¿Qué nos dice una densitometría ósea y cuándo es recomendable hacerla?
Nuestros huesos crecen y se fortalecen hasta aproximadamente los 30 años. A partir de esa edad, de forma natural, comenzamos a perder masa ósea de manera progresiva como parte del envejecimiento. En las mujeres, esta pérdida se acelera tras la menopausia debido a la disminución de estrógenos, las hormonas femeninas. Cuando esta pérdida aparece antes de los 50 años, se considera precoz y suele estar relacionada con otros factores, como ciertas enfermedades, tratamientos prolongados o hábitos de vida poco saludables.
[–>[–>[–>La densitometría ósea permite mesurar la cantidad de calcio y otros minerales que tienen nuestros huesos. Tal como explica el Dr. Joan Giménez, responsable del Departamento de Diagnóstico por Imagen de Clínica Corachan, “la densitometría es una prueba médica sencilla y rápida con la que podemos saber si los huesos son fuertes y resistentes o, por el contrario, están perdiendo masa y se vuelven más frágiles, lo que se conoce como osteoporosis. Esta prueba se realiza mediante un aparato similar a una camilla, en la que la persona se tumba boca arriba, vestida y sin necesidad de preparación especial. El equipo emite una cantidad muy pequeña de radiación y analiza, normalmente, la cadera y la columna vertebral, que son las regiones óseas más representativas”. Además, añade el especialista, “es una práctica completamente indolora, que no produce ninguna molestia y se lleva a cabo en un tiempo que oscila entre los 10 y los 15 minutos”.
[–> [–>[–>¿Para quién se recomienda?
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La densitometría está especialmente recomendada para mujeres a partir de la menopausia, hombres mayores de 65 años, personas con antecedentes familiares de osteoporosis, quienes han sufrido fracturas con golpes leves y pacientes que toman ciertos medicamentos (como corticoides) durante largos periodos de tiempo. También puede indicarse si existen factores de riesgo.
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La prueba suele ser realizada por personal técnico especializado en radiodiagnóstico. Posteriormente, el resultado es valorado e interpretado por un médico, habitualmente de atención primaria, reumatología, ginecología, traumatología o endocrinología.
[–>[–>[–>En el sistema público de salud, generalmente es necesaria una indicación médica. En centros privados, en cambio, en muchos casos puede realizarse sin prescripción, aunque -según aconseja el especialista en diagnóstico por imagen- “siempre es recomendable que un profesional sanitario valore el resultado y explique su significado”.
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La pérdida de solidez ósea en gran parte se puede prevenir o, al menos, ralentizar. “Mantener una alimentación rica en calcio, proteínas y vitamina D, ayuda mucho. También realizar ejercicio físico regular (especialmente caminar, bailar o practicar ejercicios de fuerza). Evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol, así como adquirir hábitos de vida saludables son claves para mantener la salud ósea”. Porque la dieta es un pilar fundamental, pero por sí sola no es suficiente. “Cuidar los huesos requiere -indica el Dr. Joan Giménez- un enfoque global que incluya practicar hábitos saludables y combinarlos con ejercicio físico y exposición moderada al sol. En algunos casos, además, puede ser necesario un tratamiento médico específico.
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[–>Sin síntomas iniciales
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Al iniciarse el proceso de pérdida ósea no suelen aparecer síntomas vinculados a ello. Por eso, “la osteoporosis se conoce como una ‘enfermedad silenciosa’. Muchas personas no saben que la padecen hasta que sufren una fractura, perciben una disminución de su estatura o dolor de espalda por aplastamientos o pequeñas fracturas vertebrales”. De ahí la importancia del diagnóstico precoz.
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El principal riesgo de la osteoporosis es el aumento de fracturas que pueden darse incluso con caídas leves o movimientos cotidianos. Las fracturas de cadera, columna o muñeca pueden tener un impacto importante en la calidad de vida, puesto que pueden provocar dolor crónico, pérdida de autonomía y, en personas mayores, complicaciones graves.
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La densitometría ósea es la prueba que revela la salud de los huesos antes de que aparezcan los problemas, es decir, detectar la pérdida de masa ósea a tiempo y prevenir fracturas. Conocer cuándo hacerla y cómo cuidar nuestros huesos es clave para mantener la calidad de vida a lo largo de los años.
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Como ya hemos introducido, nuestros huesos no son estructuras inertes: se renuevan constantemente a lo largo de la vida. Sin embargo, a partir de cierta edad, ese equilibrio se rompe y la pérdida de masa ósea puede avanzar de forma silenciosa. La densitometría ósea se ha convertido en una herramienta fundamental para detectar este proceso antes de que aparezcan las consecuencias más temidas: las fracturas.
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