MERCADO INMOBILIARIO | Julià Sanso, abogado y consultor inmobiliario: “La gente ha perdido el miedo a comprar construcciones fuera de ordenación”
“El mercado inmobiliario está desbordado, ahora hay una demanda brutal y los precios se han disparado una barbaridad. En poco tiempo se venden pequeñas casetas de campo fuera de ordenación”. Julià Sansó, abogado y consultor inmobiliario, ve a diario la evolución de la compraventa de inmuebles a través de su portal Inmoprocesmallorca.
[–>[–>[–>“La demanda de pequeñas fincas rústicas es altísima. Hace tres años se vendían construcciones de 30 metros cuadrados por 60.000 euros. Ahora, se ha doblado el precio. Se venden casetas fuera de ordenación por 130.000 y 150.000 euros. Tal como está el mercado parece barato, pero en realidad son unos 2.000 metros cuadrados de terreno y una pequeña casa de 20 o 30 metros”, apunta el letrado.
[–> [–>[–>“La gente ha perdido el miedo a comprar construcciones fuera de ordenación, siempre y cuando haya prescrito la infracción. Ahora todo el mundo pide una certificación de no infracción urbanística”, comenta Sansó.
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Sin embargo, el profesional señala que se ha ralentizado la venta de fincas de más de dos cuarteradas que permiten nuevas edificaciones. Según su versión, el precio de un chalé legal normal con una piscina en el campo supera el millón de euros. Mientras, ese mismo chalé fuera de ordenación puede costar entre 300.000 y 500.000 euros. Y una pequeña casa de aperos fuera de ordenación se va a los 140.000 euros. “La demanda es tan alta porque es lo más accesible para el ciudadano de a pie, es lo más económico”, detalla Sansó.
[–>[–>[–>“Antes, los chalés legales era un mercado vedado a los extranjeros, pero ahora también ellos están perdiendo el miedo a comprar producto fuera de ordenación. Te piden un certificado de no infracción urbanística y que haya suministros», añade. «Cada vez más el mercado va derivando hacia una minivivienda”, subraya Sansó.
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Operaciones millonarias
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Víctor Soriano, abogado con despacho en Palma, Madrid y Valencia, admite que tiene bastantes consultas sobre compras en rústico, especialmente de grandes terrenos: “Tengo operaciones de varios millones en curso en Mallorca y Ibiza”.
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[–>Julià Sansó reconoce que ha habido mucho interés por el proceso de legalización en rústico: “Algunos se han acogido para poner la casa en venta. Hay un componente especulativo. Sé de casos que el procedimiento ha sido relativamente rápido. Los técnicos municipales han estado por la labor, han priorizado estos expedientes”.
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Aina Roig, arquitecta, recuerda que el pasado verano se incrementaron las peticiones de proyectos. Sus clientes mayoritariamente son mallorquines. “Hay de todo, ampliaciones de vivienda, casas pequeñas, grandes…”, explica.
[–>[–>[–>El letrado Víctor Soriano opina que el procedimiento de legalización está bastante encallado, “los propietarios no terminan de comprender cómo funciona y los ayuntamientos no le están dando una tramitación rápida, se pierde su espíritu que era conseguir una legalización ágil a cambio de una contribución económica grande a la Administración, una idea que importamos de Italia donde esta clase de procedimientos (‘sanatoria’) es frecuente. Creo que el principal problema es que, pese a que se trata de una legalización extraordinaria que debería buscar que el mayor número de inmuebles se acojan a ella para que la situación urbanística de las cuatro islas una vez concluya el periodo esté saneada y a partir de ahí se combata todo lo ilegal, se están poniendo trabas y obstáculos”.
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Según Soriano, “se están haciendo interpretaciones rigoristas en exceso que no van en línea con el espíritu de la amnistía, eso también desincentiva a algunos propietarios a acogerse a ella”.
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