Los «tesoros» de la Universidad Laboral de Gijón, una gran obra de arte «inacabada» y a la espera de un nuevo impulso
Una estatua descabezada, mosaicos con desconchones y mobiliario de época apilado sin demasiado cuidado en locales sin uso. El investigador Rafael Morán Rumoroso, de la mano de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Laboral, ha recopilado en un libro las piezas artísticas que tuvo o tiene el edificio histórico gijonés, incluyendo obras que se idearon en su día y que jamás se ejecutaron y otras que hoy están, se teme, «desaparecidas». El «diagnóstico» tras esa investigación, que el autor desgranará la semana que viene en el Ateneo Jovellanos, es agridulce: Morán Rumoroso considera que la Universidad Laboral se configuró como un inmueble arquitectónico «monumental» que apostaba por un despliegue ornamental al mismo nivel, pero, aunque entiende que el edificio aún alberga «tesoros» que podrían promocionarse mejor, también cree que ha habido años recientes de «descontrol» con un mantenimiento, como mínimo, mejorable.
[–>[–>[–>Morán Rumoroso ya había publicado un libro sobre la historia general de la Laboral y su diseño. «Ahora me centré solo en las obras de arte y eso ya me llevó dos años y medio de trabajo«, cuenta. Aunó su investigación con visitas al archivo histórico de Oviedo y con paseos por la propia Laboral. Hoy dice disponer de miles de fotografías y documentos. Como resumen, sin embargo, él destacaría tres vertientes: las esculturas, los mosaicos y los murales.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>El conjunto escultórico, por un lado, se debe a dos nombres: Florentino Trapero y Manuel Álvarez Laviada. Este último también hizo los escudos históricos del complejo. Todo este conjunto, resume el autor, «es muy espectacular, pero se ensucia», y él aprecia una «falta de mantenimiento evidente». Asegura el investigador que las piezas son de buena calidad, de piedra blanca de Colmenar, pero documentalmente no encuentra labores de conservación en condiciones desde hace décadas. «En general, hasta 1978 había un plan de mantenimiento continuo, pero desde entonces y hasta hoy sigue siendo una asignatura pendiente», cuenta. Añade que frente a la iglesia, en un lateral, hay una estatua sin cabeza y sin una mano. Es una figura de San José y fue golpeada hace décadas tras la caída de la gran cruz del templo, que había sido fulminada por un rayo.
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Mural de Enrique Segura en el salón del Aula Magna de la Laboral. / R. M. R.
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Los murales, al menos parte de ellos, quizás son algo más conocidos. Se ha escrito ya más veces, al menos, sobre la obra de Enrique Segura en el Aula Magna, que ocupa 300 metros cuadrados. «Son cinco murales y son un verdadero espectáculo», cuenta ahora el investigador. «Uno representa el estado fundacional, otro al patronato, otro a los perdedores y otro a los perdedores, y el quinto a la batalla entre el bien y el mal. La interpretación de todo esto es largo de contar pero bien interesante. Se debería conocer mejor qué quería contarnos Enrique Segura con todo esto», añade.
[–>[–>[–>Los mosaicos, por su lado, tienen una historia propia y larga. Algunos están, aunque pasen un poco desapercibidos, y otros se conservan en mal estado en locales hoy sin uso. Y a esta lista Morán Rumoroso añade otra, la de mosaicos que iban a ser y jamás fueron, porque se bocetaron pero no llegaron a ejecutarse al interrumpirse los trabajos en el complejo en 1957. «Fue un corte radical el que se hizo ese año por la destitución del entonces ministro de Trabajo (José Antonio Girón). Se terminaron las actuaciones que ya estaban en marcha, pero había toda una serie de trabajos que se quedaron en un cajón», lamenta.
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Mosaico de Santiago Padrós en los antiguos comedores de la Laboral. / R. M. R.
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«La Laboral», ahonda Morán Rumoroso, «es una obra inacabada que, de hecho, nunca se llegó a inaugurar oficialmente». «Quedó sin hacer parte de la decoración interior de la iglesia y hornacinas que iban a ser ocupadas por figuras y que hoy siguen vacías», ejemplifica. «Tenemos muchísima información sobre lo que dejó escrito Luis Moya, por eso se sabe. Había diseños para unos mosaicos que tenían que haber hecho el pintor sevillano Joaquín Valverde y el especialista en mosaicos Santiago Padrós, por ejemplo», añade. De Padrós, no obstante, sí hay obra ejecutada. El investigador destaca unos mosaicos realizados a partir de dibujos de Fernando Rivero. Ahora bien, su conservación preocupa, sobre todo en los que aún presiden buena parte de los antiguos comedores de la zona sur del complejo.
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[–>En este libro, que Morán Rumoroso da como título «La Universidad Laboral de Gijón: su monumental contenido en obras de arte», el autor también destaca piezas artísticas que estuvieron y ya no están. Él destaca especialmente un «gran vidriera» que presidía la antigua residencia, situada en la parte trasera de la iglesia. «Entre 2005 y 2007 se hicieron obras y desmontaron la pieza. En teoría la llevaron a un almacén, pero a día de hoy no sabemos dónde está. Está desaparecida», cuenta el investigador.
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Escultura sin cabeza en la fachada de la iglesia. / R. M. R.
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Por último, la dotación de mobiliario que se proyectó en su día para la Laboral fue también de altura y se nutrió en gran parte del galerista Aurelio Biosca. Según el investigador, aún hoy «hay un importante stock» de estos muebles en el complejo histórico, pero «no en las mejores condiciones», y él ha inmortalizado pilas de sillas de este artista almacenadas en locales que ejercen de almacén.
[–>[–>[–>El investigador presentará este nuevo libro el próximo día 25, a las 19.00 horas, en el Ateneo Jovellanos. Charlará con Manuel Nevares, presidente de los antiguos alumnos. El escritor confía en que la obra ayude a dar a conocer el valor artístico de la Laboral, a su juicio «muy desconocido», y también a dar la voz de alerta. «Este patrimonio histórico se está deteriorando. Solo se ha recuperado la Cruz de la Victoria de la iglesia, y de manera magnífica, pero hay que hacer mucho más», asegura. «Un monumento de esta categoría, si estuviese limpio y se enseñase bien, podría ser una nueva fuente de ingresos que ayudaría, precisamente, a hacer el mantenimiento correspondiente».
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