ATROPELLO DISCOTECA ARGANDA | Cárcel para el joven que atropelló a un hombre al salir de una discoteca: «Le pasó por encima, dio la vuelta y aceleró de nuevo para rebañarlo»
«No se conformó con atropellarlo una vez, sino que lo intentó una segunda. Mientras Juan Pedro caía inconsciente en la acera, él aceleró de nuevo para rebañar la parte del cuerpo que quedaba en la calzada». El hermano y los amigos de la víctima fueron testigos del brutal atropello.
[–>[–>[–>La madrugada del 15 de enero de 2022, Mikola D.B., un joven ucraniano de 22 años, embistió con su coche a un grupo de tres chicos y una chica con el que él y su amigo, Michael S.F.E., de 20 años, acababan de tener una pelea en la discoteca ‘Pura Vida’ de Arganda del Rey (Madrid).
[–> [–>[–>Tres jóvenes lograron salvar la vida por los pelos, pero Juan Pedro G.L., un hombre madrileño de 48 años, fue arrollado, a solo unos metros de la discoteca, por el BMW X5 de color negro que conducía Mikola y sufrió un traumatismo craneoencefálico y múltiples lesiones que lo dejaron «en riesgo de muerte».
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Fulminado por un botellazo
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La intención del autor del atropello, según la sentencia de la Audiencia de Madrid que acaba de condenarlo a seis años de cárcel por un delito de homicidio en grado de tentativa, era «acabar con la vida» de la víctima. Todo por un encontronazo previo entre ambos grupos, que no se conocían previamente, dentro del local de ocio nocturno donde habían estado de fiesta aquella noche.
[–>[–>[–>«Estaba en la barra con mis amigos, sobre las 5:15 horas, cuando de repente sentí un fuerte impacto en la cabeza. Caí fulminado al suelo. Cuando conseguí levantarme, aturdido, sangraba mucho por la cabeza, pregunté a uno de mis amigos qué había pasado, y respondió que me habían dado un botellazo«, declaró uno de los amigos de Juan Pedro.
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Supuesto robo del móvil
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Así empezó todo. El autor del botellazo era Michael, al que la Audiencia de Madrid ha condenado a dos años de prisión. Durante el juicio, se justificó diciendo que la pelea se originó cuando «me acerqué a la barra para pedir y noté que me metían la mano en el bolsillo para robarme el teléfono móvil, así que me di la vuelta, pregunté al tipo que estaba pegado a mí qué hacía y le empujé». Luego, según considera probado el tribunal, golpeó en la cabeza, con una botella de cristal, al amigo de Juan Pedro, que necesitó 18 puntos de sutura, y salió huyendo de la discoteca.
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[–>Cuatro amigos del chico al que Michael abrió la cabeza salieron corriendo detrás del agresor. Consiguieron alcanzarlo a unos metros de la discoteca, cerca de una rotonda. A apenas unos metros de la discoteca, lo alcanzaron, dieron «un bofetón» y lo retuvieron en el suelo para que no huyese. Entonces, de acuerdo con la resolución judicial, Mikola se subió en su coche y condujo hasta ellos. Paró el vehículo y abrió la puerta trasera izquierda para que Michael se subiera, mientras amenazaba a los jóvenes que retenían a su amigo: «Dejarle, hijos de puta, que si no os voy a matar».
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El conductor del BMW «empezó a circular a la caza de mis amigos, que empezaron a correr para ponerse a salvo de los acelerones y acometidas del coche. La situación se convirtió en una lucha por la supervivencia», declaró uno de los testigos
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En cuanto soltaron a Michael, Mikola «empezó a acelerar y se dirigió a toda velocidad hacia el sitio donde estaban los jóvenes». La Guardia Civil destaca en su atestado que «a partir de ese momento la situación se convirtió en una lucha por la supervivencia«. El conductor del BMW «empezó a circular haciendo maniobras extrañas a la caza de mis amigos que empezaron a correr para ponerse a salvo de los acelerones y acometidas del coche», declaró uno de los testigos.
[–>[–>[–>Las luces apagadas
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Según el tribunal, «el autor llegó a realizar varias pasadas por la calle donde estaban los jóvenes. De hecho, se llegó a subir en la acera, con intención de atropellarlos». Uno de ellos tuvo que subirse a una valla para evitar ser arrollado. Otra chica se protegió metiéndose entre dos coches que estaban aparcados.
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En un momento dado, Mikola dio la vuelta a la rotonda y se quedó parado, con «las luces del coche apagadas«. Entonces, Juan Pedro y la chica salieron de donde estaban y cruzaron por el paso de peatones para marcharse del lugar. En cuanto los vio, Mikola «aceleró y fue contra ellos», atropellando a Juan Pedro, que antes consiguió empujar a la chica para protegerla.
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«¡Lo ha matado!»
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Como consecuencia del impacto, la víctima «dio una vuelta en el aire» y cayó al suelo, inconsciente. Su cuerpo quedó tendido encima de la acera, pero con la cabeza «colgando hacia la calzada». Mientras sus amigos intentaban socorrerlo, gritando: «¡Lo ha matado, lo ha matado!», Mikola dio la vuelta y acelerando de nuevo, intentó atropellar otra vez a Juan Pedro, que yacía en el suelo, interte. Solo un gesto rápido de sus amigos, que subieron la cabeza de la víctima a la acera para intentar protegerlo, lo salvó de una muerte segura, según la sentencia.
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El autor del atropello lo hizo «intencionadamente», concluye la Audiencia de Madrid. «No fue fruto de un error de cálculo o como consecuencia de un fallo mecánico, fueron varias las pasadas que realizó a gran velocidad con la intención de atropellar al grupo de amigos, hasta que lo consiguió». Además, tal y como probaron los investigadores, «apagó las luces del coche para complicar su detección y tuvo la sangre fría de pararse en una rotonda, a la espera, como un cazador espera agazapado el paso de su presa, hasta el momento en que intentaron cruzar por el paso de peatones». Todo por un malentendido en una discoteca.
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