Therians, furries, fandom
Sacudía las entretelas de la cultura patria Pérez-Reverte, o más bien lo intentaba con indudable y sano afán polémico, pues esta a mi entender se encuentra ahora mismo indiferente a lo que antes importaba o narcotizada o abducida por sectarismos como la prohibición de los toros o el veto a debatir libremente y sin la carga censoria de la memoria impuesta. El caso es que el académico no hace mucho criticó la andadura actual de la RAE con nostalgia grande de los tiempos en que limpiaba, fijaba y daba esplendor o en que marcaba normativamente lo que se podía decir y lo que no o sus grandes polemizaban, ya fueran Vargas Llosa o Javier Marías o lanzaban el dardo en la palabra, como el añorado Lázaro Carreter, sin miedo a que algún genio con boina de pronto les colocara el corazón a la derecha.
[–>[–>[–>Y súbitamente me encuentro en el chat familiar un mensaje de mi hija horrorizada por una quedada de therians y, como no sé que es eso, lo miro en internet claro, y me encuentro que son un fandom, pero que no son furries. La siguiente noticia es que hoy mismo registramos otro fenómeno viral que se llama algo así como hobby doggys. Amable lector, segurísimo que usted ya sabrá que fandom son grupos de fans, los therians se sienten animales, los furries solo están fascinados por los antropomórficos pero no hasta el punto de identificarse y los últimos lo que hacen es pasear a los perros pero sin perro.
[–> [–>[–>Lo que está claro es que todos ellos están como cabras y que no tendría importancia si solo se tratara de una invasión más de extranjerismos innecesarios – al menos therian es un helenismo- por existir ya en español las palabras para designar tan trastornados procederes. El problema es que las palabras designan el mundo en que vivimos y cómo lo pensamos. Y lo que nos encontramos, en medio de los terribles desafíos violentos y totalitarios que hoy enfrenta el mundo, es una invasión de conductas necesitadas urgentemente de psiquiatría. Todo esto es viral y estamos en nuestro derecho de reírnos. O de sollozar.
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