el desafío solidario de Marcelo Chorny, el argentino afincado en Gijón
Marcelo Chorny no entiende la vida sin deporte. El exjugador y entrenador del Gijón Rugby se ha marcado un nuevo reto lejos del balón ovalado. El próximo 26 de abril estará en la línea de salida de la maratón de Madrid. Su objetivo va mucho más allá de los 42 kilómetros: «No hay registros de que alguien lo haya completado tras superar un cáncer de laringe», afirma. LA NUEVA ESPAÑA le acompaña en su preparación.
[–>[–>[–>El argentino, afincado en Gijón desde hace 9 años —un año más en Oviedo y otro en Burgos—, recibió hace apenas un mes el alta médica tras un proceso que comenzó en 2019, cuando le detectaron el cáncer. Desde entonces pasó por cuatro operaciones y sesiones de radioterapia que desembocaron en una laringectomía total. Perdió la voz y cambió su forma de respirar: ahora lo hace a través de un estoma. «Salí del hospital y llegó el covid», recuerda. Se quedó sin voz, «ni laringe, ni cuerdas». El confinamiento le dio tiempo para adaptarse a su nueva realidad. «Tuve tiempo para poder volver a hablar», explica. Fue un proceso duro, físico y emocional, pero también de aprendizaje.
[–> [–>[–>Marcelo Chorny con La Madre del Emigrante, en El Rinconín / Juan Plaza / LNE
[–>[–>[–>
En septiembre empezó a correr. «Empecé al trote», cuenta. Lo que comenzó como una rutina suave pronto se convirtió en un desafío mayor: hacerlo con un fin solidario. Decidió vincular su preparación a la Asociación Española de Pacientes de Cáncer de Cabeza y Cuello (APC), con la que colabora ofreciendo charlas y apoyo a otros enfermos.
[–>[–>[–>
«Quiero que la gente se quede con la visualización de la enfermedad, que aunque sea algo complicado tampoco es el fin de la vida», subraya. Su intención es dar visibilidad a una patología todavía poco conocida y, sobre todo, lanzar un mensaje de esperanza. «Hay dos caminos: o eres víctima o eres protagonista», resume. Él lo tiene claro. «Quiero tratar de ser un ejemplo de resiliencia, demostrar que cuando la adversidad existe, el camino es pelear».
[–>[–>[–>La preparación no está siendo sencilla. «Es durísimo. Estoy muy bien de cabeza y de aire, pero la rodilla me duele; hay días que se me hincha demasiado», reconoce. Aun así, no contempla rendirse. Corre 21 kilómetros al menos una vez al mes y entrena prácticamente todos los días entre hora y media y dos horas.
[–>[–>[–>
Su objetivo es doble: cruzar la meta y recaudar fondos. «Ahora el reto está en recaudar lo máximo posible» para destinarlo a la asociación en Madrid. Y en cuanto a la carrera, tampoco se marca excusas. «Aunque sea a rastras hay que llegar a la meta. Si tengo que caminar, caminaré. No más de cinco horas y media», afirma con determinación.
[–>[–>
[–>Un ejemplo de superación dentro y fuera del campo
[–>[–>[–>
Marcelo sigue además al frente del equipo sénior de rugby de Gijón. Para los entrenamientos utiliza un altavoz que le permite dirigir a sus jugadores pese a la laringectomía. El deporte, que siempre marcó su vida profesional y personal, atraviesa también su recuperación.
[–>[–>[–>
El 26 de abril correrá por quienes están en pleno tratamiento, por quienes acaban de recibir un diagnóstico y por quienes necesitan comprobar que, incluso después de perder la voz, se puede seguir avanzando. Porque para él la meta no es solo una línea pintada en el asfalto, sino la confirmación de que la enfermedad no tiene la última palabra.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí