España acelera el despliegue de comunidades energéticas impulsadas por grandes compañías y nuevos actores territoriales
El despliegue de comunidades energéticas en España avanza con fuerza, impulsado por iniciativas tanto públicas como privadas. Él Ministerio para la Transición Ecológica ya ha financiado 145 proyectos, movilizando más de 100 millones de euros y consolidar este modelo como eje de la transición energética ciudadana, según los últimos datos compartidos por la organización.
Las grandes empresas, junto con cooperativas y actores locales, están acelerando el lanzamiento de nuevas comunidades que permitan a los consumidores participar activamente en la generación y gestión de energías renovables. Este enfoque busca promover el autoconsumo y facilitar el acceso a energías limpias.
Iberdrola lidera el despliegue en el país con 1.000 comunidades solares en operación que benefician a más de 100.000 familias. Su modelo permite acceder al autoconsumo sin necesidad de realizar inversiones iniciales ni instalar paneles, consiguiendo un ahorro de hasta el 30% en la factura de la luz. Este avance contribuye a la descarbonización de miles de hogares.
En términos de distribución geográfica, Madrid lidera el despliegueseguida de la Comunidad Valenciana, mientras que Extremadura destaca como la región con mayor número de hogares con acceso a estas soluciones energéticas. Este crecimiento es indicativo del potencial de las comunidades energéticas en el país.
Nuevas alianzas y ahorros
Otras empresas del sector, como Timonelson reforzando su papel como socio estratégico de los ayuntamientos. La empresa ya trabaja en más de 265 municipios españoles, entre ellos localidades de la Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía, Extremadura, Castilla y León, Madrid, Asturias, Baleares y Canarias. Un ayuntamiento medio puede conseguir Ahorro anual de 312.000 euros. gracias a la implementación de comunidades energéticas.
Cox mantiene un plan inversor de 300 millones de euros a lo largo de tres años para el despliegue de instalaciones fotovoltaicas, ingeniería especializada e infraestructuras de autoconsumo colectivo. La madurez de los proyectos y la consolidación del modelo municipal serán determinantes para generar beneficios sostenidos en el tiempo.
Statkraft también avanza en un enfoque complementario que integre a las comunidades energéticas en torno a sus grandes plantas fotovoltaicas. Proyectos como Los Predios y Los Hierros, que suman 154 MW en la Comunidad Valenciana, incorporan fórmulas de participación ciudadana y convenios con entidades locales y agrarias, maximizando el impacto social, económico y ambiental del autoconsumo colectivo.
Además, la colaboración entre CaixaBank, MicroBank y Edinor (filial de Repsol) ha propiciado la creación de una comunidad energética en Zumárraga en 2021. Desde entonces, se han impulsado 20 comunidades energéticas en toda España, que permitirán suministrar energía renovable a más de 20.000 viviendas y empresas cuando todos los proyectos estén en marcha.
Cooperativas en crecimiento
En este contexto, el cooperativismo energético Él también gana peso. La alianza estatal formada por Som Energía, Goiener, Ecooo, Energética, Som Mobilitat, ePlural y Tandem Social Trabaja para escalar el modelo ‘Som Comunitats’. Esta iniciativa, que se ha llevado a cabo durante los últimos años en Cataluña, ha facilitado la creación de 400 comunidades energéticas.
Ahora, el modelo se extiende a otras comunidades autónomas como Madrid, Castilla-La Mancha, Castilla y León, País Vasco y Navarra. Esta ampliación refleja el creciente interés por parte de la ciudadanía en participar en la transición energética y en la gestión de los recursos renovables a nivel local.
La promoción de comunidades energéticas en España no sólo supone un avance hacia la sostenibilidad, sino que también fomenta participación ciudadana en la transición energética. La colaboración entre empresas, cooperativas y gobiernos locales es clave para lograr un futuro energético más eficiente y accesible para todos.
El futuro de la energía en España parece estar cada vez más ligado a la participación activa de los ciudadanos en la generación y gestión de energías renovables, lo que podría transformar el panorama energético del país en los próximos años.
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