Cada día me levanto y siento que falta algo
David Beckham A sus 50 años vive una segunda vida igual de intensa que la que tuvo como futbolista, pero ahora el césped ha sido sustituido por oficinas, reuniones y viajes solidarios.
Dueño de un club de la MLS, Cara de grandes marcas mundiales y figura central de varias iniciativas benéficas, el inglés combina negocios y filantropía en una agenda que le deja poco respiro.
Beckham admite que sigue viviendo el fútbol con la misma tensión que cuando jugaba, sólo que ahora desde la superficie.
En la entrevista con TIEMPO Admite que acaba exhausto después de ver su Inter Miami: «Me canso aún más viendo al equipo como propietario; estoy tan metido en el partido que es como si lo hubiera jugado yo mismo».
El exfutbolista ejerció la opción que ostentaba en el MLS comprar una franquiciar 25 millones de dólares y apostar por Miami, una ciudad que apenas conocía pero en la que veía potencial global.
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De ahí nació un camino de años de negociaciones políticas, rechazo de los proyectos iniciales y, finalmente, aprobación del Parque de la Libertad de Miamiun macrocomplejo de más de 1.000 millones de dólares que comprende un estadio, hoteles, oficinas y áreas comerciales.
La llegada de Lionel Messi fue el golpe definitivo para un club que ya se ha convertido en uno de los grandes centros del fútbol de Estados Unidos.
El no sabe como parar
Doce años después de colgar las botas, Beckham admite que todavía echa de menos el día a día de un futbolista. «Cada día me despierto y siento que me falta algo. Incluso a los 50 años, en mi cabeza sigo pensando que puedo jugar», admite.
Esta competitividad la ha trasladado a sus negocios: quiere que gane el Inter Miami, que su marca funcione y que sus proyectos sociales tengan un impacto real.
Fuera del club, Beckham lidera empresas db, la estructura con la que gestiona sus acuerdos con empresas como Adidas, Tudor o Hugo Boss, así como líneas propias de suplementos y lentes. También está en el origen de la productora que promovió el documental de Netflix «Beckham», otro pilar de un imperio que hace de su imagen un activo global.
Un gran filántropo
La otra mitad de tu presente pasa por tu faceta de la solidaridad. Beckham es un embajador de buena voluntad para Unicef desde 2005 y, a través del “Fondo 7”, ha ayudado a recaudar más de 20 millones de dólares para proyectos que benefician a niños en países como Nepal, Yibuti o El Salvador.
En la entrevista de 2025 con TIME, habla de cómo ciertas experiencias de campo lo marcaron para siempre, como la historia de un padre en Filipinas que, después del tifón Haiyan, se despertó después de una gran ola sosteniendo solo a una de sus hijas.
Este tipo de testimonios, admite, son los que lo empujan a seguir viajando y poniendo su nombre al servicio de estas causas.
Beckham también dice que el atractivo de Kofi Annan Ofrecerle trabajo en UNICEF fue uno de esos momentos que no olvidará: «Hay ciertas llamadas que te conmueven mucho. Esta me conmovió mucho», explica, en referencia directa a esta conversación que cambió su perspectiva.
Del canódromo al United
El ex jugador de Manchester United y Real Madrid En esta pieza recuerda sus orígenes humildes y su ética de trabajo inicial.
Cuenta que cuando era niño trabajaba en un canódromo como «potboy» y ayudaba a su padre los sábados, y desde entonces no ha dejado de hacer cosas, completando pasos vitales a un ritmo frenético. «Los últimos 50 años han sido bastante agradables y llenos de acontecimientos, llenos de cosas que nunca pensé que experimentaría; quiero que siga siendo así».
En cuanto al futuro, Beckham no oculta un sueño casi imposible: «Me encantaría decir que algún día seré dueño del Manchester United. Siempre ha sido mi equipo y siempre lo será, y me preocupo profundamente… pero está un poco fuera de mi rango de precios».
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