¿Dónde están las mujeres?
Durante años escuchamos la pregunta casi como denuncia, en voz baja, señalando una ausencia evidente: ¿dónde están las mujeres? ¿Dónde están en los espacios de decisión? ¿Dónde en las mesas en que se habla de futuro? Este 8 de marzo podemos responder sin titubeos: estamos.
[–>[–>[–>Estamos al frente de negocios que levantan la persiana cada mañana en nuestras ciudades y pueblos. Estamos gestionando equipos, sosteniendo empresas familiares, impulsando proyectos innovadores. Estamos en la industria, en el comercio, en la tecnología, en el sector servicios, en el medio rural apostando por quedarnos en esta tierra y hacerla crecer. Estamos en aulas, talleres, despachos, fábricas y en reuniones que deciden el rumbo de proyectos importantes. Estamos creando empleo y sustentando economía real, esa que no sale siempre en los titulares pero que mantiene viva Asturias.
[–> [–>[–>Y también estamos en los cuidados. En hogares que nutren la vida cotidiana, en redes invisibles que permiten que otras emprendan, dirijan o crezcan profesionalmente. Hay mujeres que quizá no figuran en organigramas o consejos de administración, pero cuyo apoyo, organización y entrega hacen posible que muchas otras avancen. Ese trabajo, tantas veces silencioso, también es estructura económica y también es progreso.
[–>[–>[–>
Pero a veces seguimos comportándonos como si todavía tuviéramos que justificar o pedir permiso para estar.
[–>[–>[–>En demasiadas ocasiones he visto a mujeres perfectamente preparadas dudar antes de dar un paso adelante. He escuchado ese “no sé si es mi momento” cuando en realidad lo que faltaba no era capacidad, sino confianza. Y también he visto cómo cambiaba su trayectoria cuando alguien (otra mujer, muchas veces) les decía: preséntate, inténtalo, aquí estoy.
[–>[–>[–>
Las mujeres empresarias y autónomas formamos parte del tejido económico asturiano con nombre y apellidos; tomamos decisiones, asumimos riesgos, invertimos, negociamos, pagamos nóminas; resistimos en tiempos difíciles y avanzamos cuando el contexto acompaña. No somos una excepción ni una anécdota, somos una realidad consolidada.
[–>[–>
[–>Y cuando una presencia se consolida, deja de ser simbólica y empieza a ser influyente. Eso es poder y también responsabilidad. Porque cada vez que una mujer accede a un puesto de dirección, que pone en marcha una empresa o que amplía su influencia, se abre una posibilidad nueva para otras.
[–>[–>[–>
Cada decisión que tomamos tiene impacto: a quién contratamos, a quién damos una oportunidad, a quién recomendamos para un proyecto, a quién invitamos a una reunión donde se decide algo importante. La igualdad avanza con gestos cotidianos y coherentes.
[–>[–>[–>Es verdad que quedan brechas. No podemos ignorarlas: en el acceso a financiación, en la corresponsabilidad, en determinados espacios de alta dirección. Pero es justo reconocer que hoy contamos con algo que hace años no teníamos en la misma medida: red, experiencia y capacidad de influencia. Hemos aprendido a apoyarnos, a compartir información, a generar alianzas que fortalecen nuestros proyectos.
[–>[–>[–>
Por eso, este 8 de marzo no quiero que la pregunta «¿Dónde están las mujeres?» suene a reproche. Quiero que nos interrogue: ¿utilizamos el espacio ganado para facilitar el camino a otras?
[–>[–>[–>
¿Usamos nuestra posición para ampliar el camino o solo para consolidarlo?
[–>[–>[–>
¿Rompemos inercias o nos adaptamos a ellas?
[–>[–>[–>
No se trata de felicitarnos, se trata de tomar conciencia y entender que ya no hablamos solo de reivindicación, sino de liderazgo. No somos invitadas al desarrollo económico: somos parte activa de él. Y cuando una mujer avanza, amplía el horizonte de otras.
[–>[–>[–>
No podemos permitirnos desaprovechar el talento femenino y tampoco podemos delegar siempre en otros u otras, la tarea de impulsarlo.
[–>[–>[–>
Vuelvo al principio.
[–>[–>[–>
¿Dónde están las mujeres?
[–>[–>[–>
Estamos aquí. Estamos preparadas. Estamos decidiendo.
[–>[–>[–>
Ahora la pregunta es: ¿qué vamos a hacer con la fuerza que ya somos?
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí