesión doble con el presidente, Xi Jinping, primero en la casa de huéspedes de Diaoyutai y después en una cena. «Hay retos de los que tenemos que hablar pero el ambiente en el que nos movemos es excepcionalmente bueno y hemos trabajado muy bien durante las últimas décadas», dijo Merz antes de su cita con Xi. En las vísperas ya había adelantado que desvincularse de China sería «un error» y «una ruina para las oportunidades económicas». Con su discurso conciliador se ha alejado de hostilidades pasadas. Sabe China que la ‘real politik’ siempre atempera el ánimo y Trump también ayuda estos días.
[–> [–>[–>Quiere Merz una relación bilateral «equilibrada, fiable, regulada y justa». Sus pretensiones coinciden con las europeas: que China levante fábricas en su territorio, embride la sobrecapacidad que la inunda de productos imbatiblemente baratos y abra su mercado a la competencia extranjera. Sus quejas sobre el desequilibrio comercial están apoyadas en cifras. En los albores de la apertura económica recurrió China a la tecnología alemana y la balanza benefició a Berlín. Esos tiempos quedaron muy atrás. China superó el pasado a Estados Unidos como principal socio comercial alemán pero el desigual flujo desespera a la tercera economía mundial. Las exportaciones chinas hacia Alemania aumentaron un 8,8% mientras las alemanas hacia China se desplomaron casi un 10%. En otras palabras: 170.000 millones de dólares en un plato de la balanza y 81 mil millones en el otro.
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Industria del automóvil
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Esa realidad lacerante expuso Merz en Pekín junto a una treintena de altos ejecutivos con una fuerte representación de la industria automovilística. Esta, tradicional bastión de la industria nacional, lamenta el alud de vehículos chinos, y desde aquí se le afea su escasa autocrítica por llegar tarde y mal a una revolución eléctrica largamente anunciada. El mercado chino, recordaba con sorna la prensa nacional, sobrevuela las desconfianzas. «Expresiones como rival sistémico o de-risking han complicado a veces la política alemana hacia China, pero el entusiasmo y las acciones de su comunidad de negocios habla mucho más alto que los eslóganes políticos», sentaba hoy un editorial del matutino ‘Global Times’.
[–>[–>[–>Xi habló de los mayores cambios que ha visto el mundo en un siglo, su innegociable mantra, y animó a Merz a seguir la senda cooperativa. «Cuanto más turbulento se vuelve el mundo, más necesidad hay de que China y Alemania refuercen su comunicación estratégica y mejoren su confianza mutua», le dijo. Pero marchará Merz de China con magros acuerdos a pesar de sus esfuerzos y su nutrida comitiva: apenas cinco documentos sobre cooperación en el cambio climático, la prevención de enfermedades de animales, el fútbol y el ping pong. Canadá y el Reino Unido firmaron ocho y 12 respectivamente el mes pasado en asuntos más capitales.
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Recibe líderes sin pausa Pekín, especialmente europeos. Antes del canciller alemán llegaron el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Keir Starmer, y en abril lo hará de nuevo el presidente español, Pedro Sánchez, menos de un año después de su última visita. Merz ya descartó esta semana la casualidad. La volátil política arancelaria de Trump, su declinante apoyo a Ucrania o las pretensiones de anexionarse Groenlandia, por hacer la lista corta, recomiendan bascular hacia China. El catalizador de la romería europea hacia Pekín también la visitará a finales de este mes.
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