LUIS ROJAS MARCOS | «Hay que trabajar el sentido del humor para llegar bien al final de la vida»
Luis Rojas Marcos (Sevilla, 1943), experto en salud mental y uno de los psiquiatras más reconocidos internacionalmente, presenta su último libro: ‘El regalo de los años. Claves para envejecer felices‘ (Harper Collins). Emigró a Nueva York en 1968 y desde allí ha desarrollado una carrera prolífica cargada de reconocimientos. Admite que este libro es una despedida. «La vejez feliz ya no es un privilegio», defiende, mientras que a sus 82 lúcidos años da recetas y consejos para disfrutar con intensidad de la última etapa de la vida.
[–>[–>[–>P. ¿Por qué este título, ‘El Regalo de los Años’?
[–> [–>[–>R. Con los años, en la tercera etapa de la vida, a partir de los 65, aumenta la positividad emocional en las personas. El cerebro facilita la percepción de los aspectos positivos de la vida y la memoria guarda recuerdos positivos más que negativos. Eso está demostrado. Con los años, tendemos a la positividad, y al final, eso es un regalo. Si preguntamos, el 80% de las personas mayores de 70 años se dan un 7 o un 8 a su vida. Al mismo tiempo es importante el trabajarnos la vejez, mantenernos activos físicamente, mentalmente. Es muy útil hablar, incluso hablar solos estamos trabajando el cerebro, buscando palabras, poniéndolas juntas. Hay que compartir y seguir disfrutando. Ten en cuenta que mucho de lo negativo del envejecimiento está basado en ese estigma que empieza en el mismo diccionario. Lo viejo es feo, no sirve, se tira y no es así.
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P. ¿Uno se hace optimista o nace optimista?
[–>[–>[–>R. Nacemos con una predisposición, pero podemos aprender a ser más optimistas. El optimismo hasta hace poco se veía como ingenuidad. A partir del 2000, con la psicología positiva, se empezó a estudiar científicamente. El optimismo implica esperanza activa. Un explorador me dijo: ‘Para sobrevivir en las montañas, lo que separa a los vivos de los muertos no es lo que llevas, sino lo que llevas en la mente’. Creo que el optimismo tiene un gran valor.
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P. Cuenta en su libro que, si a una persona mayor de 65 años le pides una lista de 20 recuerdos, la mayoría serán positivos. ¿Cuáles serían los cinco recuerdos de su vida?
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[–>R. Tengo recuerdos muy positivos de mi madre, que fue un ángel para mí. También recuerdo con cariño mi adolescencia tocando la batería en un grupo musical. Otro recuerdo positivo es la decisión de emigrar, que no fue un rechazo a mi tierra, sino una inquietud por explorar lo nuevo. Recuerdo el día que me nombraron jefe del departamento de psiquiatría en 1976, en Manhattan. No me lo esperaba, pero mi capacidad para trabajar con la gente fue valorada. (Silencio).
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El último recuerdo es la muerte de mi hijo con 32 años, que fue lo más difícil. Pero bueno, es uno de cinco. Así es la vida.
[–>[–>[–>P. He sentido alivio al saber que empezó a hacer deporte a los 47 años… todavía estoy a tiempo. Defiende la importancia del ejercicio físico para una buena vejez.
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R. Fue un cambio que ni yo me esperaba. Nunca es tarde para empezar a hacer ejercicio físico, y es clave para llegar preparado a la tercera etapa de la vida. Es bueno tanto física como mentalmente. A mí me cambió, me ha ayudado mucho.
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«Para tratar el dolor hay que preguntar cómo te sientes»
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P. Habla también del sexo como tema tabú cuando se llega a una determinada edad.
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R. Si una persona de 70 años va a su médico y le dice que tiene dificultades sexuales, tiene menos probabilidades de ser referido a un sexólogo que si esa misma persona tuviera 30 años. Existe una tendencia a negar los placeres a las personas mayores, incluso en el ámbito sanitario. Los órganos de los sentidos siguen funcionando, el ver, oír, oler, gustar y tocar, no desaparecen con la edad.
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P. «Hay dolores que anestesian la ilusión de vivir». Defiende la necesidad de estudiar más los dolores crónicos en los mayores.
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R. Las personas mayores sienten menos dolor agudo, pero están más expuestas al dolor crónico, como la fibromialgia o la artritis. Se investiga poco sobre el dolor crónico. El error es que solo tratamos la parte física. Es crucial preguntar cómo te sientes, cómo afecta el dolor a tus relaciones y emociones. Si abordamos el dolor en su totalidad, tenemos más probabilidades de superarlo.
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P. Para otro tipo de enfermedades del desgaste de la memoria, como el Alzheimer o la demencia, pronostica que quizá pronto veamos cura.
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R. Estamos avanzando, pero el Alzheimer y la demencia aún son causa de estigma. Entre el diagnóstico y la pérdida total de memoria pasan unos seis años. Esos años son clave para disfrutar de lo positivo de la vida. A pesar de la enfermedad, las personas pueden reír, tener sentido del humor, disfrutar del presente. A veces, la familia da todo por terminado cuando aún quedan momentos de disfrute.
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«El humor te permite abordar temas difíciles de tratar»
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P. Una de sus recetas es el sentido del humor. ¿Cuánto cura la risa?
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R. El sentido del humor cura porque te distancias de la situación difícil, le da un matiz de incongruencia que provoca la risa, una reacción física y emocional muy positiva. El humor te permite abordar temas que, de otro modo, serían difíciles de tratar. Hay que practicarlo y trabajarlo para poder llegar bien hasta el final de la vida.
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P. Esa lista que aconseja incluye cosas muy básicas. Dormir y comer bien, hacer ejercicio, tener una actividad de voluntariado, cuidar un perro… Deja muy claro que no hay que ser rico para tener una vejez buena.
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R. Claro, diversifica. Me encanta el desayuno, disfruto de la compañía de mi vecino o mi nieto. Diversificar lo que nos hace sentir bien es una protección enorme. Haz una lista de cosas que te gusta hacer y trata de que no estén unidas entre sí. Compartimenta tus fuentes de satisfacción y protégelas.
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Luis Rojas Marcos / José Luis Roca / ECA
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P. ¿Cuánto afecta la soledad no deseada?
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R. La soledad no deseada conduce a emociones negativas y depresión, acortando la vida. Es muy dañina porque favorece el sentimiento de tristeza, abandono y pérdida de interés por vivir. La depresión es la peor enfermedad porque te quita la esperanza.
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P. Defiende que enfrentarse a la muerte es menos duro para quienes han pensado mucho en ella o para quienes han decidido efectivamente cómo quieren afrontarla.
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R. No hay que pensar demasiado, pero ayuda tener claro lo que uno quiere y ponerlo en un papel: no morir con dolor, no morir solo. He visto morir a muchas personas y cuando te acompaña la familia y los amigos, esos momentos son entrañables. Enfrentar la muerte con esa claridad ayuda a vivirla de forma más serena.
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«Aceptar que la muerte forma parte de la vida, ayuda»
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P. Quizás lo más difícil de hacerse mayor es ir despidiéndote de gente que quieres y va muriendo. Menciona esa frase de Philip Roth: “La vejez no es una batalla sino una masacre”.
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R. La pérdida de seres queridos es inevitable. Forma parte de la vida, aceptarlo ayuda. Prepararse para ello y afrontarlo lo mejor posible nos permite sufrirlo lo menos posible.
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P. En la distancia, me interesa saber cómo ve Sevilla y Andalucía desde su exilio buscado y deseado, nunca ha perdido la conexión con su familia y con su tierra.
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R. Os veo muy bien. En Andalucía la longevidad es muy alta, la esperanza de vida es elevada. Es gente sana, muy sociable, muy acogedora, simpática, habladora. Andalucía tiene una enorme historia, que es interesantísima y enormemente atractiva. Me fui de Sevilla en el 68 y por eso también me atrae esa parte de cómo ha podido superar el trauma y el estrés continuo que supone una dictadura. La viví también de cerca, a mi padre le caía bien Franco. A mi hermano, lo opuesto. Está también esa madurez que le da a Andalucía haber vivido y haber sufrido mucho. Tiene eso que llamamos hoy día resiliencia, esa capacidad de de de resistir el golpe, ser flexible y luego con el tiempo volver al estado normal. Gracias a la cultura, a la música, a la amistad, la solidaridad, es verdad que en Andalucía hay calidad de vida. En Nueva York desayuno todos los días pan con aceite de oliva, sal y pimienta.
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P. Menciona en los agradecimientos a su hermano Alejandro, ¿cómo es su relación?
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R. Somos diferentes, él era el hermano mayor, pero tenemos una buenísima relación. Me ayudó con algunos aspectos del libro. Me sugirió ese título del capítulo Manosear la muerte.
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