El número de mayores de 50 que se presentan a oposiciones se cuatriplica en seis años
Encerrarse entre cuatro paredes para memorizar un temario muy amplio y presentarse a unas oposiciones, donde las posibilidades de aprobar, en algunos casos, es casi como si te tocara la lotería, no es una decisión fácil y más si tienes hijos o padres de quien cuidar. Sin embargo, el porcentaje de opositores que tienen más de 50 años y están preparando las pruebas para acceder a un empleo público se ha casi cuatriplicado desde la pandemia, al pasar de un 5% en 2019 a un 18% en 2025, según el Observatorio del Opositor, elaborado por el portal de preparación de exámenes OpositaTest.
[–>[–>[–>El sondeo permite vislumbrar el perfil de los opositores en España y sus principales motivaciones para competir por una plaza en las administraciones públicas. El estudio revela que casi la mitad (el 48%) tienen entre 36 y 50 años, un 27% entre 26 y 35 años y un 18%, más de 50. También indica que, aunque estudiar una oposición requiere de mucho tiempo, casi la mitad compatibiliza o piensa compatibilizar la preparación del examen con un trabajo a jornada completa y el 18,1% a media jornada.
[–> [–>[–>El 35% de los séniors que estudian una oposición tienen trabajo temporal, una tasa de eventualidad más alta que entre los jóvenes que opositan
[–>[–>[–>
[–>[–>[–>
Por edades, los mayores de 50 son los que disponen de más contratos a tiempo completo (el 62,4%); pero casi un 25% dicen que se dedican o prevén dedicarse íntegramente a la oposición, lo que podría indicar que o bien están en el paro o bien prevén abandonar su trabajo. A esto se suma que el 35% de los que están empleados y son mayores de 50 tienen un trabajo temporal, el porcentaje de temporalidad más alto en todos los tramos de edad de opositores analizados.
[–>[–>[–>
Estas cifras connotan que, lejos del estereotipo en torno a que son los jóvenes los que encadenan trabajos precarios, también hay muchos séniors que no han conseguido estabilidad contractual en su trayectoria laboral y optan por opositar como una vía de seguridad en la última etapa de su carrera.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>
«El incremento tan significativo de opositores mayores de 50 no es una mera casualidad, sino el reflejo de una serie de factores sociales, económicos y laborales»
[–>[–>[–>
La estabilidad
[–>[–>[–>
De hecho, Tomás Izquierdo Rus, profesor de la Universidad de Murcia y autor del libro ‘El desempleo en los mayores de 45 años‘, considera que el «incremento tan significativo» de opositores mayores de 50 «no es una mera casualidad, sino el reflejo de una serie de factores sociales, económicos y laborales«. A su juicio, está relacionado con que «el mercado laboral actual, salvo excepciones, expulsa sistemáticamente a los mayores de 50 años». «La digitalización, la precarización y los prejuicios en la contratación los convierten en un colectivo ‘no empleable’ para muchas empresas. Ante esta situación, para muchos, la oposición es una respuesta de supervivencia ante la falta de alternativas».
[–>[–>[–>
En segundo lugar, apunta el especialista, muchos opositores sénior buscan reconocimiento y estabilidad. «Tras una larga vida laboral, encontrarse en desempleo no es sólo un problema económico, es una crisis de identidad. La administración pública simboliza, en el imaginario colectivo, estabilidad, respecto y un estatus que el mercado laboral les niega».
[–>[–>
[–>Una de las motivaciones para presentarse a una oposición es la necesidad de conciliar la vida laboral y personal
[–>[–>[–>
Por último, otra de sus motivaciones está relacionada con la necesidad de conciliar la vida laboral y personal. «En ocasiones, debido a la emancipación tardía de los hijos y, al mismo tiempo, la existencia de padres longevos que requieren cuidados, una plaza pública con permisos y horarios predecibles es un refugio seguro que permite mantener la estructura familiar».
[–>[–>[–>
Las condiciones
[–>[–>[–>
Jacobo Fariña, responsable de comunicación de OpositaTest, a la luz de los datos del Observatorio, también opina que la conciliación es uno de los principales motivos para optar a una plaza pública. «Tras la pandemia, las prioridades han cambiado, la gente valora más tener buenos horarios y permisos, por encima de los sueldos«; y sobre todo teniendo en cuenta que «la brecha entre las condiciones del sector público y privado va a más y los séniors buscan la estabilidad y las mejores condiciones que ofrecen las administraciones, en los últimos años de su carrera».
[–>[–>[–>Por último, a su juicio, también puede influir, en algunos casos, «el miedo a perder el trabajo cuando tienes responsabilidades familiares o una hipoteca». «Cuando eres joven, puedes volver a casa de tus padres, pero cuando tienes hijos, padres a quien cuidar y más responsabilidades, da más miedo quedarse sin trabajo», apunta.
[–>[–>[–>
«Cuando eres joven, puedes volver a casa de tus padres, pero cuando tienes hijos, padres a quien cuidar y más responsabilidades, da más miedo quedarse sin trabajo»
[–>[–>[–>
El sondeo muestra que la mayoría de opositores (el 68%) han pospuesto decisiones importantes en su vida debido a la falta de estabilidad laboral. Entre los séniors, el porcentaje es del 55% y, entre las decisiones que han ralentizado están, sobre todo, la compra de una vivienda, formar una familia y tener hijos o emprender un proyecto personal o profesional.
[–>[–>[–>
Asimismo, ocho de cada diez mayores de 50 afirma que renunciarían a un ascenso en el sector privado si eso les garantizara un horario fijo como funcionario y nueve de cada diez que dejaría un trabajo con contrato indefinido por la seguridad del empleo público.
[–>[–>[–>
[–>[–>[–>
La autoestima
[–>[–>[–>
En este contexto, Tomás Izquierdo menciona otras motivaciones que, en su opinión, también llevan a los séniors a opositar. En primer lugar, la autoconfianza. «Demostrarse a sí mismos y a los demás que no están ‘para el arrastre’. El simple hecho de ponerse a estudiar se convierte en una terapia que combate la depresión, la desesperanza y la posible exclusión asociadas a un desempleo de larga duración». En segundo lugar, la autoestima. «Aprobar una oposición es como una gran victoria y demuestra a los demás que se merece ese puesto más que nadie por la experiencia y esfuerzo». En tercer lugar, el sentido de permanencia. «Quieren dejar de ser una carga y volver a sentirse útiles y productivos».
[–>[–>[–>
«Se habla mucho del drama del desempleo y la precariedad juvenil, que es gravísimo, pero se invisibiliza en los mayores de 50 años, donde afecta incluso más porque sus espaldas ya no soportan la misma carga que cuando se es joven», concluye el especialista en el mercado laboral sénior.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí