El voto que no acude
La pregunta es ¿qué motiva la abstención de los votantes socialistas? Estos días se movía la izquierda para recuperar la concentración del voto que se pierde con la división. Pero muchos análisis dicen que lo que retrae al centroizquierda es que sus electores, los que teóricamente votarían socialista, se quedan en casa y no van a votar. ¿Desidia, comodidad, falta de estímulo, vergüenza, derechización, buena vida…? ¿Es socialismo la política que practica el Gobierno?
[–>[–>[–>En la derecha y en la ultraderecha también hay movimiento. La defenestración de Javier Ortega Smith en el partido que fundó junto a Santiago Abascal es resaltable; también la del líder en Murcia, pero en Extremadura las cosas preocupan también al Partido Popular. La candidatura ganadora encabezada por María Guardiola se resiste a aceptar las condiciones que exige Vox para formar gobierno y desde Génova dictan la negociación que les pide Abascal. Los «taifas» populares parece que le hacen frente a Feijóo. No quiere decir esto que el revoloteo sea en sentido contrario al de la izquierda, significa que en las comunidades se están cansando de obedecer al centralismo.
[–> [–>[–>Aunque la revuelta anunciada por Gabriel Rufián nos lleva a estudiar si la cosa se queda en las comunidades o va más allá y penetra en las formaciones políticas puesto que el diputado de ERC disiente de las directivas de su dirección. Por tanto, supongo que deberíamos fijarnos en que algo está ocurriendo en el avispero político. El objetivo buscado por el político catalán está claro. Ahora, toca renunciar. Sin olvidar cada ideología, llega el momento de priorizar, de decidir no solamente quién se presenta sino también con qué programa se presenta. Antecedentes ha habido, aunque los resultados no fueron los esperados. Al menos para algunos. Si el primer ministro canadiense Mark Carney se mostró partidario de que unirse da fuerza frente a Donald Trump, en España no parece que sumen bien personalidades y programas. Claro que hay ejemplos de distintos estilos y métodos. Tanto en la izquierda como en la derecha.
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Lo esencial en los partidos a la izquierda del PSOE es aproximarse en propuestas más o menos comunes, lo que no significa renunciar a unas ideas, y buscar un límite por abajo que atraiga al elector. Para unos el rechazo a los métodos del contrario no es materia suficiente para aproximarse unos a otros. Para otros lo fundamental es tener una programa afirmativo que atraiga al votante, que le haga avanzar en positivo y no solamente rechazar lo negativo. Valorar un futuro mejor, optimista; un futuro pesimista puede significar no avanzar, quedarse como ahora, tampoco retroceder. En la derecha la ideología está subsumida en algunas comunidades en el partido mayoritario que asume las prédicas más o menos radicales del minoritario. Por eso Vox apenas aparece en algunas de ellas donde la derecha «popular» utiliza su ideología.
[–>[–>[–>Creo que tanto en la izquierda como en la derecha será necesario despersonalizar e ir a la sustancia, a la médula ideológica, para compartir ideas y métodos. Muchas formaciones se diferencian solamente por el método y la elección de caminos para la aplicación de esas ideas. Eso está bastante claro en la derecha, donde destacan dos partidos sobre grupos más minoritarios. En la izquierda hay más de dos formaciones con posibilidades de conseguir escaño en alguna circunscripción. Pero aquí pesa mucho la ideología y es más difícil agruparse ya que no se subsumen entre opciones.
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Todo parece que cambia ante unas futuras elecciones generales. Yolanda Díaz dice que no se presenta, lo que deja en un limbo a Sumar. Junqueras rechaza los presupuestos de Salvador Illa en Cataluña, granero de votos socialistas. Las diferentes respuestas de los partidos de izquierda respecto a las propuestas de Rufián y Delgado están llenando de incógnitas las candidaturas, mientras en la derecha están a la espera de los resultados autonómicos en Castilla y León y Andalucía. Sánchez insiste en que quedan muchos meses para los comicios nacionales, pero la política de cercanía no hace más que sembrar la incertidumbre. Las formaciones del bipartidismo están demostrando que las delegaciones son eso, «delegaciones», que quien decide es la dirección nacional. Demostrado en Extremadura y Aragón, lo mismo puede ocurrir en Castilla y León y Andalucía. Una opción importante radica en si los votantes socialistas no sanchistas (ojo, no hay unanimidad en su composición) irán a votar, lo harán en blanco como anunció González o se quedarán en casa.
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