La clave es controlar la transición entre posturas
Transmite calma y sobre todo profesionalidad. En un pequeño pueblo de apenas 2.500 habitantes, en la provincia de Lugo, la Mejor fotografía de recién nacidos en España 2026según el Concurso de Calificación de la Federación Española de Fotógrafos (FEPFI).
Allí, en Guntín, trabajan desde hace más de una década Raquel Lamas y Amanda Pérez, fundadoras de Mate Estudio, dos profesionales que empezaron casi por casualidad. «Abrimos el estudio en 2014 porque ambas perdimos el trabajo. La fotografía era un hobby personal que compartíamos», recuerda Raquel. Amanda es de Guntín y Raquel es de Outeiro de Rei. Lo que empezó como un estudio generalista en Lugo poco a poco fue encontrando su especialización: fotografiar los más delicados.
“Hoy no somos los mismos que hace diez años”. Las primeras sesiones fueron literalmente un desafío. “La primera vez que nos enfrentamos a un bebé, pensamos que era una mina a punto de explotar”, recuerda Amanda entre risas. «No obtenemos nada porque le transmitimos nuestro miedo». Con el tiempo, entendieron algo fundamental: La fotografía de recién nacidos es a la vez técnica y emocional. «Hay que transmitir tranquilidad. Cuando pierdes el miedo todo cambia», explica.
La clave fue la formación. Mucha formación. Se han especializado con referentes internacionales como la fotógrafa estadounidense Ana Brandt o la fotógrafa francesa Deborah Cacciola, dos nombres destacados de la fotografía de maternidad y recién nacido. “También capacitamos a parteras”, añade Amanda. Una mezcla de formación, experiencia y talento. «Hoy está todo tan interiorizado que ya no hay tensión. Podemos dejar de lado la medición de la luz o la técnica y trabajar desde un lugar mucho más creativo», subraya Amanda.
Las sesiones con recién nacidos no son nada rápidas
Cada gesto cuenta y cada movimiento requiere delicadeza. “Normalmente pasamos unas cuatro horas con ellos”, afirma Raquel. “Tienen que comer, dormir… intentamos cambiar su rutina lo menos posible”.
La imagen que convirtió a Raquel Lamas en la mejor fotógrafa de recién nacidos de España 2026 apareció de forma casi intuitiva, durante una sesión de rutina. “Es una foto de Emma, una niña de no más de doce días. Durante la sesión vi el momento y tuve la idea de hacer esta composición. Ella sale sola. Lo principal es cuidar las transiciones entre posiciones para molestar lo menos posible al bebé.«Emma ayudó». Tenía mucho sueño. La sesión duró sólo dos horas y media.
Más de 500 fotógrafos de toda España presentaron sus trabajos. Amanda Pérez también tuvo tres fotografías nominadas. El momento de la entrega de premios fue tan inesperado como emocionante. Raquel ni siquiera estuvo en la gala de La Coruña. “Estaba entrenando en Marruecos”, dice. «Amanda me llamó por videollamada desde allí. Recibimos el premio llorando». Para Amanda, la única vergüenza fue compartir este momento a medias.
Mate Estudio realiza alrededor de 60 sesiones de recién nacidos al año. “Viene gente de toda Galicia y también de otras partes de España”, afirma Raquel. “Hace poco vinieron niños de Bilbao a aprovechar sus vacaciones para hacer la sesión”.
Tras el precio, el objetivo no es calmarse. “¿Y ahora qué?”, se pregunta Amanda. “Seguir trabajando y buscando nuevos desafíos”. Según él, el reconocimiento es un motor creativo. “Nos ayudan a mejorar, a ser más creativos y más libres”. De momento seguirán haciendo lo que llevan más de diez años perfeccionando: detener el tiempo en los primeros días de vida.
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