‘A fast game is a good game’, así es el documento que pretende “dar una nueva forma al rugby en siete pasos»
El foro ‘Shape of the Game’ reunió hace unos días en Londres al Comité Ejecutivo de World Rugby y a sus comités de Alto Rendimiento Masculino y Femenino, Juego Profesional, Asesoramiento de Ligas Profesionales y Rugby Comunitario para considerar las leyes óptimas, el arbitraje y la filosofía de la experiencia de los aficionados. En el mismo se vivió un pulso entre los países del sur y los del norte, con Sudáfrica alineada junto a Francia para defender el espíritu del rugby ante los cambios que proponen neozelandeses y australianos. El segundo grupo busca cambios para aumentar el atractivo del rugby con el fin de incrementar los fans, especialmente en mercados emergentes como Estados Unidos donde el rugby no es un producto de impacto para seguidores y patrocinadores.
[–>[–>[–>En la reunión se produjeron varias mesas de trabajo y presentaciones, entre ellas una titulada ‘Shape the Game’. EL PERIÓDICO ha tenido acceso a la misma, y analiza en primicia su contenido, donde se exponen en 59 diapositivas los posibles cambios y dinámicas hacia la que se quiere tender con los cambios propuestos desde el sur para agilizar el juego. Una presentación que tienen todas las federaciones y uniones del mundo, y en la que se argumenta, como reza en una de sus diapositivas, que “es hora de hacer que el rugby sea más rápido, amigable y totalmente imperdible para los aficionados”.
[–> [–>[–>Agilizar el tiempo parado
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La clave del debate reside en la parte de la presentación que advierte que ‘A fast game is a good game’. Diez slides en los que se proponen medidas para reducir el tiempo parado, porque como se recuerda en la misma ‘Time delay kill engagement’ (el tiempo parado reduce el atractivo). Mientras kiwis y aussies abogan por cambiar normas para reducir ese tiempo perdido, sudafricanos y franceses no ven mal algunas modificaciones que ya se están produciendo, pero advierten que hay que respetar la filosofía y el espíritu del rugby. Y eso pasa por no penalizar la melé y el maul, fases estáticas del juego general a las que se pretende rebajar protagonismo e incluso ir desplazando del rugby.
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Imagen del partido del Mundial de Rugby en Londres, bajo el título ‘Shape of tha Game’ / WR
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Los diferentes tipos de arbitrajes
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Para acelerar el juego se habla de medidas ya activadas o de otras nuevas como la cuenta regresiva en los pateos o en el uso del TMO, limitar el tiempo del scrum, la imposibilidad de patear a touch en determinados casos, la conversión automática… Las discusiones al respecto del arbitraje fueron similares. Los árbitros franceses utilizan menos la materialidad en los golpes y eso choca con la forma de verlo de neozelandeses Kiwis y australianos. La filosofía francesa es parecida a la del arbitraje español, si se infringe la norma se pita golpe, mientras los anglosajones son más laxos y favorecen la continuidad del juego sorteando la infracción si el juego se mantiene vivo y el infractor no saca ventaja. En realidad un asunto más cultural que reglamentario. El derecho anglosajón es tradicionalista y se ciñe en gran parte a costumbres y tradiciones para decidir lo que está bien y lo que no, mientras el derecho latino (Francia, España, Italia, Portugal…) es más regulatorio, donde se definen casos y excepciones a la norma. Y los árbitros no son ajenos a esto arbitran acorde a la filosofía legal de sus países. De ahí que las conversaciones al respecto de estos cambios durante el encuentro en Londres también girasen en torno a estos puntos. A nivel reglamentario se proponen cosas como “redefinir la línea defensiva” (diapositiva 28), estudiando retrasar a la defensa más allá del ruck para dar espacio a los atacantes.
[–>[–>[–>«Crear estrellas»
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Otro de los puntos fundamentales es el 5º de la presentación, al que se titula ‘Make stars’, que va ilustrado con una imagen de Antoine Dupont. Entre las medidas novedosas que aparecen en ese punto destaca la organización de un All Star Game en el rugby, celebrar un Draft o poner el foco en las ‘Stars Battles’, batallas entre las estrellas de los equipos. A este respecto, durante el congreso se utilizó la Fórmula 1 como ejemplo apostando por el modelo británico de éxito en el automovilismo, que convierte a los pilotos en figuras mediáticas y a los equipos en entornos donde se ensalzan a los primeros. Algo que a priori es diametralmente opuesto a los valores y tradición de un deporte de equipo como el rugby. Es más, en la diapositiva número 10 se recuerda que «el rugby es menos atractivo que la Fórmula 1 y el fútbol… incluso entre sus aficionados».
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La presentación concluye con un recordatorio de los ‘Siete pasos para dar forma al juego’: A fast game is a good game, On the front foot, Alive and kiciking, Speak their language, Making Stars, Stories through stats y Winning attention. Un documento que ha polarizado el mundo del rugby con un encendido debate entre las dos corrientes divergentes, de un lado los países que abogan por agilizar el rugby para penetrar en nuevos mercados y ganar aficionados, y del otro los que quieren mantener la esencia del juego más allá de los intereses financieros que proponen reformar el juego tal y como lo entendemos desde su origen.
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