China expulsa a nueve altos cargos militares de la inminente Asamblea Nacional Popular
El rutinario listado de los diputados en la inminente Asamblea Nacional Popular o Parlamento ha revelado 19 bajas, nueve de ellas en el Ejército. La medida mengua aún más la cúpula castrense tras una intensa campaña contra la corrupción dirigida por el presidente, Xi Jinping, quien ya advirtió una década atrás que caerían «tigres y moscas». No hay explicación oficial aún a esas bajas pero su concentración en un estamento tan vapuleado recorta el margen para las dudas.
[–>[–>[–>Entre los desaparecidos está Li Qiaoming, comandante de las Fuerzas de Tierra; Shen Jinlong, antiguo comandante de la Armada; Yu Zhingfu, comisario de las Fuerzas Aéreas, y varios tenientes y generales. No se han apagado aún los ecos del cese de Zhang Youxia el pasado mes. Su caída sentó que ningún uniformado está salvo. Zhang, de 75 años, estaba a punto de jubilarse cuando la prensa oficial habló de «serias violaciones de la disciplina del partido», la fórmula eufemística para la corrupción en la tradición judicial china.
[–> [–>[–>Zhang fue el general de más alto rango investigado, miembro del Politburó del Partido Comunista de China y número dos de la Comisión Central Militar, el órgano que dirige al mayor Ejército del mundo. Pero por encima de sus medallas y títulos había disfrutado durante décadas de la amistad de Xi, quien había confiado en él para modernizar y limpiar el Ejército. Su salida desnudó a la comisión, formada habitualmente por seis miembros y Xi en la cúspide, y que ahora apenas cuenta con uno.
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Purga sin precedentes
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El Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales, un ‘think tank’ estadounidense, ponía cifras recientemente a la campaña. En los últimos tres años han sido oficialmente purgados 36 generales y tenientes generales y otros 65 altos cargos han «desaparecido» del estamento. La limpia sin precedentes, sin embargo, había empezado en 2013, por lo que el número de damnificados es mucho mayor. El cese de 56 subcomandantes de los cinco teatros en los que se divide el Ejército de Liberación Popular ha reducido en un 33% el personal capacitado para dirigirlos. Sólo los generales de mayor rango merecen los titulares de la prensa extranjera pero la campaña alcanza a todo la escala jerárquica.
[–>[–>[–>Ese vacío no sólo impide el pluralismo y el debate en la toma de decisiones. También, según el ‘think tank’, limita las operaciones militares cuando Japón, el enemigo tradicional en la región, jubila su admirable constitución pacifista y dispara su presupuesto de Defensa. No parecen las serias deficiencias en la estructura de poder un problema inminente si tenemos en cuenta que China no ha entrado en guerra en casi medio siglo.
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Xi heredó un Ejército carcomido por la corrupción, con numerosos negocios vinculados y subastas de altos cargos, y exigió la ejemplaridad. Primero se deshizo de los que ya estaban y en los últimos años ha actuado contra los nombrados durante sus mandatos en un crescendo que culminó con aquella destitución de Zhang de ribetes shakesperianos. Sus relevos saben que sólo la ciega fidelidad a Xi puede salvarles.
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[–>Sobre el cese de Zhang se han amontonado hipótesis que sólo certifican la ignorancia. Apenas hay dos certezas: que perdió la confianza de Xi y que el vaciado de la cúpula del Ejército subraya el rol nuclear del partido. Sólo el Ejército ha osado en las últimas décadas discutir a los líderes del partido y el próximo año se celebrará un congreso clave. En él es muy probable que Xi pretenda un cuarto mandato, inédito desde los tiempos maoístas, y quiere las filas prietas. Antes, la semana próxima, China celebrará la Asamblea Nacional Popular, de donde saldrán las líneas políticas maestras para el próximo año, también en el Ejército.
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