Estos son los trabajadores que tienen más riesgo de cogerse una baja laboral por dolor lumbar
¿Qué tipo de paciente tiene más probabilidades de ausentarse del trabajo por dolor lumbar? A esta pregunta dio respuesta un estudio científico sobre el absentismo laboral en España, uno de los más importantes sobre esta materia realizados en el sur de Europa. Y … Los resultados, publicados en ‘Occupational and Environmental Medicine’, la revista de medicina laboral del grupo ‘British Medical Journal’, sorprenden porque los factores no tienen tanto que ver con la intensidad del dolor como con la situación laboral.
La lumbalgia es un síntoma tan común que afecta a casi el 80% de la población en algún momento de su vida. También es el segunda causa más común de visitas al médico. Con más de 2 millones de consultas al año en atención primaria, representa la principal causa de incapacidad laboral entre los menores de 45 años. Su aparición y evolución están influenciadas por aspectos biológicos, clínicos, sociodemográficos y psicosociales.
Hoy, un estudio ha analizado los factores asociados a la solicitud de baja laboral por dolor de espalda, con el objetivo de desarrollar modelos predictivos que anticipen qué trabajadores tienen más probabilidades de solicitarla y su duración, e identificar a aquellos a quienes se deben aplicar medidas preventivas de forma prioritaria.
En el trabajo participaron 7.262 trabajadores en activo de todos los sectores productivos (excepto “agua y gestión de residuos”) de 48 provincias españolas, a los que se siguió durante 18 meses. Durante este periodo, 535 de ellos (7,4%) solicitaron baja por lumbalgia, y 162 (30% de los que estaban de baja) acumularon 30 o más días de baja por este motivo.
Para ello, los investigadores tuvieron en cuenta 77 factores que estudios previos ya habían demostrado relacionados con la intensidad del dolor, el grado de discapacidad y la evolución de ambos parámetros, incluyendo aspectos sociodemográficos (como la edad, el sexo o el nivel académico), aspectos clínicos (como la intensidad, duración y agravantes del dolor, o la existencia de dolor irradiado), aspectos psicológicos (como el uso de ansiolíticos y antidepresivos, la intensidad de los pensamientos catastróficos o el miedo a la pérdida). su puesto de trabajo), profesional (como ser trabajador por cuenta propia o por cuenta ajena, el tipo y duración del contrato, o las exigencias físicas del trabajo) y económico (como el nivel de ingresos, la proporción de fijos y variables, o el impacto de posibles bajas laborales sobre estos).
Las conclusiones del trabajo reflejan que, entre todas estas variables, el único que se asocia a un menor riesgo de parada laboral así como que, si esto sucede, genera menos jornadas perdidas, significa que el trabajador es independiente en lugar de trabajar por cuenta ajena. Los autores creen que esto podría deberse a que, en el sistema de seguridad social español, los trabajadores autónomos se enfrentan a una mayor inestabilidad de ingresos y menores prestaciones en caso de incapacidad temporal, en comparación con los trabajadores por cuenta ajena. Sin embargo, les llama la atención que este aspecto sea más relevante que todos los demás parámetros clínicos, biológicos, psicológicos, económicos y profesionales.
Contrariamente a la creencia popular, cabe señalar también que sólo el 7,4% solicitó baja laboral por este motivo durante los siguientes 18 meses, mientras que el 57% de los trabajadores sintió alguna molestia o dolor en la zona lumbar y el 60% tomó medicación por este motivo. Esto sugiere que los problemas de espalda son muy comunes entre la población activa, pero que sólo motivan bajas laborales cuando son incapacitantes o cuando coexisten otros factores.
Según este estudio, las circunstancias que se encontraron significativamente asociadas con un mayor riesgo de baja por lumbalgia fueron ser empleado, ya que la probabilidad de que un trabajador por cuenta propia solicite la baja por lumbalgia es un 33% menor que la de un trabajador por cuenta ajena; edad (por cada año adicional, el riesgo de interrupción del trabajo debido a dolor lumbar aumenta en un 3%); la duración de los episodios previos desde que dejó de trabajar es un 43% más común entre quienes ya han sufrido episodios de lumbalgia de más de 14 días de duración, en comparación con quienes han tenido episodios más cortos o no han sufrido ninguno: expectativas personales (dejar de trabajar es un 44% más probable entre quienes prevén tenerlos durante el año siguiente); impacto económico percibido (la baja por enfermedad es un 48% más probable entre quienes creen que les causaría un daño económico significativo); e inseguridad laboral (las bajas por enfermedad son un 30% menos probables entre quienes sienten que su trabajo está en peligro).
Por otro lado, los principales factores que predicen un mayor riesgo de acumular 30 días o más de baja por enfermedad en los próximos 18 meses son estar ocupado y experimentar dolor lumbar al acostarse.
“Con el mismo dolor, un autónomo sigue trabajando cuando un empleado pide baja”
Ana Royuela
Médico de la Unidad de Bioestadística Clínica del Instituto de Investigación Sanitaria Puerta de Hierro-Segovia de Aran
«Llama la atención que la gran mayoría de parámetros clínicos que han demostrado influir en la evolución del dolor o el grado de discapacidad no sean relevantes para predecir la baja laboral o su duración. Esto refleja que solicitar o mantener la baja es un comportamiento en el que el componente biológico es sólo un aspecto adicional y no el más determinante. Los datos sugieren que, A pesar del mismo dolor, un autónomo sigue trabajando cuando un trabajador por cuenta ajena solicita una baja”, explica la Dra. Ana Royuela, de la Unidad de Bioestadística Clínica del Instituto de Investigación Sanitaria Puerta de Hierro-Segovia de Arana, miembro del Consorcio de la Red de Investigación Biomédica, Área de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), y coautora del estudio.
Por su parte, el doctor Francisco Kovacs, de la Unidad de Espalda Kovacs del Hospital Universitario HLA de Moncloa, director de la Red Española de Investigadores en Enfermedades de la Espalda (REIDE) y coautor del estudio, destaca que «en la práctica, este estudio sugiere que las estrategias de prevención de la lumbalgia y las bajas laborales por este motivo deben dirigirse a toda la población activa, ya que es imposible predecir quién tiene mayor riesgo de sufrirla para ser más eficientes».
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