En Pan Bendito se levantan a las 7 para trabajar con los suelos llenos de basura
Juan Manuel Montilla, El Langui46 años, nunca ha tenido reparos en señalar con el dedo lo que ocurre en su barrio, Pan Benditoal sur de Madrid.
Entre orgullo e indignación, el rapero ha convertido esas calles en la bandera de un realidad incómoda: el de la barrios humildes Sienten que sólo los recuerdas cuando hay fotos de por medio.
reventar botes de basura, bancos cubiertos de malezaContenedores desbordados, aceras imposibles para cochecitos y sillas de ruedas, jardines ruinosos.
Esa es la imagen cotidiana que él mismo describe y que contrasta con la pulida postal del norte y el centro de la capital. «La gente de la zona sur y de los barrios humildes siempre Tenemos que vivir entre mierda, basura y abandono.«, denunció el artista en el paiscansado de que sus vecinos vivan con la tierra como si fuera parte del paisaje.
Pan Bendito No se trata sólo de un adorno en sus videoclips; Es su casa, su infancia y el lugar donde aprendió a mirar la calle con otros ojos. Por eso, cuando siente que se ríen de su barrio, salta.
Hace años promovió una recogida de firmas en Change.org para llamar la atención del alcalde Manuela Carmena y la delegada de Medio Ambiente y Movilidad, Inés Sabanés.
La campaña se denominó “Barrio Infectado” y estuvo acompañada de un videoclip desde La Excepción en el que se puede ver Zonas de Carbanchel con muebles destruidos, basura acumulada y jardines descuidados. Más de 150.000 personas vieron el vídeo en YouTube, pero en Pan Bendito, dice, poco cambió.
El Langui recuerda que en 2015 ya consiguió que el Ayuntamiento visitara el barrio. Luego prometieron «emprender una operativo para reparar y reemplazar contenedoresarreglar hidrantes de riego, acondicionar bancas».
Tres años después, su balance fue demoledor: «Vinieron, nos hicieron una foto y nos dijeron que todo iba a mejorar. Creíamos que con la llegada de Ahora Madrid iban a hacer un cambio real, que iban a cuidar el sur de Madrid». Y se han reído en nuestra caradiciéndonos que era una pena tal como estaba y luego seguir adelante. en tres años no han hecho absolutamente nada«.
Lejos de rendirse, Langui insistió: «Los vecinos del sur de Madrid no merecen que el Ayuntamiento ni les hagas caso«, afirmó, convencido de que la presión vecinal es la única manera de mover algo.
También advierte del movimiento que se repite en cada denuncia pública: «Ahora, después del vídeo y las firmas, estarán aquí una semana limpiando arriba y luego si te he visto no me acuerdo, como siempre. esto tiene que cambiar de una vez«.
Su batalla por el Pan Bendito no es un gesto aislado. El mismo artista que paralizó autobuses para que sillas de ruedas monitoreadas podría utilizar el transporte público, aplica esa mezcla de obstinación y altavoz mediático a su propio barrio.
Desde las rimas hasta la recogida de firmas, El Langui ha decidido que, mientras tenga voz, Pan Bendito No será un punto más en el mapa, sino el símbolo de un sur que exige dignidad.
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