Vingegaard sigue triturando a la París-Niza
Las caras siempre son las mismas. Y así lleva seis años el ciclismo. Quizá por esta razón los aficionados, al margen de nacionalidades, se agarran al clavo ardiendo de descubrir nuevos valores como el francés Paul Seixas, de solo 19 años, o que Juan Ayuso no se caiga y se convierta en un rival consistente a los Jonas Vingegaard, ganador de la quinta etapa de la París-Niza, líder, por supuesto, o Mathieu van der Poel, vencedor de la cuarta etapa de la Tirreno-Adriático.
[–>[–>[–>En cualquier carrera, si no hay coincidencias, Vingegaard y Tadej Pogacar son los favoritos y, en muchas ocasiones, lo que más cuenta es comprobar a cuántos kilómetros de la meta atacarán o cuántas etapas ganarán. Por ahora, en el descanso de Tadej Pogacar, mientras se prepara para la Milán-San Remo (21 de marzo, su asignatura pendiente), Vingegaard ya lleva dos triunfos en Francia. Este jueves se impuso en una etapa de final abrupto y constantes subidas y bajadas después de un ataque en solitario a 20 kilómetros de la meta de Colombier le Vieux, un pequeño pueblo del Macizo Central, al noroeste de Valence.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Vingegaard venció con una facilidad exquisita. No hay crítica a sus victorias, como a las de Pogacar, porque son la salsa del actual ciclismo. Verlos en acción alimenta la espectacularidad de este deporte y la propia Volta, siguiente cita del astro danés (del 23 al 29 de este mes) lo aguarda con los brazos abiertos sabiendo, eso sí, que será no sólo candidato a la victoria final sino a los triunfos parciales en Vallter, Pal y Santa Maria de Queralt, tras paso previo por Pradell.
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Fuga de Iván Romeo
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Atacó al resto de favoritos, como si marcharse en solitario subiendo a velocidades superiores a los 24 por hora fuese lo más sencillo sobre una bici. Nadie osó seguirlo y los que se fugaron antes, como el español Iván Romeo, una perla del pelotón, lo hicieron sabiendo que en cuanto atacase Vingegaard se les acabaría la fiesta. Fue el resumen de una etapa dura, que se corrió con buen tiempo y con Vingegaard vestido de ciclista contemporáneo y no recordando los viejos atuendos del siglo pasado -el miércoles ganó con un coulote tres veces su talla, colocado de forma improvisada sobre el ‘maillot’ y que se había puesto de cualquier manera para protegerse del frío-.
[–>[–>[–>Mathieu van der Poel gana la Tirreno-Adriático / GIRO DE ITALIA
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Sucedió un día después de una caída de Juan Ayuso, que era el líder de la París-Niza, que hizo temer una fractura grave en la cadera. Sin huesos rotos, el corredor español se prepara ahora para la Itzulia (del 6 al 11 de abril).
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Como una lapa a una roca
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A Vingegaard todavía le queda la oportunidad de repetir victoria en una de las tres etapas que restan para acabar la ‘carrera del sol’; la del sábado le va como anillo al dedo. La general la tiene más amarrada que una lapa a una roca. El corredor colombiano Daniel Martínez, segundo de la general, se encuentra a 3.22 minutos luz.
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[–>Más hacia el este, en Italia, repechos duros, una etapa en forma de clásica, se recompensó a otro divo del ciclismo actual: el mejor entre los clasicómanos y el que no hace otra cosa que ganar, entre ciclocrós y ciclismo sobre asfalto, desde que nació 2026. De cuatro etapas de la Tirreno-Adriático, Van der Poel ha ganado dos. Está todo dicho, con el italiano Giulio Pellizzari, el sueño de los ‘tifosi’, como líder de la prueba.
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