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Por la estepa central de Mongolia: un viaje que no olvidarás | Viajes | El Viajero

Por la estepa central de Mongolia: un viaje que no olvidarás | Viajes | El Viajero
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  • Publishedmarzo 20, 2026



Mongolia, el decimonoveno país más grande del mundo, es una aventura hacia lo desconocido. Sin duda, un valor seguro para los viajeros que han viajado por el mundo y buscan rutas diferentes, menos turísticas y transitadas, donde las sorpresas están aseguradas. Esta nación, cuyas raíces se remontan al antiguo Imperio mongol, que dominó gran parte de Asia en el siglo XIII, es una tierra predominantemente nómada. De hecho, es uno de los pocos países del mundo donde aún quedan tribus nómadas. Uno de los principales atractivos para muchos viajeros es, por tanto, acercarse a este estilo de vida que hoy resuena en nosotros, los citadinos, tan lejanos.

Esta cultura se puede disfrutar en muchos lugares, pero el Parque Nacional Gorkhi-Terelj y el Área Estrictamente Protegida de Bogd Khan Uul tienen buenos senderos para excursiones de medio día o de un día completo a caballo, el medio de transporte de las tribus nómadas mongoles. También puedes realizar este tipo de expediciones de varios días en el Parque Nacional Khuvsgul Nuur que rodea su extraordinario lago azul; y los lagos volcánicos de la Reserva Natural Khuisiin Naiman Nuur también son populares para explorar a caballo.

Tribus cazadoras de Mongolia.

Mongolia es también un país con muchos contrastes paisajísticos, ya que tiene ríos salvajes y lagos de agua dulce y salada como el Uvs Nuur, que se extiende sobre 3.350 kilómetros cuadrados, pero también un desierto. El Gran Desierto de Gobi es otra de sus joyas naturales que comparte con China, ya que se extiende sobre más de un millón de kilómetros cuadrados. Las colosales dunas de Khongoryn Els en el Parque Nacional Gurvan Saikhan son una de las dunas más famosas para visitar en el desierto de Gobi. Lo mismo ocurre con los de Moltzog Els, que alcanzan los 12 metros de altura en una región que es el yacimiento más rico del mundo en fósiles de dinosaurios.

Para otras aventuras en el desierto, están los cañones de Khermen Tsav, los grabados rupestres de Khavtsgait de 10.000 años de antigüedad, la observación de la vida silvestre en Ikh Nartiin Chuluu y el desfiladero helado de Yolyn Am.

Además de la cultura nómada, los viajeros que visiten Mongolia descubrirán un país con profundas raíces espirituales, incluido el budismo. Uno de los legados de Genghis Khan y el Imperio mongol fue la introducción del budismo tibetano. Hoy en día, hay alrededor de 130 monasterios budistas repartidos por todo el país y albergan a unos 5.000 monjes.

Una yurta frente al lago Khövsgöl.

Nos adentramos en la estepa central de Mongolia gracias a una de las rutas propuestas por EL PAÍS Viajes para 2026. Tesoros naturales y culturales de Mongolia que estará guiado por el experto del país Álvaro Planchuelo, saldrá de España el 15 de agosto durante 13 días, suficientes para sumergirse en la idiosincrasia de un país rico en historia pero también en gastronomía y cultura.

En palabras de Álvaro, cuando le preguntamos por el viaje -que ya ha hecho antes- destaca lo siguiente: «Este viaje visitará las partes más históricas de la antigua Mongolia, principalmente su capital, Karakorum, que fue capital del imperio de Genghis Khan en el siglo XIII y luego de sus sucesores. Hoy en día hay monasterios budistas que se construyeron con los restos de la antigua ciudad y es un patrimonio de la humanidad muy interesante de ver. La estepa central de Mongolia, visitar todas sus ecosistemas, desde las dunas de Bayan Gobi, pasando por las grandes estepas repletas de caballos y otros herbívoros, zonas de volcanes, lagos… hasta llegar a la Taiga, al norte, ya en la zona de influencia del bosque boreal siberiano, se encuentra el lago Khövsgöl, cerca de la frontera con Rusia, donde vive la etnia siberiana. tsaatán o “pastores de renos”, que están en peligro de extinción, y trataremos de verlos también durante el viaje. »

Durante los trece días los traslados se realizarán en vehículos 4×4, en etapas muy bien pensadas, algunas largas, pero todas cómodas. Y el fotógrafo y arqueólogo añadió: «Es una gran expedición. Dormimos en gers o yurtas bien equipadas, es maravilloso porque Mongolia también es muy grande: tres veces el tamaño de España y la mitad de la población vive en la capital Ulán Bator. Al estar tan poco poblada, con muchas cabezas de ganado vacuno, caballos, camellos…, tiene un paisaje que deja sin palabras.»

El edificio del parlamento en Ulán Bator.

Mongolia con EL PAÍS Viajes: las paradas imprescindibles

Ulán Bator, la capital de Mongolia, es el punto de partida del viaje. Fundada en 1639, es la ciudad más poblada del país, además de su centro neurálgico. Aunque en sus inicios estuvo cubierto de monasterios budistas, el período soviético dejó un importante legado arquitectónico visible hoy en día. Sus atracciones turísticas incluyen la plaza Sukhbaatar, el monumento a Genghis Khaan y el Museo de Historia Nacional. El Monasterio de Gandan es también un lugar muy importante para la ciudad, que sigue recibiendo peregrinos y donde viven alrededor de 900 monjes durante todo el año.

A partir del tercer día, el itinerario se centra en la estepa central de Mongolia, en la parte nómada, seguramente la que más gustará al viajero. Las dunas de Bayan Gobi son el primer escenario que encontrarás. “Allí visitaremos a una familia nómada para descubrir su vida cotidiana y también podremos montar en camellos de dos jorobas para disfrutar de un paisaje increíble”, comenta EL PAÍS Viajes.

El quinto día del viaje conduce a Karakorum, hogar del primer monasterio budista del país llamado Erdene Zuu, construido en 1586 y luego destruido durante las purgas de 1937, dejando poco de su esplendor actual; sólo las murallas y tres templos importantes.

También se conserva la estatua de “Boovon Khad”, un símbolo fálico creado en el siglo XVIII por los monjes del monasterio para avergonzar a los jóvenes monjes que no respetaban las reglas, así como una roca con forma de tortuga que perteneció a la antigua capital, Karakorum. Asimismo, el museo de la antigua capital Karakorum es testigo de los restos de esta antigua capital del siglo XIII.

Las aguas termales de Tsenkher, protagonistas del sexto día del viaje, son un manantial sulfuroso que emerge con una temperatura de 85ºC a 1.860 metros sobre el nivel del mar. La región tiene una gran diversidad de rocas mesozoicas. Mucha gente viene para recibir tratamiento médico tradicional. A esta relajante parada le sigue una más emocionante en el Parque Nacional del Lago Terkhiin Tsagaan, cruzando varias cadenas montañosas en dirección norte. Se trata de un complejo volcánico accidentado, actualmente inactivo, que alberga uno de los lagos más atractivos de Mongolia. Debido a su rica avifauna, ha sido incluido en la lista de la Convención de Ramsar. Subiremos -en la medida de lo posible- al cráter del volcán Khorgo. En el camino, harás una parada en Zayiin Khuree Khiid, que era un monasterio budista y hoy es el museo local de la provincia de Arkhangai. En el camino se puede observar el Cañón del Río Chuluut y la gigantesca Roca Taikhar vinculada a las creencias mitológicas locales.

Como no podía ser de otra manera, durante este viaje tendremos que descubrir los lagos de Mongolia. En este caso, la ruta se desviará por el lago Khuvsgul Nuur, una gran masa de agua dulce apodada la “Suiza de Mongolia” porque está rodeada de verdes montañas cubiertas de bosques. Es el segundo lago más profundo de Asia Central y contiene el 1% de los recursos de agua dulce del mundo. Tiene 134 kilómetros de largo y 39 kilómetros de ancho. Aunque 46 ríos desembocan en él, sólo el río Eg sale del lago.

*Si quieres más información sobre este y otros viajes similares, consulta nuestra web EL VIAJE AL CAMPO.

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