El liderazgo de Starmer se somete a una prueba de fuego en las urnas en plena crisis por el ‘caso Epstein’
El primer ministro británico, Keir Starmer, se somete este jueves a otra prueba de fuego en plena crisis por el ‘caso Epstein’. El líder laborista se arriesga a perder un escaño en la Cámara de los Comunes en las elecciones anticipadas en Gorton and Denton, una circunscripción de los suburbios de Mánchester controlada históricamente por su partido. El escándalo por el nombramiento del exministro Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos y la caída de la popularidad del Gobierno han dado alas a los candidatos de los Verdes y de Reform UK, cuya victoria supondrá un nuevo golpe al liderazgo de Starmer.
[–>[–>[–>La convocatoria electoral se celebra tras la renuncia del diputado Andrew Gwynne a finales de enero por problemas de salud mental. Gwynne había sido suspendido del Partido Laborista un año antes tras salir a la luz comentarios antisemitas que había hecho en un grupo de WhatsApp y desde entonces ejercía como independiente. El diputado había logrado una cómoda victoria en las elecciones generales de 2024 con un 50% de los votos, muy lejos del 14% logrado por el segundo candidato más votado, del partido de derecha populista Reform UK.
[–> [–>[–>Baja popularidad
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Un año y medio más tarde, la situación es muy distinta para los laboristas. Las dificultades para frenar el aumento del coste de la vida, los vaivenes políticos de Starmer y los escándalos en el seno de su Gobierno han hundido al partido en las encuestas. Según los últimos sondeos, la formación del primer ministro estaría cerca de obtener el 30% de los votos, un resultado parecido al de los Verdes y Reform UK. Todo apunta a que la victoria se decidirá por apenas unos cientos de votos.
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Una derrota en esta circunscripción sería un pésimo indicador para el primer ministro, muy cuestionado por los miembros de su propio partido. La gestión por el nombramiento de Mandelson como embajador en Washington a finales de 2024, a pesar de que en ese momento ya se conocían sus vínculos con el pederasta Jeffrey Epstein, provocó la caída de tres colaboradores de Starmer a principios de este mes y casi desembocan en su propia dimisión, algo que impidieron ‘in extremis’ los ministros de su Gobierno.
[–>[–>[–>Divisiones internas
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Pero Starmer carga en esta ocasión con una responsabilidad añadida. El Comité Ejecutivo Nacional de su partido (NEC, en sus siglas en inglés), del que él mismo forma parte, impidió al actual alcalde de Mánchester, Andy Burnham, presentarse en estas elecciones bajo las siglas laboristas. Una decisión que el NEC justificó alegando que la candidatura de Burnham hubiera supuesto la convocatoria de comicios para la alcaldía de Mánchester y un gasto adicional para las arcas públicas. Pero los rivales del primer ministro argumentan que el auténtico motivo fue el temor a que Burnham lograra un asiento en la Cámara de los Comunes e iniciara una pugna por el liderazgo del partido.
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Pocos dudan que Burnham hubiese ganado las elecciones de este jueves en caso de haber sido el candidato laborista. Es por este motivo que una derrota provocará una mayor indignación entre los diputados menos afines a Starmer y les dará más razones para poner de nuevo en duda su continuidad en el cargo. La posibilidad de que estos comicios desaten una rebelión interna es todavía remota, pero una victoria de los verdes o de los populistas dejará al primer ministro aún más tocado a las puertas de las elecciones locales en Inglaterra y regionales en Escocia y Gales del próximo mayo, las cuales sí serán fundamentales para su futuro político.
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