Compleja diversificación de la inversión en tiempos de guerra
Diversificar es clave para asegurar patrimonios. Los lunes tienen un interés especial para recopilar informes de analistas de inversión. Los profesionales han pasado el fin de semana analizando los sucesos de la semana anterior y los efectos en los mercados y plantean estrategias comunicativas para asesorar a los inversores con argumentos más o menos sólidos, pero indudablemente repensados. Lale Akoner, analista de mercados de eToro, plantea una de las cuestiones que más trae de cabeza estos días; las estrategias de diversificación de las carteras de inversión en momentos de guerra, con alta inflación y bajo crecimiento.
[–>[–>[–>En opinión de Akoner, «la estrategia en la que los inversores confiaron durante décadas ya no funciona como antes. Tradicionalmente, cuando las acciones caen, los bonos del Estado suben, amortiguando las carteras. Pero con el conflicto en Oriente Próximo impulsando la volatilidad del petróleo y el temor a la inflación, ambos componentes de la clásica cartera equilibrada de acciones y bonos han caído simultáneamente».
[–> [–>[–>El planteamiento es acertado. No es de esperar una bajada de tipos de interés en momentos en los que la inflación repunta. Pese a que una economía registre síntomas de flaqueza, si los precios siguen al alza (como sucede en periplos de crecimiento económico ‘normales’) resulta poco aconsejable bajar los tipos de interés porque esa decisión puede influir en la entrada en un círculo inflacionario pernicioso.
[–>[–>[–>
En consecuencia, la situación «obliga a los inversores a replantearse dónde reside realmente la seguridad. Los mercados podrían estar entrando en un nuevo escenario, donde las crisis energéticas, las restricciones políticas y los activos reales tienen más peso que la diversificación tradicional».
[–>[–>[–>Pero en la práctica resulta difícil tomar decisiones pese a conocer el diagnóstico. Los bonos públicos pierden atractivo, pero no parece fácil buscar activos de respaldo para compensar posibles caídas en bolsa. Para eToro, una alternativa son los denominados futuros gestionados. En el fondo se trata de dar énfasis al gestor profesional de activos, alguien que gestione muy encima la cartera de inversión. En inglés se denominan Commodity Trading Advisors o CTA, o fondos que tratan de generar rendimientos positivos a partir de los movimientos en los mercados mundiales de renta variable, renta fija, materias primas y divisas. Para ello, compran y venden contratos de futuros, opciones sobre futuros y contratos de divisas fuera de bolsa o ‘swaps’. Quizá demasiado complicado para el inversor de a pie, pero instrumento que describe bien esa situación en la que algunos son capaces de seguir ganando pese a un mercado revuelto. La principal ventaja de esos instrumentos de inversión reside en su baja correlación con las acciones y los bonos, lo que los convierte en una de las pocas estrategias que han diversificado eficazmente las carteras durante periodos de volatilidad. Y esos fondos invierten sobre todo en materias primas, en divisas y activos afectados directamente por la crisis geoestratégica que causa alzas de precios.
[–>[–>[–>
También gana protagonismo la inversión en bitcóin y ethereum, que tras sufrir varapalos en la cotización importantes este año podrían volver a revalorizaciones. En cualquier caso, el club de las criptomonedas vive a expensas de la credibilidad de las administraciones y su adopción como fórmula de diversificación inversora de consenso (sin activo de referencia más allá del consenso de los inversores). Los analistas perciben que el capital institucional está comenzando a utilizar estructuras de crédito para acumular bitcóin e integrarlo en los balances corporativos, generando una demanda cada vez más convincente. Otro indicador clave para la cotización de bitcóin proviene de los ETF (fondos referenciados), que cerraron la semana pasada con cinco sesiones consecutivas de entradas netas. Solo en marzo, ya se han comprado alrededor de 20.000 bitcóins a través de estos canales. La demanda institucional va más allá de lo anecdótico y grandes grupos inversores siguen atentos y fieles a la mayor criptomoneda, considerándola un activo a tener en cuenta. Pero no hay que menospreciar a aquellos que se fían más de activos refugio como el oro o la plata, cuyo valor residual nunca podría ser cero.
[–>[–>
[–>Un elemento clave de la situación actual es el análisis de la situación internacional y la influencia en los mercados. Para Bank of America, los mercados podrían estar subestimando la posiblidad de una guerra de Irán más prolongada: «Los mercados están atentos a los precios del petróleo, la inflación y su influencia en el crecimiento económico. Sin embargo, los analistas de Bank of America consideramos que su extensión hasta el segundo trimestre es igualmente probable, y no se puede descartar una guerra más prolongada. Sin embargo, los mercados parecen estar descontando una crisis en gran medida transitoria».
[–>[–>[–>
Para la gestora de activos y patrimonio Schroeders, la clave actual es «gestionar el riesgo geopolítico, que no consiste tanto en predecir la próxima crisis mundial como en garantizar que las carteras estén preparadas para soportarla. En un mundo en el que la incertidumbre es la norma, la resiliencia de las carteras sigue siendo fundamental».
[–>[–>[–>Michele Morganti, estratega senior de renta variable en Generali AM, considera que «una escalada prolongada del conflicto en Oriente Próximo podría desencadenar una leve recesión en Europa y prolongar el exceso de inflación. Será difícil alcanzar un alto el fuego, ya que Irán exigirá concesiones considerables. Solo en caso de una escalada prolongada, cabría esperar que el BCE subiera los tipos hasta 50 puntos básicos y la Fed hasta 25 puntos básicos para finales de 2026».
[–>[–>[–>
Conclusión, extrema prudencia y desconocimiento total por parte de los gestores de recursos del desenlace de una guerra especialmente costosa en una zona compleja del mundo.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí