Un error sin perdón de doña Úrsula
El derecho, el sistema de normas, vive siempre en dos mundos, uno de las normas mismas y otro de su aplicación efectiva. No siempre están unidos, a veces las reglas no se siguen o se violan. La ley debe entonces adoptar medidas para imponer el Estado de derecho al infractor. Sin embargo, esto no siempre es posible. Por ejemplo, en el mundo del crimen, las pandillas organizadas a menudo viven fuera de la norma con impunidad. En el orden internacional, formado por Estados soberanos, a veces rompen las reglas y siguen su propio camino, si tienen el poder para hacerlo. Sin embargo, no se puede renunciar a la validez de las normas y a la denuncia de su infracción ni se puede fomentar la confusión al respecto. Cuando el infractor es más fuerte que los defensores de las reglas y está decidido a infringirlas, no se puede hacer nada eficaz. Pero tampoco justifica lo que ha hecho.
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