Rusia eleva la presión en Ginebra con la cuestión nuclear
La nueva ronda de contactos celebrada en Ginebra entre Ucrania y Estados Unidos concluyó este jueves sin avances sustanciales, pero con un elemento que aumenta la tensión de cara a la próxima reunión trilateral con Moscú: el Kremlin anunció que el supuesto suministro de armas nucleares a Kiev formará parte de la agenda en la siguiente fase del proceso y reiteró que no se impone ningún calendario para lograr la paz.
La reunión bilateral entre la delegación ucraniana, encabezada por Rustem Umérov, y los representantes estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, se prolongó durante varias horas y se centró formalmente en la reconstrucción económica del país, los mecanismos de apoyo financiero y la coordinación de posiciones antes de sentarse nuevamente con Rusia. Sin embargo, el foco político se desplazó hacia las declaraciones provenientes de Moscú, que introdujeron un nuevo factor de presión en unas negociaciones ya bloqueadas por las demandas territoriales rusas.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo: La posibilidad de que Ucrania acceda de forma encubierta a capacidades nucleares constituye “un factor que no podemos ignorar”en referencia a acusaciones lanzadas días atrás por las autoridades rusas. Aunque no aportó pruebas concretas, el mensaje sitúa la cuestión nuclear como un elemento de negociación en la próxima ronda prevista para marzo.
Al mismo tiempo, el Ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, subrayó que Moscú no trabaja con “fechas concretas” para el fin de la guerra y que Rusia se guíe por “tareas”una formulación que reduce las expectativas de avances rápidos. El principal objetivo de la reunión en Ginebra fue sincronizar las posiciones de Kiev y Washington tras la última ronda trilateral, que terminó sin resultados tangibles. Moscú mantiene su exigencia de que Ucrania renuncie al control de Donbás como condición previa a cualquier acuerdo, mientras el Gobierno ucraniano insiste en la integridad territorial del país, incluida la península de Crimea, anexada por Rusia en 2014. El contexto militar sigue marcando el ritmo de los contactos diplomáticos.
En vísperas de la reunión, Rusia lanzó un ataque masivo con cientos de drones y decenas de misiles contra la infraestructura energética y ferroviaria de Ucrania.en lo que el presidente Volodymyr Zelensky describió como una ofensiva contra instalaciones críticas y áreas residenciales. Aunque la mayoría de los proyectiles fueron interceptados, varios impactos afectaron regiones estratégicas en pleno invierno, reviviendo la presión sobre el sistema energético del país. Zelensky reiteró que la responsabilidad del agresor debe formar parte de cualquier futura arquitectura de seguridad y defendió que sólo una negociación al más alto nivel podría desbloquear los aspectos más sensibles del conflicto. Moscú, por su parte, no ha mostrado ninguna disposición a modificar su postura máxima.
En paralelo, Ambas partes acordaron un nuevo intercambio de restos de soldados, y Rusia devolverá más de mil cadáveres a Ucrania y recibir a cambio varias decenas, un gesto humanitario que mantiene abierto un canal mínimo de cooperación en medio de una guerra que entra en su quinto año. Las conversaciones de Ginebra no fueron diseñadas para cerrar un acuerdo final, sino para preparar el terreno para la próxima ronda. Sin embargo, la introducción por parte del Kremlin de la cuestión nuclear, junto con la negativa rusa a fijar plazos y la persistencia de los ataques a las infraestructuras ucranianas, confirma que el margen para un progreso inmediato sigue siendo limitado y que la diplomacia sigue avanzando al ritmo que marca el frente.
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