No soy fan, es una dimensión bizarra
Un intelectual y comunicador de la talla de Pedro Ruíz (78 años) no vive ajeno a la situación actual de nuestro país y el pasado domingo acudió al cines para ver en detalle la comedia más irreverente del momento.
El artista catalán decidió comprar una entrada para Torrente, presidentela última película de la mítica saga de Santiago Segura. «Uno va al cine también para divertirse.«, señaló Ruiz en sus redes sociales.
A priori podría haber dado lugar a críticas elitistas y feroces por parte de alguien que admite abiertamente: «no soy fan de la saga«Aun así, se ha convertido en uno de los análisis más lúcidos y atractivos del fenómeno creado por Segura.
Con una honestidad brutal que rompe moldes, Pedro Ruiz ha preferido dejar de lado los prejuicios habituales para reconocer la mérito innegable de esta franquicia.
Lejos de denostar la película por su tono gamberroEl presentador afirma contundentemente que estamos ante «un producto muy pensado y bien trabajado».
Pero ¿cuál es el verdadero secreto de esta fórmula inagotable que arrasa en taquilla entrega tras entrega? Según el comunicador, la clave absoluta está en que la película «conoce el fondo del miseria humana y se ríe de ella y con ella.»
Ruiz tiene muy claro que la propuesta cinematográfica no engaña a nadie y ahí radica su tremenda conexión con el público.
La película «no promete nada más que una extraña dimensión de los asuntos» y detrás de esa fachada aparentemente caótica, «hay un gran trabajo que cumple con lo prometido».
El propio escritor pudo comprobar este triunfo en directo durante la proyección al comprobar que «había mucha gente» en la sala y, lo que es aún más revelador, que «el público se rió mucho«.
Para Pedro Ruiz, el cerebro detrás de este proyecto, Santiago Segura, actúa como un auténtico cirujano del entretenimiento masivo.
El director «conoce el lado oscuro del alma humana y los resortes para soltarlo por un rato.» A través de una risa cohibida, Segura ofrece a los espectadores una ruta de escapeuna catarsis temporal necesaria para aliviar las tensiones de la vida cotidiana.
Para rematar esta inesperada y brillante reseña, el artista quiso hacer uso de su característico ingenio literario y resumió todo el éxito del largometraje en una certera cuarteta en verso quien lo explica perfectamente: «Hay trabajo y te diviertes si no esperas nada profundo. Tu éxito no se debe a la suerte, es un negocio redondo«.
Finalmente, como broche de oro a su reflexión, Pedro Ruiz encontró la metáfora más visual definir el lugar que ocupa Torrente en nuestra sociedad.
Para él, esta saga funciona exactamente igual que la fiesta grande de Valencia: «Es una falla y en la falla se queman títeres, pero Los fracasos son muy populares y existen.«. Una verdadera lección de cómo analizar el entretenimiento de masas valorando exactamente lo que el público necesita.
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