Medidas de contención
La subida del precio del petróleo ya ha tenido un efecto inmediato en los precios de los carburantes de las estaciones de servicio y empezará a tenerlo, en cascada, en los costes de todos los negocios que dependen del crudo. Desde el transporte aéreo hasta la fabricación de maquillaje y cosméticos, fertilizantes agrícolas e insecticidas y productos tecnológicos de alto valor. El precio medio se ha instalado por encima de los 100$ el barril, duplicando su valor en el último mes, tras haber alcanzado los 110$ a lo largo del lunes.
[–>[–>[–>La Agencia Internacional de la Energía (IEA) logró parar el golpe al filtrar que los miembros del G-7 estudian liberar los barriles en reserva. La IEA calcula que sus 32 países miembros tienen en su poder 1.800 millones de barriles de petróleo listos para sacar al mercado y compensar la escasez de oferta debido a la guerra. De los 102 millones de barriles diarios que se producen en el mundo, un 20% de ellos proceden del Golfo Pérsico y transitan por el Estrecho de Ormuz. De ellos, el 80% van destinados a Asia. Estas reservas sirven para aguantar la caída de la producción durante 90 días, a razón de 20 millones de barriles diarios liberados.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>¿Serán estos tres meses suficientes para lograr parar la guerra y que los barcos vuelvan a transitar por el Estrecho de Ormuz? Esta es la pregunta sin respuesta. Donald Trump respondía brevemente a una pregunta de un periodista del The New York Post: “Tengo un plan para todo, ¿OK? Estarás muy feliz.” La IEA indica: “una prolongada disrupción en la oferta puede llevar al mercado a un déficit.” Un aviso eufemístico que debe leerse: no habrá petróleo suficiente para satisfacer la demanda actual. ¿Solución? Reducir la demanda. Consecuencia: recesión a todos los niveles. Filipinas ha sido el primer país en tomar medidas de reducción de consumo de energía. Al igual que los países de la Unión Europea, Filipinas es dependiente de las importaciones de petróleo. España es el séptimo importador.
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La OCDE proyectaba en diciembre un crecimiento del 2,9% de la economía mundial en 2026 empujada por los dos países más poblados del planeta: India y China, más el cuarto, Indonesia; los tres dependientes del petróleo del Golfo Pérsico. ¿Cómo reaccionarán los bancos centrales a un aumento, ya esperado, de la inflación, y a una caída del PIB, una combinación que en términos económicos se llama estanflación? Una subida de los tipos de interés para atajar la inflación puede suponer un efecto inmediato sobre el mercado de deuda, que en diciembre batió un nuevo récord: hay 346 billones de dólares de deuda pública y privada emitida según señala el Instituto de Finanzas Internacionales. ¿Tiene el Banco Central Europeo (BCE), por ejemplo, más capacidad de intervenir en el mercado de deuda en una nueva urgencia tras haber comprado deuda para hacer frente a la pandemia y a las consecuencias de la invasión de Ucrania?
[–>[–>[–>Por el momento, a falta de respuestas a la imprevisibilidad de la situación actual, las medidas de contingencia empiezan a estudiarse en las empresas de todo signo que dependen de productos derivados del petróleo y que pueden ver como la demanda, no solo la oferta, puede caer en un periodo menos corto de tiempo del que parece.
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