Las trampas del paro para encubrir la compra de votos – EDITORIAL
Una de las grandes paradojas del sanchismo es que, mientras el Gobierno Presume de una gestión que ha hecho que la economía española vaya «como un cohete», el número de personas que viven del Estado sigue creciendo exponencialmente. Tal contradicción sólo admite dos explicaciones posibles: o la crecimiento económico No verse reflejado en los ingresos de los ciudadanos ni en la protección social de las personas vulnerables es, en realidad, un subsidio prácticamente generalizado, establecido por motivos electorales.
En Libre Mercado hemos anunciado los datos relativos a las prestaciones derivadas del desempleo, ayudas que, por su propia naturaleza, deben destinarse a personas que pierden su empleo y durante el tiempo imprescindible hasta su reinserción en el mercado laboral. En estos casos, los beneficiarios debían cumplir diversos requisitos, el primero de ellos es haber estado contribuyendo al Seguridad social un número determinado de meses, ya que estamos ante una prestación regulada que se financia con las aportaciones de los propios trabajadores cuando están en activo. Sin embargo, la cobertura social para personas en situación de desempleo Encubre otro tipo de ayudas que suelen pasar desapercibidas y que la han convertido en una coladera para conceder mensualidades que poco o nada tienen que ver con atravesar una situación de desempleo ocasional.
Según datos oficiales correspondientes al mes de enero, prácticamente son 800.000 personas recibiendo este limosnaun pago para el cual no es necesario haber contribuido previamente al Seguridad social. Los beneficiarios perciben este pago mensual por motivos tan diversos como haber agotado la prestación contributiva, haber cumplido una determinada edad, haber salido de prisión, ser emigrante retornado o, simplemente, por tener un período de cotización insuficiente, motivo este último que, lógicamente, debería impedir el acceso a esta prestación y no al revés, como ocurre ahora.
Pero este tipo de subsidio de desempleo por la puerta trasera es sólo uno de los vértices del actual sistema de ayuda social, que en Ingreso Mínimo Vital Tu principal referente. Junto a la Renta Básica de Inserción y las pensiones no contributivas, en España Son más de tres millones de personas las que reciben una remuneración para la que no es necesario haber cotizado previamente, una cifra que define perfectamente la imagen de una sociedad que vive de las subvenciones del Estado.
El Gobierno, además, presume de que cada vez son más las familias que dependen del IMV o de algunas de estas ayudas institucionalizadas, un argumento que desmonta de por sí la imagen de país próspero y músculo económico que Pedro Sánchez pretende proyectar. El ideal de cualquier gobernante sería lograr una situación económica en la que este tipo de subsidios estatales tuvieran un peso insignificante. Sánchez y sus socios, en cambio, intentan por todos los medios que cada vez más personas vivan en el Estado, confiados en que, cuando llegue el momento eleccionestodos sabrán por quién votar.
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