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Si estoy en el pueblo, salgo a pasear, voy a algún parque y estoy con algún amigo

Si estoy en el pueblo, salgo a pasear, voy a algún parque y estoy con algún amigo
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  • Publishedmarzo 9, 2026



Desde hace años, el nombre de Carlos Alcaraz resuena con fuerza en el mundo del deporte. El tenista se ha consolidado como uno de los mejores del planeta y promete pasar a la historia y convertirse en una auténtica leyenda.

No son sólo palabras: sus títulos a tan temprana edad y todo lo que aún le queda por lograr así lo demuestran. Sin embargo, fuera del campo, carlitos Resulta ser una persona completamente normal, disfrutando cada vez que regresa a su pueblo y se reencuentra con su gente de siempre.

El murciano recuerda reiteradamente el tiempo que pasó en su ciudad natal, El Palmar. Siempre dice que es un placer volver a casa, donde es tan feliz. Alcaraz no sólo recuerda anécdotas de su infancia, sino que aclara que su felicidad no dependía de grandes lujos.

Proveniente de una familia modesta, su éxito en el tenis se construyó con esfuerzo y tenacidad que lo llevaron a la cima de este deporte.

Su siempre ocupada agenda le ha llevado a visitar diferentes partes del mundo durante la temporada. Sin embargo, hay algo que nunca cambia: cada vez que termina un torneo repite la misma acción: regresar a su ciudad. “El simple hecho de volver a casa, a mi ciudad, al final de cada torneo”, confesó en una entrevista, refiriéndose a ese aspecto al que no quería renunciar.

Carlos Alcaraz durante una rueda de prensa.

Carlos Alcaraz durante una rueda de prensa.

Prensa europea

El Palmar no fue sólo el lugar donde creció, sino también un espacio para desconectar y olvidar el estrés que supuso su carrera. «En mi ciudad intentaba no dejar de hacer nada. Salía a caminar, iba a un parque, estaba con un amigo sentado y hablando con él…», dijo, demostrando que tenía los pies en la tierra y le gustaban los proyectos sencillos y cotidianos.

La importancia de este regreso se reflejó en la forma en que abordó sus torneos posteriores. “Esas pequeñas cosas me desconectaron. Me hicieron sentir como Carlitos cuando era niño. Esto es lo que realmente me permitió recargar mis baterías y mantenerme mentalmente fresco.. Obviamente también estaba estar con mi familia; Todo esto me sirvió para desconectar y querer volver al ruedo”, se sincera el murciano.

La infancia de Alcaraz.

Carlos nunca ocultó su pasión por su ciudad ni los buenos momentos que pasó en la ciudad de Murcia. “Recuerdo mi infancia como un escenario muy bonito”, confesó en la inauguración de la exposición “Pies en la Tierra” en la antigua cárcel de Murcia.

«Viví feliz, en un ambiente amoroso, sin muchos lujos, pero hoy sé que las pequeñas cosas marcan la diferencia. No necesitaba más para ser feliz», añadió el tenista.

La exposición de la Fundación Alcaraz cuenta la historia de cómo un niño común y corriente logró hacer realidad su sueño. “Yo era un niño como cualquier otro, criado en El Palmar, en una familia promedio, que corría en el parque con sus amigos, que iba al colegio de su barrio, sin lujos”, explicó el deportista a la prensa. Su vida no ha cambiado mucho en cuanto a planes y rutinas, debido a su humildad.

El tenis siempre ha sido parte de su vida y así lo expresó durante la inauguración. «Tenía pasión por el deporte y sobre todo por el tenis, pero mi infancia fue completamente normal. Hoy estamos aquí, afortunados y agradecidos, con muchas ganas de aportar nuestro granito de arena y movernos por la infancia», afirmó recordando con cariño su etapa pasada.

En numerosas ocasiones han aparecido comparaciones con Rafa Nadal. Ambos fueron grandes deportistas, pero sobre él pesaba la presión de ser considerado el sucesor del mejor tenista español de todos los tiempos. Su madre, Virginia Garfia, admitió esta preocupación en el documental de Netflix sobre el murciano: «La gente espera que sea como Rafa, una leyenda», afirmó con cierto recelo.

No debemos olvidar que sus padres siempre permanecieron en la sombra. Carlos Alcaraz padre y Virginia fueron su apoyo incondicional, permitiéndole mantener los pies en la tierra y recordarle sus orígenes. Por eso era tan importante llegar a casa lo antes posible. «Me encantaba pasar tiempo en casa. Las pequeñas cosas me hacían feliz…», afirmó el tenista en su documental.

Carlos Alcaraz, en la ATP de Doha

Carlos Alcaraz, en la ATP de Doha

EFE

Él mismo mostró este sentimiento que demostraba su sencillez. «Aprovechando los días libres que tenía después de los torneos, pasaba como máximo dos meses en casa. Quería pasar tiempo con mis amigos, con mi familia. Quería tener tiempo libre, que el tenis no me permitía», añadió, destacando la relevancia de volver a lo básico.



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