SUCESOR JAMENEÍ | Mojtaba Jameneí, hijo del ayatolá muerto, y el clérigo Alireza Arafi, los favoritos para ser el nuevo líder supremo de Irán
A rey muerto, diría la cita, rey puesto, si no fuese porque Irán, hundida por una campaña de bombardeos de EEUU e Israel desde el sábado, no es capaz de hallar un relevo. Tel Aviv, ese día, consiguió en un ataque sorpresa asesinar el hasta entonces líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, y las autoridades del país persa prometieron la elección de un nuevo líder en cuestión de días u horas.
[–>[–>[–>El martes, otro bombardeo israelí impactó contra un edificio en Qom donde estaba teniendo lugar una votación al respecto. Según medios opositores iraníes en el exterior —estos medios, beligerantes al extremo contra la República Islámica, a veces pecan de publicar información poco contrastada—, existe una gran tensión interna para elegir el heredero al trono.
[–> [–>[–>Pero hay varios favoritos en la carrera, que igualmente está envenenada. Washington y Tel Aviv han asegurado durante los últimos días que cualquiera que acceda al puesto de líder supremos será objetivo militar.
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Hay, eso sí, unos requisitos para poder ser escogido jefe del Estado en Irán: debe ser un hombre —por supuesto—, clérigo chií, tener una carrera dentro de las instituciones políticas de Irán y ser leal al sistema de la República Islámica.
[–>[–>[–>Entre los nombres que suenan para suceder a Jameneí hay dos que despuntan especialmente: el de su hijo, Mojtaba Jameneí, y el del clérigo Alireza Arafi:
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El hijo de Alí Jameneí, Mojtaba, de 56 años, es sin duda visto como el gran favorito para ser elegido como nuevo líder supremo, a pesar de que su padre, en vida, se mostró en contra de una sucesión dinástica en la posición.
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[–>Mojtaba Jameneí lleva décadas tras las bambalinas del poder en Teherán, y tiene amplias conexiones políticas y económicas con la Guardia Revolucionaria, el cuerpo de élite político-militar de Irán. Los rumores, de hecho, apuntan a que la Guardia estaría presionando para una rápida elección de Jameneí hijo para el trono, algo rechazado por los clérigos de más alto rango, que supuestamente favorecerían otras figuras con más estatus clerical y político.
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Su perfil se ha visto reforzado en los últimos días, sobre todo después de haber sobrevivido un intento de asesinato por parte de un Israel que ha conseguido matar —sobre todo en el bombardeo del sábado— a gran parte de su familia, incluida su madre, Zahra Haddad Adel, y otros familiares cercanos.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>El favorito del estamento clerical iraní, Alireza Arafi fue elegido el domingo como uno de los tres miembros del triunvirato interino que gobierna Irán mientras es elegido un nuevo líder supremo. Este gobierno tripartito está liderado por el presidente, Mesud Pezeshkian, el líder del poder judicial, Gholam Hoséin Mohseni Ejeí y el propio Arafi, designado por un pequeño consejo de clérigos.
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Arafi no es conocido por ser un peso pesado político, ni tiene vínculos estrechos con las altas esferas de seguridad en el país persa, pero era un hombre de gran confianza —tanto ideológica como burocrática— de Jameneí, y antes de la muerte del líder supremo ya sonaba como uno de los candidatos para relevar al ayatolá en caso de muerte.
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A parte de los dos favoritos, hay otros perfiles marcados como posibles en esta carrera de sucesión. Entre ellos destacan, sobre todo, Hasán Jomeini, nieto del primer líder supremo iraní, el ayatolá Ruhollah Jomeini, y Mohammad Mehdi Mirbagheri, alto cargo ultra-conservador de la Asamblea de Expertos, el órgano que debe escoger al nuevo líder supremo.
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El proceso de elección, sin embargo, despierta muchas dudas: la República Islámica solo ha cambiado de líder una vez, en 1989, y ese relevo fue realizado de forma rápida para mostrar una continuidad en el régimen que ahora se ve amenazada por las bombas de EEUU e Israel. Irán debía enterrar a Jameneí padre este mismo viernes, y cerrar su sucesión seguidamente. El funeral ha sido pospuesto indefinidamente. Teherán alega problemas de aforo, pero el riesgo de bombardeos en ese acto probablemente haya tenido mucho que ver.
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