Tras la gripe aviar, llega la enfermedad de Newcastle: nueva amenaza para el precio del pollo y los huevos
El sector avícola europeo vuelve a vivir semanas de máxima incertidumbre porque en el gripe aviara la que en los últimos años ha obligado al sacrificio de millones de aves en toda Europa, se le suma ahora la reaparición de enfermedad de newcastlecon brotes detectados en Alemania y, aquí en España, en valencia y mallorca. La situación amenaza con complicarse aún más para muchas explotaciones que aún no se han recuperado del golpe anterior y podría encarecer aún más el precio de la gallina y los huevos.
En Alemania, las autoridades confirmaron el 20 de febrero la Primer brote de Newcastle en aves de corral en tres décadas. El foco de atención se centró en una granja de engorde de pavos en Brandeburgo, donde se detectó un aumento anormal de la mortalidad en un lote de animales jóvenes. Tras la confirmación, se vació la finca y se activaron las investigaciones para determinar el origen del virus. El mensaje de las autoridades fue claro: revisar vacunación y reforzar bioseguridad para evitar que el problema se extienda.
En España, el Ministerio de Agricultura confirmó a principios de año al menos Tres nuevos focos en granjas de pollos de engorde en Llutxent (Valencia)vinculado a un brote anterior declarado en diciembre. Las medidas adoptadas han sido las habituales en este tipo de crisis: sacrificio de aves, inmovilización de granjas, zonas de protección y vigilancia y controles exhaustivos en decenas de granjas de la zona. En MallorcaLos servicios veterinarios también han reforzado la vigilancia en caso de detectar casos en aves silvestres, con el objetivo de evitar que el virus se propague a otras granjas de la isla.
Pero más allá del impacto en la salud, la preocupación en el sector es económico. Cada brote conlleva un coste directo para los productores: animales sacrificados, semanas -o meses- de inactividad, gastos de limpieza y desinfección y pérdida de ingresos difíciles de soportar para las explotaciones medianas y pequeñas. Todo ello en un momento en el que muchas explotaciones todavía sufren las consecuencias de la gripe aviar: menor producción, inversiones obligadas en medidas de seguridad y gran incertidumbre sobre el futuro.
A este escenario se suma un efecto que el consumidor ya nota: la aumento del precio de los huevos. La reducción del número de aves en producción, junto con el aumento de los costes de pienso, energía y bioseguridad, ha presionado al alza los precios en los últimos meses. El temor ahora es que la aparición de nuevos brotes en Newcastle agrave aún más la situación y acabe volviendo a los bolsillos de los ciudadanos.
Sin riesgo para los humanos
Las autoridades sanitarias recuerdan que el El riesgo para la población general es muy bajo.. El virus afecta casi exclusivamente a las aves y no se considera peligroso el consumo de pollo, pavo o huevos adecuadamente cocidos. En casos muy concretos, las personas con contacto directo y continuo con aves infectadas (trabajadores de granjas o mataderos) pueden desarrollar una infección. conjuntivitis leve o irritación ocularque suele resolverse sin complicaciones en unos días.
Mientras tanto, las autoridades insisten en que la prevención es la mejor herramienta: vacunación al día, estricto control de acceso a las granjas y vigilancia constante a cualquier aumento de la mortalidad o caída del rendimiento.
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