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“Salvar vidas no tiene color”

“Salvar vidas no tiene color”
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  • Publishedmarzo 18, 2026



La votación sobre la reducción del nivel máximo de alcohol en sangre, prevista en la Comisión de Interior del Congreso, se inscribe en un clima de tensión política que corre el riesgo de frustrar una reforma apoyada por las asociaciones de víctimas, los expertos en seguridad vial y el propio Ministerio del Interior. Ante el riesgo de que la iniciativa fracase, las principales organizaciones de víctimas han pedido a los grupos parlamentarios que «dejen de lado la polarización» y voten a favor de una medida que consideran esencial para reducir los accidentes de tráfico.

El origen de esta propuesta se remonta a noviembre 2024cuando el PSOE, por iniciativa de diversas asociaciones de víctimas, registró en el Congreso una Proyecto de ley para reducir el nivel máximo de alcohol al conducir de 0,5 a 0,2 gramos por litro de sangre.o 0,25 a 0,1 miligramos por litro en el aire exhalado.

La iniciativa fue considerada en marzo de 2025; Las enmiendas se cerraron dos meses después, pero el texto permanece bloqueado desde entonces debido a desacuerdos entre diferentes grupos.

Ante la inminencia de la votación, las asociaciones lanzan un último llamamiento. Aesleme advirtió que algunos colectivos están «intercambiando reivindicaciones no relacionadas con la seguridad vial» a cambio de apoyar la reforma, pese a saber que es beneficiosa para la sociedad. La organización cree que España es capaz de dar «un paso más» hacia la eliminación del consumo de alcohol en la conducción, recordando que la opción del «cero absoluto» no es viable debido a los falsos positivos asociados a alimentos, medicamentos o refrescos. Por ello sostienen que la reducción a 0,2 es “el punto pragmático”.

Control de alcohol y drogas por parte de la Guardia Civil.

En la misma línea se expresó Stop Accidentes. Su vicepresidente, David Pérez de Landazábal, advirtió que “la polarización política amenaza con arruinar una oportunidad histórica”. Según él, si la reforma fracasara, “se perdería una oportunidad única de avanzar en la lucha para reducir la siniestralidad”. Y envió un mensaje directo a los diputados: «Salvar vidas humanas no tiene color político. Quienes votan en contra deben explicárselo a las más de 70 mil familias que han perdido a un ser querido en los últimos 25 años».

El contexto no deja lugar a dudas sobre la urgencia de un cambio legal. En 2024, El 48,2% de los conductores fallecieron en accidentes de tráfico y sometidos a autopsias dieron positivo en alcohol, drogas o psicofármacos. El 23% superó la dosis de 1,20 g/l.más del doble del límite actual. Y en 2025, según datos internos, El 34% de los automovilistas fallecidos en la carretera había consumido alcohol. Ese mismo año se registraron 1.119 muertes en accidentes de tráfico.

En este escenario, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, intervino este miércoles para pedir al PP que apoye la reforma. Aseguró que se trata de una medida «para salvar vidas humanas», apoyada por todas las asociaciones de víctimas y expertos en seguridad. “Hay libertad para conducir, pero responsabilidad y cero consumo de alcohol a la hora de realizar una actividad de riesgo”, recordó. Y lanzó un mensaje directo: «Miren a la cara a las víctimas de la violencia vial y manténganse firmes en ese no».

El voto, sin embargo, no está garantizado. Aunque el proyecto de ley pasó su primer juicio con la abstención del PP y el rechazo de Vox, el Partido Popular ya ha anunciado que ahora votará en contra. ERC, por su parte, condiciona su apoyo a aumentar el número de examinadores en Cataluña, una afirmación que el Gobierno considera ajena al contenido de la ley. Si ambos partidos rechazan la reforma, la propuesta será rechazada.

Para las asociaciones de víctimas sería un fracaso colectivo. Lo resumen así: «No debemos permitir que la confrontación política interfiera en gran medida. La movilidad sin víctimas es un indicador de una sociedad avanzada».

La votación de hoy determinará si el Congreso comparte esta visión o si la lucha contra la violencia callejera quedará una vez más atrapada en la mesa política.



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