El caos con las bebidas energéticas: un menor no puede comprar un Red Bull en Galicia pero sí a diez minutos en Asturias
Galicia se ha convertido en la primera comunidad autónoma en prohibir la venta de bebidas energéticas a menores. El 16 de diciembre, el Ley de protección de la salud de los menores con el voto en contra del BNG y con la abstención del PsdeG. Sin embargo, curiosamente es ahora el PSOE junto con su socio de gobierno (SUMAR) el que pretende dictar una normativa similar para extender la prohibición a todo el territorio nacional. Él Ministro de Consumo, Pablo Bustinduy Quiere que su departamento siga los pasos de autonomías como Galicia o el Principado de Asturias. De hecho, él mismo los puso como ejemplo la semana pasada al decir también que lo que quiere es que «los poderes públicos pongan de su parte y cumplan con su obligación de proteger la salud y garantizar entornos seguros para los niños y adolescentes de nuestro país». Las palabras las pronunció el pasado martes 24 de febrero, día en el que anunció que su ministerio ya está elaborando una norma al respecto «para aplicarla lo antes posible».
Sin embargo Las regulaciones regionales han causado preocupación. entre asociaciones de distribución de alimentos como ASEDAS (Asociación Española de Distribuidores, Autoservicio y Supermercados) y enojado por falta de coherencia regulatoria. Y mientras la nueva normativa gallega prohíbe la venta de bebidas energéticas a menores de 18 años, en Asturias donde la Proyecto de Ley para la Regulación de la Venta, Suministro y Consumo de Bebidas Energéticas para la Protección del Menorla edad será de 16 años.
De tal modo que a día de hoy, sólo con la normativa gallega vigente, Un joven de 17 años -por poner un ejemplo- ya no puede comprarse un Red Bull en el municipio lucense de Ribadeo pero sí en el municipio asturiano de Castropol, a apenas trece minutos en coche. Es más, la prohibición de Galicia también puede suponer que los jóvenes puedan acudir a la provincia de León en busca de su ansiada bebida energética sin ningún tipo de impedimento. Lo que ya provoca una gran contradicción en materia de salud ya que lo que es malo para un joven gallego también lo es para uno asturiano o uno castellano leonés. La contradicción aumentará en cuanto otras comunidades autónomas se animen a fijar edades mínimas de consumo pero diferentes, como es el caso de Asturias donde quieren ser más permisivos permitiendo comprarlos a jóvenes de 16 y 17 años.
Sin embargo, en todo este lío de normativas autonómicas, el ministro Bustinduy irrumpe en que lo que busca es desincentivar el consumo entre los menores, como ocurrió con la ley antialcohol. Sin embargo, las asociaciones de distribución recuerdan que pueden producirse inconsistencias regulatorias, como ocurrirá en Asturias. Y la ley en la que trabajan en el Principado también Prohibirá a un adulto comprar una bebida energética si está con un menor, pero podrá comprar una botella de whisky. Y esto, además de crear problemas en los puntos de venta, invadirá la esfera privada de los consumidores, sin olvidar las dificultades que encontrará el personal en las colas de caja con sus clientes, a quienes tendrán que explicar que el producto podría adquirirse si no viniera con un niño.
La opinión de los fabricantes.
Aunque el Gobierno intenta regular los hábitos de consumo, los fabricantes de este tipo de bebidas ya advierten de las consecuencias de esta normativa que, con sólo el anuncio, se sienten señalados como si estuvieran fabricando algo ilegal. Hace veinte años la Asociación de Bebidas Refrescantes (ANFABRA) comprometido con no hacer publicidad a los niños y ese compromiso se ha visto reforzado recientemente ampliando de 13 a 16 años la edad mínima a la que dirige sus campañas. Por eso no entienden el anuncio del Ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, sobre el desarrollo de una normativa nacional que prohíbe la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años y la restricción hasta los 18 años si la bebida supera los 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros. «La prohibición es una medida desproporcionada» Los fabricantes de bebidas energéticas aseguran que consideran mucho más efectivas las iniciativas de sensibilización que fomenten el consumo responsable de bebidas energéticas en los niños.
También denuncian en conversación con Mercado libre eso «Antes de proponer una medida regulatoria tan extrema, sería aconsejable evaluar los resultados de las campañas de sensibilización realizadas anteriormente.Así, ANFABRA defiende que su industria está muy comprometida con la protección de los niños, no sólo al no realizar esta publicidad sino también al no comercializar sus dosis en colegios o institutos.
Fabricantes de bebidas energéticas aseguran que la aplicación de la norma genera dudas de proporcionalidad para un producto cuyo el consumo moderado es totalmente seguro tal como avalado por las máximas autoridades de seguridad alimentaria, recordando que todos los ingredientes que utilizan «están aprobados y evaluado periódicamente por el Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)Por ello, les molesta el indicio que conllevan prohibiciones de consumo como éstas, cuando se equiparan a sustancias como drogas, tabaco o alcohol -«en cuyo caso la recomendación es el no consumo», subrayan-. Por ello, aunque muestran su voluntad de dialogar con el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, exigen que las medidas que se puedan implementar estén «basadas en la evidencia científica y la unidad de mercado».
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