PP y Vox siguen con los puentes rotos ante la primera investidura de Guardiola y la constitución de las Cortes de Aragón
El Partido Popular (PP) y Vox siguen con los puentes rotos ante el primer debate de investidura de la popular María Guardiola, que comienza este martes en la Asamblea de Extremadura, y la constitución en paralelo de las Cortes de Aragón, donde se celebraron las elecciones hace casi un mes, el pasado 8 de febrero. Guardiola podría fracasar en su intento, pero este no sería aún el definitivo para evitar una repetición electoral.
[–>[–>[–>La frialdad entre ambas formaciones se explica por varios factores, pero a ella obviamente no es ajena el hecho de que ambas citas parlamentarias coinciden con la primera semana de la campaña electoral en Castilla y León. Cualquier campaña es, casi por definición, el escenario menos propicio para que dos formaciones políticas, que pujan además en buena medida en un mismo caladero electoral, lleguen a acuerdos, incluso para que se sienten a hablar, pero en este caso en concreto todavía más. Pese a todo, unos y otros se niegan a dar por rotos los acuerdos, tanto en público como en privado. Aunque ponen especial énfasis en dejar claras algunas cosas y desmentir informaciones que circulan y que podrían dar falsas pistas o, quién sabe, falsas ilusiones. Por ejemplo, un supuesto viaje relámpago del secretario general del PP, Miguel Tellado, a Mérida, que fuentes de los populares niegan de manera tajante.
[–> [–>[–>Abascal, de nuevo metido de lleno en otra campaña autonómica, y en su no en vano habitual atención a medios diaria, en este caso en Almazán (Soria), pidió “no precipitarse en los acuerdos”, dado que según expresó “lo importante es que los acuerdos sean firmes, sean sólidos, y que haya garantías de cumplimiento”. Por si quedase poco claro, el presidente de Vox remató así su argumentación: “Yo creo que no es tan importante llegar a un plazo concreto de una investidura, como que haya una voluntad de diálogo y de llegar a acuerdos, sin el ruido mediático de estos días, que lo estaba dificultado realmente”.
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Mucho más institucional, en la rueda de prensa semanal en Génova, fue el mensaje lanzado por la vicesecretaria de los populares, Carmen Fúnez, quien se limitó a señalar el trabajo del partido en las negociaciones para, dijo, “darle, exactamente a los extremeños y a los aragoneses lo que nos han pedido en las urnas, que es un Gobierno fuerte y estable”, sentenció, en alusión tanto a Extremadura como a Aragón, donde el también popular Jorge Azcón busca revalidar su mandato. En esta última comunidad el paso previo es la constitución de la Mesa del Parlamento regional, donde tampoco hubo acuerdo en el caso de Extremadura entre PP y Vox, aunque los populares reservaron un sitio para la formación a su derecha, que en caso contrario hubiera sido la única formación política excluida del órgano de gobierno de la cámara regional.
[–>[–>[–>Los de Alberto Núñez Feijóo y los de Santiago Abascal, además de esa tensión obvia en los momentos electorales, viven aún la resaca de una semana, la pasada, en la que el cortocircuito entre ambos fruto de varios desmentidos llego casi al paroxismo. Si el domingo 22 de febrero ambos líderes tuvieron su primera conversación larga y pausada en meses, casi en un año, por teléfono pero de más de una hora, el lunes todo se torció súbitamente tras publicar Génova, con forma de decálogo, un documento marco para los acuerdos autonómicos. Aunque luego Feijóo trató de atajar la polémica, aduciendo incluso que se trataba de un texto de carácter interno, el mero hecho de publicar un documento para embridar de entrada a Vox ofendió enormemente a la extrema derecha, hasta el punto de que Abascal, en una sonada entrevista en Antena 3 Televisión, consideró que era tratarles como “salvajes”, y le espetó al PP, su antiguo partido, que él había defendido la Constitución (una de las premisas del documento marco para pactar con alguien) con su propia “integridad física”, en alusión a su etapa como dirigente popular bajo la amenaza de ETA.
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Otra de las premisas era el respeto a la jefatura del Estado. Un punto que introdujo el PP después de un año marcado por el boicot de Vox a cualquier acto en el que participe el Gobierno, y aunque lo presida el Rey, como ocurrió, por primera vez, en el desfile en Madrid del 12 de octubre, que a diferencia de todos los años anteriores Abascal siguió entre el público, y vestido con ropa informal, y no en la tribuna de autoridades y de traje, como había hecho hasta ese momento.
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[–>Por el mismo camino
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Por su parte, el PSOE considera que el choque entre el PP y Vox en Extremadura y Aragón «lo pagan los ciudadanos de estas dos comunidades». «En Extremadura llevan ya tres meses sin gobierno y en Aragón siguen por el mismo camino«. Los socialistas creen que Vox no va a cerrar ningún pacto hasta que no pasen las elecciones de Castilla y León el próximo 15 de marzo. La estrategia que lleva el PP «agranda a los ultras y paraliza las comunidades que pretenden gobernar», añaden. «Ni uno ni otro partido están pensando en la gente, sino en sus estrategias internas», remachan, según informa Luis Ángel Sanz.
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En lo inmediato, tanto los socialistas de Castilla y León como Ferraz consideran que su candidato en Castilla y León, el alcalde de Soria, Carlos Martínez, «es la alternativa al dislate del desacuerdo de PP y Vox». Y confían en que el ruido que genera la negociación de las dos formaciones de la derecha puede beneficiarles al espantar al electorado más centrado y «reacio a la bronca de la derecha y la ultraderecha».
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