Homming: transparencia y digitalización para evitar conflictos entre propietarios e inquilinos
Homming, la plataforma de gestión integral y eficiente de propiedades en alquilerha analizado los mitos más frecuentes que afectan tanto a propietarios como a inquilinos y ha señalado que las mejores herramientas para evitar conflictos entre propietarios e inquilinos Son la transparencia contractual y la digitalización.
«En un mercado cada vez más regulado y cambiante, es fácil para interpretaciones parciales o directamente regulaciones incorrectas. El problema no es sólo la desinformación, sino que muchas decisiones se toman sin una gestión estructurada del alquiler, lo que genera Incertidumbre tanto para propietarios como para inquilinos.«, explicó Jorge Montero, CEO y cofundador de Homming.
Una de las más extendidas es la “falsa creencia” respecto a lo complicado o costoso que puede resultar. finalizar un contrato de alquiler. «Hay la percepción que terminar un contrato anticipadamente yEs un proceso complejo o lleno de penalizaciones, cuando en realidad la legislación española contempla mecanismos claros para hacerlo siempre que se respeten las condiciones pactadas», afirma Montero. «El problema suele surgir cuando las cláusulas no están bien definidas o cuando la gestión del contrato no está suficientemente documentada».
Otra creencia común es pensar que la ley impide subir el precio del alquiler. En realidad, el Ley 12/2023, de 24 de mayo, por el Derecho a la Viviendaregula la forma en que los alquileres están actualizados: desde enero de 2025, la revisión de los contratos firmados con posterioridad a la entrada en vigor de esta ley se realiza de acuerdo con el Índice de Referencia de Arrendamientos de Vivienda (IRAV) publicado por el Instituto Nacional de Estadística, cuyo objetivo es evitar aumentos desproporcionados. Antes de esto, durante 2023 y 2024 existían límites máximos del 2% y 3% en la actualización anual para controlar los incrementos. Sólo se podrá aplicar un incremento si el contrato incluye una cláusula de actualización y dentro de los límites que marca la ley.
También está muy extendida la idea de que los contratos estacionales no pueden exceder los doce meses. Desde Homming aclaran que la duración no es el elemento determinante, sino la temporalidad del contrato de arrendamiento y la causa que lo justifica. Los contratos estacionales pueden exceder el año si las partes están de acuerdo y la razón temporal es clara. «La idea de que un contrato de 11 meses ‘evade’ las obligaciones de la LAU es un malentendido frecuente», explica Montero. «La mayoría de los conflictos de alquiler no surgen de mala fe entre las partes, sino de expectativas mal entendidas o procesos mal definidos. Profesionalizar la gestión del alquiler es clave para reducir las fricciones y evitar que estos mitos sigan generando incertidumbre».
En cuarto lugar, algunos propietarios e incluso muchos inquilinos creen que la fianza puede utilizarse para cubrir gastos generales de mantenimiento o cualquier imprevisto. Sin embargo, la normativa establece que el depósito está destinado a cubrir impagos del alquiler o daños imputables al inquilino, y no a gastos ordinarios de mantenimiento de la vivienda.
Finalmente, algunos inquilinos piensan que los altos precios del mercado o las bajadas de los alquileres locales no afectan a su contrato actual. Desde Homming explican que «aunque el contrato es vinculante, el contexto del mercado sí influye en la negociación de nuevas condiciones o renovaciones. Tanto propietario como inquilino pueden sentarse a renegociar las condiciones antes de la renovación. Esto no es un derecho legal, pero es una práctica común y beneficiosa si se hace con transparencia».
Mitos
hay otros Mitos populares como pensar que el propietario puede entrar en la vivienda alquilada. sin previo aviso, algo que no sólo es falso, sino que vulneraría el derecho al disfrute pacífico de la vivienda y no protegería el derecho a la intimidad del inquilino. Asimismo, existe la creencia común de que un inquilino no puede personalizar su vivienda mientras la alquila, pero lo cierto es que, aunque normalmente no se permiten cambios estructurales, se pueden hacer ajustes estéticos avisando a los propietarios.
Otro de los Mitos habituales es pensar que eliminar intermediarios evita problemas en la gestión del alquiler. Aunque algunos propietarios optan por gestionar directamente sus viviendas, ello requiere un mayor grado de organización y conocimiento del marco legal. «Cuando no hay ninguna agencia implicada, es especialmente importante disponer de herramientas que permitan profesionalizar la gestión: contratos claros, seguimiento de los pagos, control documental y canales de comunicación eficientes», afirma Montero. “Nuestro objetivo es aportar claridad en un mercado que muchas veces se percibe como complejo. Cuando la gestión del alquiler está bien estructurada y digitalizada, es mucho más fácil evitar malentendidos, documentar cada proceso y generar confianza entre propietarios e inquilinos”, concluye Montero.
Desde proptech Quieren ayudar a propietarios e inquilinos a evitar este tipo de malentendidos y ayudarles a realizar una gestión transparente y eficaz de sus operaciones inmobiliarias. Por ello aconsejan revisar y leer bien los contratos y cláusulas en términos de duración del alquiler, precio e incrementos; actuar siempre con transparencia para intentar llegar a acuerdos en los que ambas partes estén de acuerdo; definir claramente el tipo de contrato que se va a establecer; realizar un inventario detallado del estado de la vivienda al inicio y al final del contrato, establecer canales de comunicación eficientes y utilizar herramientas de gestión eficaces (software de alquiler) para realizar un seguimiento de los pagos, tareas de mantenimiento y reformas.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí