una bomba de relojería a la que nadie se quiere acercar
El buque ruso Arctic Metagaz, atacado y abandonado con toneladas de gas y diésel, sigue a la deriva en el Mediterráneo central —cerca de Italia, Malta y Libia— convertido en una auténtica bomba de relojería. Pero lo que ya es una amenaza de catástrofe ambiental a gran escala también ha mutado en un laberinto diplomático y burocrático. Nadie parece dispuesto a aproximarse, ante el riesgo de una explosión, el alto coste de la operación y el embrollo jurídico de su bandera —perteneciente a un país sancionado—, lo que enturbia la cuestión de quién debe asumir la responsabilidad de asegurar la carga.
[–>[–>[–>«Este no es un problema de Italia o de Malta, sino un problema de Europa«, ha declarado Chris Bonnet, ministro de Transportes de Malta. Por su parte, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Maria Zakharova, ha advertido que Rusia considera que, según el derecho internacional, la responsabilidad de la intervención recae sobre los Estados ribereños más próximos.
[–> [–>[–>Ante la parálisis, una coalición de nueve países europeos, encabezada por Italia y Francia, ha escrito una carta a la Comisión Europea. En la misiva, advierten de que «las precarias condiciones de la nave, sumadas a la naturaleza de su carga especializada, constituyen una amenaza directa y seria de desastre ecológico en el corazón del espacio marítimo de la Unión». El grupo de países urge además a Bruselas a emprender una acción más incisiva contra la flota rusa bajo sanciones.
[–>[–>[–>
Sin control
[–>[–>[–>
Con todo, la operación de rescate está plagada de peligros potenciales. Una de las hipótesis es remolcar el buque hasta una zona de escasa profundidad para que allí pueda ser asegurado, lo que evitaría un hundimiento en alta mar de difícil gestión y que podría dañar gravemente el ecosistema mediterráneo. Todo ello se analiza cuando ya han pasado más de dos semanas desde que el buque fue atacado por drones, de origen aún no aclarado, a pesar de que desde Italia el ataque se ha adjudicado a fuerzas ucranianas. Ucrania, por su parte, no ha reivindicado estos hechos, si bien el país considera estas embarcaciones como objetivo legítimos.
[–>[–>[–>Según ha explicado la Protección Civil italiana a EL PERIÓDICO, el buque se encontraba en las últimas horas «a unas 60 millas de las aguas territoriales libias, eso es, a 72 millas de la costa libia, y sigue viajando a la deriva hacia el sur, como ocurre desde hace cuatro días y lo que podría seguir así, según la previsión de los vientos, aunque no es posible descartar que cambie de ruta», según Pierfrancesco Demilito, portavoz de la institución. «En cuanto a lo que está a bordo, lo que sabemos con mayor certeza es que hay al menos 450 toneladas de aceite combustible, 250 toneladas de diésel, mientras que pensamos que el gas licuado ya podría haberse evaporado», ha añadido Demilito.
[–>[–>[–>
Con ello, la subtrama político legal del caso se debe precisamente a que es un buque ‘fantasma’. Que se encuentra en un lugar en el que no debería estar, sin la cobertura de un seguro y habría que encontrar a una empresa que esté dispuesta a asumirse el riesgo de vida que el rescate implica y un Estado que acceda a pagar ese coste y eventualmente permitir que atraque en su costa.
[–>[–>
[–>La estratagema
[–>[–>[–>
Otra arista del caso es que ha puesto el foco en la llamada «flota fantasma» rusa, de la que sería parte el buque averiado, según la información disponible hasta la fecha. Hace apenas un año, la rama italiana de la organización ecologista Greenpeace acusó a Italia y a la Unión Europea de presunta complicidad en las maniobras de Moscú para sortear las sanciones europeas y seguir transportando su petróleo pese al embargo comunitario, mediante este tipo de embarcaciones.
[–>[–>[–>
La estratagema sería bastante sencilla: petróleo o gas traspasados en un buque a otro en alta mar, a menudo con los sistemas de rastreo apagados. «La Unidad de Investigación de Greenpeace Italia vigiló la actividad de 52 petroleros frente al golfo de Augusta [Sicilia] entre enero y noviembre de 2024, identificándose 33 transferencias de crudo de un barco a otro (transferencia de barco a barco) en mar abierto«, explicó la organización. Además, «Italia ha permitido que barcos sancionados o sancionados atraquen en nuestros puertos, mientras que algunas empresas italianas han proporcionado servicios de asistencia técnica a barcos de la flota fantasma rusa», continúa.
[–>[–>[–>El veredicto de la organización ha sido tajante. «Quienes están favoreciendo los intereses de Moscú son las empresas privadas que siguen prestando servicios a los buques de la flota fantasma rusa sin las inspecciones pertinentes, así como las autoridades italianas, por su insuficiente vigilancia del cumplimiento de las sanciones. La Unión Europea es también cómplice», ha denunciado Sofia Basso, investigadora de Paz y Desarme de Greenpeace Italia.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí